
Dictademocracia
A primera vista, una “dicta democracia” puede parecer un árbol frondoso que ofrece sombras de pluralismo y debate. Sin embargo, al rascar la superficie, descubrimos un sistema donde la savia circula únicamente hacia un tronco centralizado, impidiendo el crecimiento genuino de la sociedad civil.
La dictadura es una forma de gobierno en la que una sola persona o un grupo reducido concentra todo el poder político, sin estar limitada por leyes, constituciones, instituciones democráticas ni la voluntad popular; en cambio la democracia, es una forma de gobierno en la que el poder reside en el pueblo. Los ciudadanos periódicamente, eligen a sus gobernantes y representantes mediante votaciones periódicas, transparentes y competitivas, quien lo ejerce a través del voto para elegir a sus representantes.
Es lo opuesto a una dictadura, ya que se basa en la participación ciudadana, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho. El resultado de la ejecución simultánea ambos sistemas, termina en una “Dictademocracia”.
Este es un término híbrido, no oficial que combina las palabras «dictadura» y «democracia». Se utiliza para describir un sistema político que aparenta ser una democracia, pero en la práctica funciona como una dictadura; es decir que, aunque existen elecciones, partidos políticos y ciertos elementos democráticos formales, el poder está concentrado en una persona o grupo que controla el presupuesto sin una verdadera rendición de cuentas. Un líder controla los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
El concepto de dicta democracia, también puede usarse como crítica a gobiernos democráticos que abusan del poder o erosionan las instituciones sin eliminar formalmente la democracia. El sistema legal habla de libertad de expresión y derechos civiles, pero estos no se respetan en la práctica. Se permite cierta libertad política o social, pero se reprime duramente cualquier oposición real como: el control mediático: monopolio o fuerte influencia sobre la prensa tradicional y digital mayormente bajo control estatal o sujeta a censura o amenazas disimuladas.
Considero que, el origen de la “dictademocracia” es la consecuencia de las denuncias de corrupción por todos los medios de comunicación que, ponen a los gobiernos en situación muy difícil frente a su pueblo ya que, la inercia por las denuncias de corrupción contra funcionarios de su gobierno, inicia una persecución solapada tanto a los medios como a la oposición. Viola la libertad de prensa y difusión de pensamiento, además de derechos civiles. La transparencia de un acto corrupto se vuelve una amenaza y la denuncia honesta, desencadena el silenciamiento institucional.
El concepto de dictademocracia como sombra subraya que, cuando un sistema teme al escrutinio, se enroca en el autoritarismo sin renunciar a la fachada democrática, opta por taparlos; restringiendo el acceso a información, al debate público y persiguiendo judicialmente a comunicadores críticos. Esa sombra avanza dondequiera que se vislumbra transparencia y debate, oscureciendo la esencia del poder popular.
La pregunta obligada: ¿puede una democracia sobrevivir si teme ser observada?
Lic. Luis Ma. Ruiz Pou



