
Santo Domingo de Guzmán,
Distrito Nacional, República Dominicana
11 de abril del 2023
Sus Despachos
Ciudad
Señores:
LUIS RODOLFO ABINADER CORONA
Presidente del Estado y Gobierno, de la República Dominicana
EDUARDO ESTRELLA VIRELLA
Presidente de la Asamblea Nacional y
Senado, de la República Dominicana
ALFREDO PACHECO OSORIA
Presidente de la Cámara de Diputados,
de la República Dominicana
LEONEL ANTONIO FERNÁNDEZ REYNA
Presidente del partido Fuerza del Pueblo y
expresidente de la República Dominicana
DANILO MEDINA SÁNCHEZ
Presidente del Partido de la liberación Dominicana y
expresidente de la República Dominicana
JOSÉ IGNACIO RAMÓN PALIZA NOUEL
Presidente del Partido Revolucionario Moderno
FEDERICO AUGUSTO ATÚN BATLLE
Presidente del Partido Reformista Social Cristiano
MIGUEL OCTAVIO VARGAS MALDONADO
Presidente del Partido Revolucionario Dominicano
Distinguidos Señores:
Cortésmente, sin menosprecio a los demás actores políticos, el
suscrito, Germinal Muñoz Grillo, os dirige la presente decisión,
aprobada por el Consejo Directivo, de la ACADEMIA DOMINICANA
DE CIENCIAS POLÍTICAS, Inc., adoptada en su reunión del 11 de
abril del 2024, por ser Vosotros los corresponsables institucionales,
de la salvaguarda del pueblo, territorio y gobierno dominicanos, en
inminente peligro, por la inmigración masiva, legal e ilegal, de
haitianos.
La República Dominicana, históricamente, ha sufrido afectación en
su nación, territorio y estado, siendo Estados Unidos de
2
Norteamérica y Haití, quienes, por motivos diferentes, constituyen el
riesgo máximo a nuestra independencia, soberanía y cultura.
En los últimos veinte años, se evidencia un manifiesto interés por la
desnacionalización, mediante la inmigración ilegal y/o legalizada de
haitianos, vulnerando la evolución natural de la nacionalidad,
mediante la irresponsabilidad o la adopción de leyes, decretos y
actos administrativos o consulares, que vulneran la
constitucionalidad de la nacionalización.
Los capitalistas nacionales (productores, comerciantes y
financistas), más los extras nacionales, especialmente de Estados
Unidos de Norteamérica, no respetan fronteras ni nacionalidades,
solo para lograr su objetivo de generar riquezas para ellos, y
empobrecimiento de las mayorías.
El homo sapiens se socializó en familia nuclear, gens, clan, tribu,
aldea, ciudad, nación e imperio, pero su composición genética,
física, cultural y creencias, habiendo evolucionado, se han
mantenido, no obstante la falsa igualdad; porque: “una cosa es y no
es ella al mismo tiempo”.
El problema es: quieren hacer iguales lo desigual, pero Estados
Unidos de Norteamérica, los países de la Unión Europea, China,
India, Rusia, Canadá, Brasil, Australia, entre otros, no abren las
puertas de par en par a la migración, sino que poseen normas
restrictivas, porque la apertura, sin efectivos controles, conduce a la
desnacionalización, eliminando las fronteras y los estados y, con
ello, perderían su supremacía. Pero, exigen a los dominicanos a
hacerlo, en favor de los haitianos
Los Estados Unidos de Norteamérica no abre sus fronteras para
que los habitantes del Sur y del Caribe ingresen a su territorio,
como lo hacían los originarios hace cuatrocientos años. Los
cristianos protestantes de Europa ocuparon el Este de su actual
territorio y, con la fuerza o el dinero, luego se adueñaron de la
inmensa mayoría del territorio de los nativos del continente. Ellos
saben que, los mexicanos y centroamericanos tienen más
derechos, que los inmigrantes europeos y que todos los
subsaharianos del África, a vivir en ese territorio, del cual han sido
impedidos de reingresar por los norteamericanos de origen europeo
(Goliat); pero, los nativos, sin ser David, si les abren sus fronteras,
américa toda será lo que fue, con sus diferencias de tiempo,
espacio y conocimiento.
3
No obviamos la realidad, República Dominicana no es David, pero
no debe hacerse impotente ante Goliat. Debemos entender y
enfrentar la realidad: las variables que nos diferencian de los
haitianos son más que las que nos unen; por ahora, no sabemos
hasta cuando estaremos en una guerra pacifica, generada por la
inmigración haitiana, legal e ilegal, a la que debemos enfrentar,
rechazando la argucia de quienes reclaman, que el control de la
inmigración ilegal al territorio dominicano debe ser común para
todas las nacionalidades, porque otros países, por medio de sus
migrantes, no constituye un riesgo inminente para la República
Dominicana, como no lo es para Estados Unidos de Norteamérica
los inmigrantes israelitas, canadienses, ingleses, europeos o ahora
los ucranianos.
Hace más de dos siglos, Thomas Malthus tenía razón, David
Ricardo y luego Karl Marx, erraron. La tierra está al borde de una
catástrofe, producto de la población humana, que aumenta
geométricamente, con recursos que crecen aritméticamente. Esta
demostrado, la ciencia y la tecnología no pueden impedir la
reducción y degradación de los recursos naturales, si no se controla
el crecimiento de la población o lograr el traslado proporcional de
habitantes a otros destinos del Cosmos de nuestra u otra galaxia.
Nuestra Isla no escapa a esa realidad. Por ello, la inmigración
haitiana a la República Dominicana, especialmente de mujeres,
que, con partos en territorio dominicano, reclaman nuestra
nacionalidad para sus hijos y ponen en riesgo nuestra porción de
tierra, nación, cultura, hábitos, creencias y forma de organización
social, porque por regla general, siempre buscaran la forma de
reproducir su realidad congénita y sus valores sociales, económicos
y políticos, que no se corresponden con la idiosincrasia de los
dominicanos; haitianos que no paran mientes para afectar la
ecología y los recursos naturales; como no lo hicieron en la parte de
la isla, donde abusivamente fueron asentados por los franceses,
con la indiferencia de los ingleses.
Por ejemplo, basta ya de que las autoridades consulares otorguen
visas a diestra y siniestra, que puede controlarse con solo reducir a
un solo consulado, con sede en Puerto Príncipe. A su vez, la
Dirección de Migración debe proceder a someter a la justicia y/o
repatriar a todos los haitianos, con o sin visa, que pululan por calles,
caminos y veredas del país sin autorización y/o violando las
autorizaciones de visado para trabajo, estudio, turismo, negocio,
etc., ocupándose de actividades diferentes a las que le habilitaron
4
para recibir la visa o con visas vencidas, por ser ilegales, junto a
quienes nunca la han poseído.
En consecuencia, para evitar próximos y mayores inconvenientes,
sin esperar que algo superior lo vea y lo decida, nos permitimos
RECOMENDAR:
ÚNICO: VISUALIZAR la opción, prevista en el TITULO XIII, De Los
Estados de Excepción, Artículo 265, de la Constitución, ahora que
se ha propuesto un diálogo abierto contra el peligro contra la
nación, el territorio y el estado, por la inmigración incontrolada de
haitianos, permitida e insinuada por sus autoridades y políticos.
Citamos:
“Artículo 265.- Estado de Emergencia. El Estado de Emergencia
podrá declararse cuando ocurren hechos distintos a los
previstos en los artículos 263 y 264 que perturben o amenacen
perturbar en forma grave e inminente el orden económico,
social, medioambiental del país, o que constituyan calamidad
pública.”
Nos permitimos discernir: el Estado Emergencia, por el riesgo de la
inmigración haitiana, legal o ilegal, hacia territorio dominicano, no es
menos urgente que el declarado para enfrentar el Covid-19. Por lo
que os reiteramos: URGE discutir el asunto y enfrentarlo, con los
riesgos ante Goliat.
Con el respeto debido, de Vosotros,
GERMINAL MUÑOZ GRILLO
Presidente
ACADEMIA DOMINICANA DE CIENCIAS POLÍTICAS
PD. Para comunicarse: correo fragua1j4@gmail.com, tel. 809-543-4141, domicilio para el caso:
c/ Paul Harris No. 2, Edf. Paul Harris, 2do. Piso, Apto. A-1, Centro de los Héroes de Constanza,
Maimón y Estero Hondo, Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional. R. D.



