
Ex diputado considera “Metro” Los Alcarrizos es el más grande monumento a la deficiencia del gobierno del PRM
“Parecería que a todos nos han impuesto un silencio cómplice…Lo que
debería ser un escándalo nacional, de consecuencias políticas de proporciones
imprevisibles, ha sido manejado con un hermetismo que debería alarmar hasta
el más incauto”
NEIBA, Bahoruco.-El ex diputado Rafael Méndez aseguro que el gobierno de
Luis Abinader ha convertido las obras de infraestructura en un espectáculo de
anuncios rimbombantes, fechas incumplidas y promesas recicladas, “y como
evidencia incontratable de esta afirmación está el Metro de Los Alcarrizos, que
podría considerarse como el más grande monumento a la deficiencia del
gobierno del Partido Revolucionario Moderno”.
Méndez, pasado legislador por la Provincia Bahoruco, dijo que el Metro de Los
Alcarrizos no solo ha sido objeto de múltiples retrasos, sino que reportajes
recientes revelan que su nivel de construcción y abandono hacen imposible su
terminación y entrega en el segundo trimestre del 2025, como lo han anunciado
las autoridades, pero el ministro José Ignacio Paliza acaba de dar el tiro de
gracia: “podría entrar en funcionamiento a final del año”.
“Mientras tanto, lo que debería ser una obra de impacto positivo para más de
un millón de personas, y que hoy debería ser un escándalo de proporciones
gigantescas, parecería que a todos nos han impuesto un silencio cómplice,
mientras el gobierno parece que busca taparse o justificarse con la destitución
del Ministro de Obras Públicas, ingeniero Deligne Asención”, apuntó.
Según informaciones que han trascendido por lo bajo, la obra presenta graves
vicios de construcción, al punto de que se está demoliendo casi en su totalidad
la parte de la ingeniería para corregir fallas estructurales, y lo más grave aún,
se dice que la empresa contratada para proveer los vagones se niega a
instalarlos debido a estas deficiencias. A pesar de la magnitud del problema y
la millonada que se ha malgastado, el tema parece estar siendo silenciado
deliberadamente por el gobierno para evitar un escándalo mayor.
“Lo que debería ser un escándalo nacional, con consecuencias políticas y
administrativas inmediatas y de proporciones imprevisibles, ha sido manejado
con un hermetismo que debería alarmar hasta el más incauto de los
ciudadanos dominicanos. Ni el Ministerio de Obras Públicas ni el gobierno
central han ofrecido explicaciones claras sobre el estado real del proyecto ni
sobre el destino de los fondos invertidos. En lugar de transparencia, se han
limitado a emitir infundadas y vagas declaraciones optimistas que contrastan
con la cruda realidad”, subrayó.



