- Publicidad -
Opiniones

Redes sociales y desinformación, ¿armas destructoras del siglo XXI?

Manuel Díaz Aponte

Ya no se requiere de un arma de fuego o misil para destruir, ahí están las redes sociales y la desinformación focalizada para “asesinar” o destruir reputaciones de ciudadanos alrededor del mundo.

Sin importar trabajo u oficio que desarrollemos hoy la mentalidad perversa de muchos seres humanos se ha integrado al uso de la tecnología para hacer daños y hasta acabar moral y físicamente con la integridad humana.

No les interesa informar debidamente y con apego a las normas legales y de conducta y respeto, sino por el contrario, buscan confrontar, confundir, manipular y destruir a cualquier precio la dignidad de una persona valiosa.

¿Quién controla los contenidos difundidos en las redes sociales?  Una pregunta que no encuentra respuestas porque la “democratización” de la información acompaña al libertinaje.

Figuras prominentes del quehacer político, artístico, cultural, social y deportivo han sido “asesinadas” o dadas por muertos cuando en verdad son simples fábulas, inventos o manipulaciones productos de mentes enfermizas que disfrutan escandalizar y hasta construir una sociedad idiotizada.

Hace unos días las redes dieron por muerto al líder y presidente de la República Democrática de Corea del Norte, Kim Jong-un, y horas después, ante la avalancha de conjeturas y comentarios mundiales hubo un desmentido oficial de tan dramática desinformación.

El propio dirigente norcoreano salió a las calles y fue fotografiado observando las creaciones y trajes de la Exposición Nacional de Ropa y Calzado de 2026 en Pyongyang, capital de Corea del Norte, con fecha del 20 de octubre.

Acompañado de su esposa, Ri Sol-ju, y su hija, Kim Ju-ae, el líder norcoreano recibió explicaciones sobre las variedades de diseños del evento.

La Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA) difundió las imágenes desmintiendo así la mentira de la presunta hemorragia cerebral que habría impactado a Jong-un.

El respetado camarada Kim Jong Un recorre el recinto de la Exposición de prendas de vestir y calzado de la industria ligera», señaló KCNA en su web.

Previo a este escenario, Kim Jong-un fue visto de manera pública por última vez el pasado domingo 11 de octubre en la inauguración y recorrido del nuevo Museo de la Revolución de Defensa Nacional (un museo de armas avanzadas en Pionyang).

El presidente de Corea del Norte, uno de los países más herméticos del planeta, hizo presencia en la exhibición de armamentos pesados de última generación, incluyendo drones y el misil balístico intercontinental Hwasong-20, todos de fabricación norcoreana.

Poderío militar

Las autoridades norcoreanas confirmaron que recientemente probaron con “éxitos” un torpedo ultrarrápido dirigido con Inteligencia Artificial.

En la reconfiguración de los esquemas de seguridad mundial y del poderío armamentista, Corea del Norte es una de las principales potencias nucleares.

Su “escudo de seguridad” va más allá de sus fronteras que la dividen de Corea del Sur en la Península de Corea, en el sudeste asiático.

Las autoridades surcoreanas, que siguen de cerca la situación al norte del paralelo 38, afirmaron que no tenían información sobre las supuestas versiones y las califican de «absurdas».

Ambos países han mantenido relaciones de “cordialidad” en los últimos años, incluso, se llegó a publicar la posibilidad de una visita de estado del mandatario surcoreano, Lee Jae-myung, a Pyongyang.

¿Quién difundió la fábula?

Este nuevo episodio manipulador es atribuido al disidente chino residente en Estados Unidos, identificado como Wanjun Xie, quien expuso versiones no verificadas sobre la muerte o el estado de coma del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Este disidente tiene por norma difundir contenidos en redes sociales sin previamente confirmarlo, y aseguró, recientemente que el presidente chino, Xi Jinping, se había desmayado durante una cumbre de los BRICS en India, donde había sufrido un accidente cerebrovascular isquémico y había sido hospitalizado en Pekín para recibir tratamiento cardiovascular intensivo. Días después, Xi viajó a Washington para reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, donde agotó una variada agenda diplomática de estado.

Con anterioridad, en 2022, Xie también difundió versiones sobre un supuesto golpe de Estado contra Xi Jinping y el desplazamiento de una columna militar hacia Beijing, además de afirmar que se había producido una rebelión armada en la provincia china de Henan.

Parecería que las noticias falsas son las nuevas identidades de un mundo tan absurdo donde las mentiras pretenden presentarse como verdaderas, con el único propósito de hacer daño y provocar reacción.

Algunos contenidos en plataformas de redes sociales insinúan las guerras entre países, pero también, son focos de violencia entre los niños y jóvenes escolares.

Están promoviendo “bromas colectivas” dirigidas a los niños en las escuelas para incitarlos a actuar violentamente contra sus propios compañeros de aulas, profesores y personal de los centros educativos. Obviamente, ello ha incrementado los casos de violencia en centros escolares de Estados Unidos, Europa y América Latina.

Esa violencia digital se expresa igualmente en el comportamiento cotidiano de los jóvenes a los que se promueven como “grupos rivales” que acuden a una batalla campal. Y, no se queda atrás, la incitación a la degradación sexual.

La sociedad actual tiene muchos retos ante un mundo dividido, violento, individualista, deshumanizado y donde la solidaridad ha sido olvidada, por quienes están llamados a unificar y construir espacios de convivencia pacífica, armoniosa y de progreso colectivo.

El “salvase quien pueda” ha lanzado por las bordas aquellas ideas de amor, solidaridad y cooperación entre los pueblos y regiones.

Protección del Estado

Pocos gobiernos a excepción de las autoridades de China muestran interés en cuidar y vigilar los contenidos de las redes sociales.

En Occidente se cree que esas medidas atentan contra la libertad de expresión, sin embargo, está demostrado que el Estado no puede permitir que aquellos sectores que promueven la violencia y la ruptura del orden pacífico y las normativas de la educación, religión, decencia y valores de la sociedad impongan su absurda visión de “modernidad” y “pluralidad” de las ideas.

La regularización y control de los contenidos de las redes sociales es un imperativo esencial para que la sociedad siga existiendo y transitando por esquemas de respeto, convivencia, higiene mental e integridad.

Si dejamos que toda la podredumbre de violencia, abandono, exclusión, maltratos y perversidad colectiva sean trasladadas a los contenidos de las redes entonces estaríamos construyendo la “sociedad perfecta” del caos y los absurdos.

¿Por qué las redes sociales no promueven la buena lectura y los deportes entre la juventud y el respeto a los valores cívicos y de convivencia social?

Prefieren armar el muñeco para promover y levantar el odio y la desintegración familiar, pero al final, su costo social será inaguantable para todos.

Artículo de Manuel Díaz Aponte 

Visited 1 times, 1 visit(s) today
- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!