
LA MAÑOSA
‘’La Mañosa’’ fue escrita en el año 1935, pero su tema se remonta a una época anterior. Por una de esas contradicciones inherentes a la naturaleza de las tiranías, dejó de leerse en Santo Domingo durante un cuarto de siglo a pesar de que un libro sobre los desórdenes armados que se llamaban en nuestro país revoluciones no debía considerarse peligroso para el régimen, sino todo lo contrario. Juan Bosch, su autor lo narra de esta manera.
Juan Emilio Bosch Gaviño (La Vega, 30 de junio de 1909-Santo Domingo, 1 de noviembre de 2001). Fue un cuentista, ensayista, novelista, narrador, historiador, educador y político dominicano. Durante el año 1918 escribe sus primeros cuentos, perdidos en el incendio que destruyera la biblioteca de Federico García-Godoy; en este mismo año edita y dirige, junto a Mario Sánchez Guzmán, el periódico El Infante. Inicia la publicación de cuentos y poemas suyos en revistas y periódicos; como poeta utiliza el seudónimo ‘’Rigoberto de Fresni’’.
Fue elegido presidente de la República Dominicana en 1963 cargo que asumió por un breve periodo en 1963. Su gobierno fue derrocado por un grupo de militares que se encontraban en desacuerdo con las nuevas leyes de Juan Bosch, un golpe de Estado casi siete meses después de asumir la presidencia. Está considerado como uno de los escritores más destacados de la narrativa hispanoamericana, en especial en el género del cuento.
Juan Bosch es, sin duda, uno de los primeros narradores de habla hispánica. En cierto modo, su papel en la narrativa dominicana es el mismo que representó Flaubert en el nacimiento de la novela moderna – a despecho de Balzac-, o más aún, Naguib Mafouz, Premio Nobel de la Literatura 1988, en la lengua y la prosa árabes.
Fue el primero que nos dio un cuadro vivo y verdadero de nuestra gente, y el escenario grávido de sus exaltaciones en su novela La Mañosa, bien distante de lo pintoresco folklórico que nos presentara Archambault con sus Pinares adentro, y aún de lo artificioso romántico hecho de estampas fugaces y exaltaciones vehemencias que son las características de la Engracia y Antoñita, de Billini.
Nuestra novela había encontrado su escenario preferido en el ambiente rural, salvo excepciones, como en el caso de Fabio Fiallo, con sus Cuentos frágiles, y quizás Ulises Heureaux hijo. Las contingencias políticas y la parvedad abúlica de nuestras urbes empujaban a los escritores dominicanos a buscar sus temas en la agreste pasión, violenta, muchas veces, o en el trágico acontecer de las revoluciones.
Tal pasó con la primera novela de Bosch, La Mañosa. Es novela autobiográfica en la que el autor, nostálgico, resalta encendidos recuerdos de su niñez en un típico poblado de La Vega. Evoca la era conchoprimesca –esto es, de caudillo y revoluciones que inundaba de inquietudes la ilusoria paz eglógica de los amaneceres-, y en medio de la balumba, se yergue La Mañosa, una mula amada y tranquila y evocada como el afelpado y suave Platero, de Juan Ramón.
Cuando Bosch publica su novela, ya era harto conocido y fulgía como un gallardo intelectual señero y paradigmático que centraba un círculo de escritores apasionados en un tiempo difícil. Ya había publicado algunos de sus cuentos excepcionales en su libro Camino real.
Rómulo Gallegos se asoma al valle salvaje que se abre camino hacia la ley con su Doña Bárbara. José Eutasio Rivera se interna en la selva apretada y traicionera donde cada umbráculo es una celada de muerte en La Vorágine, en tanto que, Ricardo Guiraldes atempera la Pampa vasta y cruel, desolada y salvaje de Sarmiento, con la aparición en su melancólica inmensidad de Don Segundo Sombra; Miguel Ángel Asturias fustiga el caudillismo y Mariano Azuela impone, con desejeante crudeza, la tiranía impúdica de las estériles asonadas en Los de Abajo.
Bosch es distinto a todos, aunque estilísticamente se acerca más a Guiraldes –hablo del Bosch de La Mañosa- con una prosa poética, diáfana y espontánea.
Bosch es el narrador de la vida rural con su profunda tragedia mas no se queda en el agro, e incursiona en ambientes extraños como en su novela más reciente: El oro y la paz.
‘’La Mañosa’’ no es una novela autobiográficos, pero hay en ella muchos detalles autobiográficos: los nombres del padre, de la madre, de los niños y de José Veras son auténticos; José Veras fue como se dice en el libro; la casa existió en el Pino, y en esa casa fue curado José Veras de la herida de machete que le infirieron en el cuello dos hermanos que le persiguieron por fechorías antigua de José; papá tuvo negocio de recuas y su mula de silla fue robada por un cuatrero de los lados de Bonao. Con esos datos se agota lo que hay de autobiográfico en la novela.
‘’La Mañosa’’ fue un título simbólico. La mula de silla de papá se llamó La Melada. En la obra se llama La Mañosa porque nuestras llamadas revoluciones de aquellos tiempos eran una maña nacional, la versión tumultuosa y populachera y sangrienta de lo que después de 1930 serían los ya clásicos golpes de estado latinoamericanos.
La novela es un género que en su aspecto formal comenzó a evolucionar en Europa después de la primera guerra mundial y ha seguido evolucionando tanto que ya hoy ha abandonado del todo los viejos moldes que le dieron los maestros del siglo XIX. ‘’La Mañosa’’ fue un esfuerzo juvenil en ese camino de novedades; un camino que dejé abandonado cuando los infortunios dominicanos me forzaron a dedicar mi limitada capacidad de escritor a la lucha política. (J.B.).
-A mi mula le pude quitar las mañas, pero a los hombres nadie se las quita. Fin.



