
Constanza convierte la paella en una fiesta de sabor, tradición y familia
La cuarta edición de El Reto de la Paella reunió a 19 participantes con reconocimientos y premios en metálico para los ganadores.
CONSTANZA, La Vega. – Primero fue el fuego. Después, el arroz comenzó a tomar forma en las paelleras, mientras los aromas de carnes, pescados y mariscos anunciaban que algo especial estaba por ocurrir. A pocos metros, familias enteras conversaban, niños y adultos compartían, y los participantes vigilaban cada movimiento de sus preparaciones. No era solamente una competencia gastronómica. Era una fiesta alrededor de la mesa.
Así se vivió en el Restaurante Moncarlo la cuarta edición de El Reto de la Paella, una iniciativa impulsada por su propietario, Carlos Matías Quesada, “Carlucho”, amante de la gastronomía y promotor de actividades que buscan poner en valor a Constanza como escenario de encuentro, cultura y turismo.
Durante la jornada, 19 participantes se enfrentaron al desafío de conquistar el paladar del jurado en dos modalidades: Paella Valenciana y Paella Marinera, en una celebración que combinó gastronomía, música, presentaciones artísticas, diversión y convivencia familiar.

Una tradición que se cocina entre generaciones
La paella tiene en Constanza una conexión especial con las familias de ascendencia española que, a través de los años, han conservado parte de sus tradiciones y las han incorporado a la vida cultural y gastronómica del municipio.
En ese contexto, El Reto de la Paella se ha convertido en un espacio donde esas raíces encuentran nuevas generaciones. Abuelos, padres, hijos y amigos comparten alrededor de una preparación que exige paciencia, conocimiento y, sobre todo, pasión por la cocina.
En cada paellera había una historia distinta. Algunos participantes apelaron a técnicas aprendidas durante años; otros incorporaron sus propios trucos para conseguir el equilibrio de sabores, la textura adecuada del arroz y ese acabado tostado que los dominicanos reconocen como el concón.
El jurado, integrado por Miguel Rodríguez, Víctor Palacios, Juan José Leida, Elfred Peguero y Natacha Roselló, valoró precisamente esos detalles: sabor, presentación, textura y socarrat (concón), considerado uno de los elementos distintivos de una buena paella.
Dos estilos, un mismo desafío
La modalidad Valenciana llevó a la competencia el carácter de la cocina tradicionalmente asociada con carnes, mientras que la Marinera, puso sobre la mesa los sabores del mar.
Después de la evaluación, los ganadores de la Paella Valenciana fueron José Miguel Berlanga, en primer lugar; Ricardo Almanzán, segundo, y Daniela Acevedo, tercera.
En la modalidad Paella Marinera, el primer lugar correspondió a Ronald Sánchez; el segundo a María Elena Ditrén, y el tercero a Kaiky Richardson.
Los ganadores recibieron placas de reconocimiento y premios en metálico. En la categoría de Mariscos se otorgaron RD$35,000 al primer lugar, RD$25,000 al segundo y RD$15,000 al tercero. En Paella Valenciana, los premios fueron de RD$25,000, RD$15,000 y RD$10,000, respectivamente.
Constanza como punto de encuentro
Para Carlos Matías Quesada, “Carlucho”, impulsor de la iniciativa, El Reto de la Paella trasciende la competencia gastronómica al convertirse en un espacio para compartir en familia, celebrar la cultura y promover a Constanza como destino turístico.
La jornada reunió a participantes y visitantes de Constanza, Jarabacoa, Santo Domingo, Nagua y del extranjero, en una celebración que combinó gastronomía, entretenimiento y tradición. La actividad fue bendecida por el cura párroco Ambiorix Tolentino y contó con la presencia de empresarios, deportistas, autoridades provinciales y municipales, entre ellas el alcalde Francisco Antonio Marte Hernández, “Kiko Marte”.
Una lluvia para cerrar la fiesta
La lluvia se convirtió en el último ingrediente para esta actividad que combinó los aromas y la convivencia. Mientras los participantes esperaban el anuncio de los ganadores y el público permanecía atento, la celebración continuó bajo la expectativa de conocer cuáles serían las paellas que conquistarían al jurado. Al final llegaron los aplausos, los reconocimientos y las fotografías de los ganadores.



