
RECORDANDO A JO ANN STEINER
Con su mirada llena de ternura y una sonrisa sutil, así recuerdo a mi querida
amiga Jo ann Steiner; ella, tan educada, con su hablar pausado, disfrutaba la música
al tocar el piano o su guitarra.
Como mujer romántica, le encantaban las bohemias que realizaba para festejar
mi natalicio o aquellas organizadas por nuestro amigo común, Alex Jiménez; ya era
una costumbre verla interpretar en su suave voz la canción que todos esperaban y
que hiciera famosa su compositora mexicana Consuelo Velázquez: Bésame mucho.
También recuerdo algunas de esas tertulias bohemias celebradas en la terraza de su
apartamento de la calle Agustín Lara del ensanche Piantini.
Cuando la conocí ya era también amante de la natación, deporte que estuvo
practicando hasta no hace mucho tiempo aunque con menos intensidad.
Siempre me contaba sus anécdotas y vivencias compartidas con quien fuera su
esposo, Victor Pichardo, recordando siempre los años felices a su lado, como
queriendo retroceder a ese tiempo pasado y no pensar en la soledad que la viudez le
había dejado.
Admiraba al cantante Omar Lovelace y en cada oportunidad que podía la llevaba
junto a otras amigas a ver su actuación en el Hotel Raddison y en una ocasión a una
presentación de éste en Galería 360. Solíamos compartir mucho en el club Arroyo
Hondo, del cual era una socia venerable, una veces a almorzar en la terraza o en el
restaurante, otras en el piano bar; allí forjó grandes amistades y sus instalaciones le
traían siempre gratos recuerdos.
Al mudarse a Punta Cana nuestros encuentros se distanciaron pero siempre me
avisaba cuando venía a la capital para hospedarse en el Aparta Hotel Drake y
coordinar el momento de reunirnos. Sólo en el mes de octubre pasado no pudimos
encontrarnos recién fallecida mi querida madre, pues el huracán Melissa provocó
intensas lluvias paralizando las labores a nivel nacional.
El lunes 1° de diciembre me llamó para decirme que el miércoles siguiente se iría
a Miami a conocer otras evaluaciones médicas, aunque ya tenía un diagnóstico, al
menos eso entendí. Al día siguiente volvimos a conversar, fue la última vez que hablé
con ella.
Su enfermedad me tomó de sorpresa, quería abrigar la esperanza de que algún
tratamiento pudiera aliviar su quebranto, pero no sucedió así. El 9 de diciembre
expiró.
Hoy lloro tu partida y agradezco infinitamente a Dios por nuestra gran amistad.
Descansa en paz mi querida amiga Jo ann, tu recuerdo vivirá siempre conmigo.
Violeta Joa
Santo Domingo, D. N.
19 de diciembre, 2025
Pie de toto
Recuerdo, de izquierda a derecha Jo Ann Steiner, EPD; Alex Jiménez, director de Primicias, y Violeta Joa en una actividad en el Club Arroyo Hondo.



