
La noticia en televisión
Maguá Moquete Paredes
maguamoqueteparedes@gmail.com
De mi libro; Comunicación efectiva: La televisión.
La televisión es un sistema para la transmisión, recepción de imágenes y sonidos
a distancia que proyecta elementos de difusión. La emisión puede ser efectuada por
medio de ondas de radio, redes de televisión por cable, televisión satelital o IPTV
(Internet Protocol Television, Televisión por Protocolo de Internet). Por ende, la
televisión coadyuva luces, movimientos, sonidos y efectos especiales, que son las que
existen en modalidades de señal abierta y por suscripción. El receptor de las señales es,
por obviedad, el televisor.
El concepto de televisión (visión a distancia) se puede rastrear hasta Galileo
Galilei, quien fue un astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano, relacionado
estrechamente con la revolución científica. Sin embargo, no es hasta 1884, con la
invención del Disco de Nipkow de Paul Julius Gottlieb Nipkow, ingeniero e inventor
alemán, considerado uno de los pioneros de la televisión, constituye un avance relevante
para crear un medio.
El cambio que traería la televisión tal y como hoy la conocemos, la invención
del iconoscopio de Vladímir Kozmich Zvorikin, ingeniero ruso nacionalizado
estadounidense, que inventó un tubo de rayos catódicos, en 1929, usado en los
cinescopios y Philo Taylor Farnsworth, inventor estadounidense conocido por crear la
primera televisión totalmente electrónica, que disponía de una mayor definición de
imagen y de iluminación propia.
El ritmo y la dinámica son exigencias de la televisión en todos sus géneros y
manifestaciones, pero en el noticiero, el dinamismo su propia razón de ser, por cuanto
satisface una necesidad noticiosa de la población. A más dinámica y a más cantidad de
contenido en menos tiempo.
Al resumir, a que una noticia en poco tiempo es preciso hacer un derroche de
virtuosismo para poder emplear a plena capacidad la síntesis de las ideas. Una
información que dispone de treinta segundos, es mucho más compleja y difícil de hacer
que una de dos minutos y medio, entre otras muchas cosas, porque la aptitud de resumir
no la tiene todo el mundo, igualmente, desarrollada. Para algunos, se trata de llenar esos
segundos hasta donde alcance la noticia, su clímax, pero eso sería fraccionar la
información. El compendio estriba en resumir en esos segundos todo lo que necesita el
espectador para asimilar la información que se transmite: relación de causa-efecto,
consecuencias que tiene para la sociedad o para la persona, trascendencia de la noticia y
otros postulados.
En el periodismo televisivo no se cumple con igual eficacia la conocida fórmula
del periodismo escrito de narrar en forma de pirámide invertida. Este recurso que tanto
facilita enmarcar en el espacio de la plana cualquier hecho que no se emplea en la
televisión, porque el tratamiento del mensaje visual y sonoro no puede ser igual que el
impreso.
Cualquier noticia y en cualquier unidad de tiempo que se trasmite, tiene que
tener una unidad en sí misma, un ritmo propio, un balance emocional y dramatúrgico,
aunque solamente tenga cuarenta segundos de duración. El impacto visual de las
imágenes en el teleauditorium y el efecto emotivo que puede aportar la música son muy
superiores al efecto que desempeña la narración del presentador y/o anchor de noticias.
Y esas imágenes tienen que poseer una unidad y coherencia y tienen que terminar de
modo perfectamente coherente. De manera que, en televisión, al concebir la noticia, ya
se sabe exactamente cuánto tiempo debe ocupar en el total de la emisión, pero no es
fácil recortarla una vez que está procesada.
En el montaje del cine existe un principio que se conoce con el nombre de
Efecto Kulechov que también se estudia en psicología y, expresa que la simple sucesión
de una imagen tras otra desencadena una serie de significaciones y de interpretaciones
en el sujeto, aun cuando no exista una banda sonora explicativa o una acción dramática
que lo justifique. En los noticieros suele desconocerse esta elemental regla de la
realización.
En este sentido, la forma no puede predominar sobre el contenido en un
noticiero, a menos que se haga caso omiso de la esencia misma de un noticiero. Si se
suma el tiempo necesario para pasar de una imagen a otra por medio del generador de
efectos especiales podrá comprobarse que se necesita tres veces más tiempo que
mediante el corte directo de una acción a otra.
Esa pérdida de solo dos segundos es cada vez y puede sumar varios minutos en
la emisión de media hora o varias horas al mes en que se ha desaprovechado la
oportunidad de portar contenido informativo por emplear una forma superficialmente
atrayente. El noticiero atrae por su argumentación, esencialmente por su tema. Si la
noticia satisface cualquiera de las necesidades psicológicas del teleaudible, tanto
informativas, como de prestigio, de consolidación, de relajamiento o estética, la noticia
atrae, aunque no se empleen los efectos especiales.
Puntualizo, que las investigaciones científicas en el terreno de la comunicación
establecen que la capacidad de paso de la información en cualquier persona es limitada;
la atención se dispersa con gran facilidad en la televisión y la teoría de la comunicación
nos enseña que, a más elementos en una imagen, más confusa es la lectura de su
contenido.
El noticiero contemporáneo, con los aportes de la ciencia y de la técnica en el
solio televisual, se apoya más en la imagen definida y menos en la narración; la noticia
está más elaborada, pero a la vez, más sintética, conserva más la nitidez de testimonio
histórico noticioso.
Maguá Moquete Paredes
Periodista, politólogo,
analista internacional.



