
NO JUEGUES A LA GEOPOLÍTICA: ¡CAMBIA EL PARADIGMA!
La Geopolítica, es la disciplina que estudia cómo los factores geográficos (ubicación, recursos, territorio) influyen en la política, el poder y las relaciones internacionales. Analiza cómo el espacio físico afecta las decisiones estratégicas de los estados, permitiendo entender conflictos, alianzas y la influencia global. Es el estudio de cómo la geografía afecta la política y las relaciones entre países…
En sencillo: la misma analiza por qué los países se pelean, se alían o compiten según donde están ubicados y qué recursos tienen.
La geopolítica es mortal. No solo para quienes la practican, sino, como estamos aprendiendo por experiencia propia, para toda la especie humana. Esto no debería sorprender, dado que las creencias perversas sobre los seres humanos que sustentan a la geopolítica (eso es, que el hombre no es más que una bestia inteligente a la que hay que pastorear y sacrificar), violan la ley natural.
“¿Es que nos hemos vuelto locos que estamos poniendo en peligro la civilización de la humanidad jugando a estos juegos de la geopolítica?”, preguntó Helga Zepp-LaRouche en su Diálogo semanal por internet del 6 de mayo. “¿Para qué?… Creo que ya es hora de que reel martes 5 de mayo, con la propuesta de Rusia del planteemos toda la situación estratégica y digamos que la realidad es que las guerras convencionales ya no se pueden ganar. Si se necesita una prueba, Irán acaba de proporcionarla, al impedir con éxito que las fuerzas militares muy superiores de Estados Unidos e Israel salieran victoriosas. No se puede ganar una guerra así… y si se quiere cruzar el umbral hacia la guerra nuclear, se pone en riesgo la existencia de toda la civilización humana. Entonces, ¿por qué no sacar la conclusión de que estas guerras intervencionistas no se pueden ganar? No se ganaron en Vietnam, ni en Afganistán, ni en Iraq, ni en Libia, ni en Ucrania, y ahora tampoco en Irán. Por lo tanto, ¿por qué no poner fin a un juego que no se puede ganar? Creo que es urgente iniciar en serio el debate sobre la nueva arquitectura de seguridad y desarrollo, de la que venimos hablando desde el inicio de la guerra en Ucrania hace cuatro años”.
Esta es exactamente la línea de pensamiento de muchos “adultos en la sala” que están intentando llevar no solo a la situación en el sudoeste asiático, sino a todo el paradigma global, hacia aguas más tranquilas. El gobierno ruso sigue respaldando una resolución del conflicto con Irán “tomando debidamente en cuenta los intereses de todos los Estados de la región”, como reiteró la portavoz del “Concepto de Seguridad Colectiva para el Golfo Pérsico”. China también está desempeñando un papel crucial. Mientras que se reunía el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, con su homólogo chino, Wang Yi, en Pekín el 6 de mayo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, respondió a preguntas sobre el papel de China en la resolución del conflicto: “Nosotros… apoyamos una arquitectura regional para la paz y la seguridad establecida por los países de la región con la participación común en aras de intereses comunes y del desarrollo común”.
Es exactamente y únicamente ese tipo de enfoque anticolonial y no geopolítico el que puede liberar plenamente a la humanidad del peligro que se cierne sobre nuestras cabezas: a saber, que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sea nuevamente encendida y, muy posiblemente, se convierta en un conflicto nuclear.
No se trata de una preocupación infundada. A última hora del martes 5 de mayo, el Presidente Donald Trump anunció, a petición de Pakistán y otras naciones, que suspendía temporalmente el “Proyecto Libertad” (que no ha funcionado) “para ver si el Acuerdo”, un borrador de memorándum de la parte estadounidense con una propuesta para Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, poner fin a la guerra, “puede ultimarse y firmarse”.
En la mañana del miércoles 6 de mayo, la parte iraní confirmó que está evaluando la propuesta, y casi al mismo tiempo Trump publicó, “Si no aceptan, comenzarán los bombardeos, y serán, lamentablemente, de un nivel y una intensidad mucho mayores que antes”.
Mientras los titulares sobre Irán acaparan la atención mundial, continúan las provocaciones hacia la guerra contra objetivos más grandes, Rusia y China. El 6 de mayo, Japón participó en maniobras militares conjuntas con Estados Unidos y Filipinas, durante las cuales disparó su misil ofensivo Tipo 88 en aguas extranjeras por primera vez, a lo que China respondió con dureza que el “malévolo resurgimiento del neo militarismo en Japón… pone en peligro la paz y la estabilidad regional”. Como era de esperar, el anglófilo Consejo de Relaciones Exteriores de la casta dominante en Estados Unidos, publicó descaradamente un artículo el día anterior que celebra la remilitarización de Japón y su alejamiento de una política de seguridad pacifista.
“Nos encontramos… en una situación extremadamente peligrosa”, señaló Zepp-LaRouche. “La ilusión que la gente puede tener es que, dado que la gran catástrofe aún no ha ocurrido, las cosas seguirán así para siempre. Pero creo que si se mira desde un punto de vista histórico, se puede determinar claramente el momento en que ya era demasiado tarde para detener la Primera Guerra Mundial y cuándo ya era demasiado tarde para detener la Segunda Guerra Mundial. Y creo que nos encontramos en una situación de preguerra como esa, en la que podrían ocurrir acontecimientos fatídicos más rápidamente de lo que nadie piensa. Creo que la necesidad de pasar a un nuevo paradigma es más urgente que nunca”.
Participa. La Coalición Internacional por la Paz tiene su 153ª reunión semanal consecutiva este viernes 8 de mayo; y junto con el semanario EIR auspiciará una Mesa Redonda de Emergencia que se llevará a cabo el viernes 15 de mayo, para movilizar precisamente ese nuevo paradigma. Únete a esa reunión e invita a otros a sumarse a la lucha.


