
El tiempo será siempre una pieza clave en las tomas de decisiones en muchas de las actividades que se desenvuelven a lo interno y externo de los aeropuertos.
Una de ella, es el cambio a última hora de la puerta de abordaje y desembarque, ya que genera un desenfreno en el viajero, sin importar la edad y horas del día. Ese espacio de tiempo es vital y crítico si se produce de manera repentina o involuntaria.
Recientemente, viví esa experiencia en el Aeropuerto JFK de Nueva York, en un vuelo de la aerolínea Jet Blue con destino a Santo Domingo, donde hay que moverse a mucha distancia y con el tiempo en contra. Y diversas ocasiones a otros destinos, no es la primera vez por eso me llama la atención y preocupa si se debiera establecer correcciones. Venía acompañada de una hermana con condiciones que por la edad no podía movilizarse con rapidez en medio de ese corre corre o como escuché decir a un pasajero “el juidero de nuevo”.
En primer lugar, casi la mayoría de las veces no te asignan la puerta en el ticket de abordaje para que el viajero tenga que estar pendiente en la pantalla de informaciones colocadas en diversos lugares, sino se está atento se puede perder el vuelo fácilmente.
La Organización de Aviación Civil Internacional, (OACI) siempre se ha preocupado por el cumplimiento del tiempo, aunque en su manual no incluye sanciones al respecto, pero el pasajero si puedes quejarse por llegar tarde a su destino final. En el “Manual sobre reglamentación del transporte aéreo internacional”, establece que los pasajeros pueden tener derecho a indemnización por daño moral o retraso en la llegada. La OACI se encarga de la cooperación entre Estados para la seguridad y la eficiencia de la aviación civil internacional. ¿Qué derechos tengo como pasajero cuando se retrasa un vuelo? Es una pregunta que usualmente le formulan viajeros de todo el mundo al organismo regulador.
Las tres horas de anticipación para la llegada al aeropuerto en esta parte no se corresponde mucho porque el cambio de la puerta de entrada o salida al avión puede ser movida ya sea en la asignación del boleto de abordaje, del volumen del tráfico de pasajeros en las llamadas horas pico y en el estado del tiempo. Cualquier otro contratiempo puede ocasionar cambio de la puerta de abordaje. Todo se conjuga no es una tarea fácil desde ese punto de vista. Pueden hacerse ajustes en líneas operacionales de cada al futuro, el transporte aéreo no se detiene y cada día continuará avanzando y más después del parón post pandemia que las personas se han desbordado en querer viajar de nuevo para conocer nuevas rutas, horizontes y alternativas que han cambiado en mundo del turismo después de esa experiencia vivida en el año 2020. Esto debería incluirse en los desafíos de la aviación civil, aunque ya existan programados y elaborados proyectos para el año 2050. Nunca será tarde esto por el bienestar de los viajeros como pieza clave del transporte aéreo.
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