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Excursión al pasado
En los años cincuenta del siglo pasado, un montón de niños patinaba por las calles y aceras de la ciudad colonial de Santo Domingo.Yo era entonces uno de ellos.El tránsito de vehículos no era tan grande como es ahora. Pero los peligros de estrellarse y sufrir un accidente siempre estaban presentes.Sobre todo en las esquinas y a causa de roturas y baches en calles y aceras.Esas viejas y estrechas calles tenían nombres de próceres y batallas de nuestra historia republicana.Luperon, Sanchez, Santome, Palo Hincado, 19 de Marzo, eran los nombres de las calles próximas a mi casa.Los adolescentes preguntaban a los maestros de las escuelas : ¿ quienes fueron el Conde de Peñalba e Isabel La Católica? Historias antiguas y recientes estaban entrelazadas en esos nombres conmemorativos, que aprendiamos sin quererlo.
Esos alegres e insensatos patinadores, que volaban por la calle 19 de Marzo, pasaban por las casas donde nacieron : el historiador José Gabriel Garcia, el investigador Don Emiliano Tejera, redactor de un diccionario de palabras tainas, el martir Francisco del Rosario Sanchez, uno de los Padres de la Patria.Algo aprendiamos de nuestro pasado con solo transitar y preguntar.Los edificios y ruinas del siglo XVI significaban para los niños asuntos más complejos, empezando por el llamado Alcázar de Colon , el Baluarte 27 Febrero y la Catedral Primada de America.Tal vez , mis compañeros y yo, tuvimos oportunidad de sentir y de visualizar trozos dispersos de la historia del pueblo dominicano.
Las contusiones y raspones de esos patinadores infantiles se curaban entonces con medicamentos que han desaparecido de todas las farmacias.Algunos de ellos han caído en el «descrédito científico».Fui curado, varias veces, con Mercuro Cromo, con tintura de yodo y polvo de Sulfatiazol. Boticarios muy conocidos había en la calle El Conde y en la Avenida Mella.Quizas no sea mala idea hacer excursiones pedagógicas guiadas a la ciudad colonial con niños de primera enseñanza.Los ojos son el eje de los aprendizajes elementales. Mirar rótulos, contemplar ruinas o edificios coloniales restaurados, puede ser una manera de conectar a los jóvenes con su propia historia; sin textos; solo refrigerios con bebidas refrescantes.
17 de febrero 2024

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