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Opiniones

GUERRA Y PAZ

Hay libros que no son para todos. No porque lo mismo sean peores, sino porque exigen algo: paciencia, atención, resistencia emocional o ganas de salir de lo que suele leer. Otros los son por su extensión un poco extensa de más de mil páginas como lo es el caso en la novela ‘’Guerra y Paz’’, de Liev Nikoláievich Tolstói, dicha obra al pasar del tiempo aun nos mantiene atento a lo que fue narrado en esa época y que hoy sigue vigente en nuestros días.

Recuerdo bien que la lectura de Guerra y paz fue para mí una experiencia más vital que literaria por esta razón: durante el periodo necesariamente dilatado que duró la lectura tuve la sensación inequívoca de que el mundo real era el que me presentaba el libro, mientras que el otro, el que me rodeaba, era algo vago e impreciso, como una ficción. No veía, como suele decirse, los escenarios y episodios que se iban desarrollando a lo largo de la novela, sino que vivía inmerso en aquel mundo ajeno a las palabras que le servían de vehículo.  

El Génesis en esta novela de 1862, después de dos experiencias insatisfactorias en el campo de la educación (una como alumno universitario y otra como maestro de una escuela sui generis que él mismo había fundado), de llevar una  vida disipada en San Petersburgo, viajar por Europa e ingresar en el ejército, donde participó en varias acciones bélicas en el Cáucaso, el conde Liev Tolstói contrajo matrimonio con Sofía  Bers.

Tolstói había empezado a escribir y a publicar con éxito en sus años militares. Luego, retirado ya a Yásnaia Poliana, decidió abandonar la literatura, actividad que estimaba trivial e inicua. Nunca quiso ser escritor y buena parte de su vida la pasó debatiéndose entre este deseo y la imposibilidad de cumplirlo. Un compromiso pendiente con un periódico en el que anteriormente ya había publicado algún relato le sirvió de pretexto para coger de nuevo la pluma en 1863, un año después de haber abominado de ella. 

Sobre todo, Guerra y paz es en muchos sentidos una novela incomparable, no porque sea mejor o peor que otras, sino porque todo en ella, como en las montañas y el mar, es extraño y contradictorio. De su autor es posible decir algo parecido. 

Cómo leer con provecho ‘’Guerra y Paz’’. Si es cierto que Guerra y paz debe mucho al relato de la batalla de Waterloo con que empieza La cartujas de Parma de Stendhal, no es menos cierto que Tolstói supo aplicar como nadie los postulados literarios de Flaubert respecto del narrador impersonal e invisible. No hay, en efecto, novela en la que el narrador esté menos presente que en Guerra y paz, donde los sucesos y avatares nos son relatados siempre a través de los ojos de quienes los viven y los padecen, con una objetividad sin fisuras, con una imparcialidad absoluta y con una seriedad casi mitológica, sin mezcla alguna de humor o de ironía. 

Por cuanto, a que lo dicho no impide que Tolstói intervenga ostentosamente a lo largo de la novela para exponer  teorías y lanzar diatribas. Pero cuando interviene, lo hace como un personaje más, interrumpiendo en ese punto la narración, a menudo para exasperación del lector, y reanudándola una vez ha terminado de explayarse. Esto permite, digámoslo ya sin ambages, saltarse un buen número de páginas y hasta capítulos enteros sin desdoro para el lector ni merma para la novela. La lectura de Guerra y paz, en este sentido, es comparable a un viaje prolongado, pero no indefinido, a una ciudad grande, rica en arte, que el viajero disfruta  y entiende más cuando decide renunciar a conocer todas sus piedras. 

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