
ABINADER: CON TRUMP Y CONTRA CUBA
Abinader está ayudando a Trump en sus siniestros afanes en favor de “un cambio de régimen político” en Cuba, después de su éxito en Venezuela y de su fracaso en Irán y el Oriente Medio.¡Como lo ayudó en la operación contra Venezuela!
La agencia española EFE informó que el pasado 2 de mayo, Donald Trump declaró que «tomará el control de Cuba casi de inmediato”, pero que “primero terminará con su «trabajo» en Irán”.
Trump aseguró que al concluir en Irán podría hacer que el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, viaje al Caribe y «se detenga a unos 100 metros de la costa» de Cuba, desde donde los isleños, según su discurso, dirían «muchas gracias, nos rendimos».
¡Mejor sería que el fascista anaranjado se preparara para recibir avalanchas de plomo popular en lugar de rendición! Porque Cuba es Cuba y allí están las huellas indómitas de Fidel
Ese mismo día –siempre atendiendo a la nota informativa de EFE-, la Administración Trump “redobló las sanciones contra la isla, unas medidas que apuntan a los pilares de la economía cubana, especialmente los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros”.
También esa misma semana, Marco Rubio, acusó a Cuba de “facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la Administración del presidente, Donald Trump, no lo tolerará”.
Monroe se quedó corto ante estos verdugos que se asumen dueños y amos del Caribe y de Nuestra América, aún en medio de su evidente decadencia imperial y la evidente conformación de un mundo multipolar.
- LA DEMOCRACIA COMO FARSA Y COMO DISFRAZ.
En ese perverso contexto contra una Cuba estrangulada por el bloqueo energético de EEUU y amenazada de invasión militar yanqui, Luis Abinader declaró, en este delicado momento, a INFOBAE -medio de comunicación argentino- que Cuba “no es un estado democrático” y agregó una mentira colosal: que sus propios gobernantes “se están dando cuenta de que tienen que hacer un cambio y están en esa dirección” (la dirección que imponen Trump y su Pentágono).
Y lo hizo después que Díaz Canel, presidente de Cuba, y todas las voces autorizadas de esa heroica revolución, han declarado categóricamente que la soberanía, su sistema político, la revolución social y su opción socialista, “no son negociables” con EEUU.
La verdad es que hay que ser de muy mala calaña política para proceder de esa manera y para, además de eso, compartir expresamente la agresión terrorista a Venezuela y el secuestro del presidente maduro, declararse aliado estratégico de un Estado imperialista dirigido por criminales de guerra, apoyar el sionismo criminal de Israel y alinearse con la política exterior genocida de los Estados Unidos contra Irán.
Abinader está ayudando a Trump en sus siniestros afanes en favor de “un cambio de régimen político” en Cuba, después de su éxito en Venezuela y de su fracaso en Irán y el Oriente Medio.
¡Como lo ayudó en la operación contra Venezuela!
Nada extraño, pero sí sumamente pérfido, por tratarse de Cuba, patrimonio histórico de la humanidad e inconmensurable ejemplo de dignidad y solidaridad; y muy especialmente de la solidaridad para con nuestra patria y las naciones caribeñas, africanas y “tercermundistas”.
Pero es que Abinader concibe la democracia como poder del dinero y de las elites capitalistas transnacionales y locales.
Como plutocracia.
Como partidocracia corrompida y pervertida.
Como proceso ajeno a la soberanía popular y nacional.
Como régimen neocolonial subordinado a los intereses del Complejo Militar-Industrial-Financiero de EEUU.
Como capitalismo dependiente con fuertes improntas neofascistas y ecocidas.
Como régimen promotor o apoyador de brutales desigualdades sociales, tutelas militares, crueles invasiones imperialistas y depredaciones ambientales.
En fin, como farsa y como disfraz.
De ahí que en esta “era de los hornos” sus principales referentes de “democracia” y “paz” sean Trump, Biden, Netanyahu, Milei, Noboa, Kast, Selensky; todos infectados, o acompañados, del neo-fascismo y el terror de Estado de estos tiempos, caracterizados por la violenta decadencia de la civilización capitalista-imperialista occidental.


