- Publicidad -
Opiniones

ATENTADO FALLIDO CONTRA TRUJILLO EN LOS ALBORES DEL REGIMEN

POR: LUCAS GUZMAN RODRIGUEZ. 

En el libro ‘’Mis vivencias en Moca’’. Cuyo autor es Pensiles Ayanes Pérez Méndez, se señala que Trujillo realizó su primera visita oficial a Moca  el viernes, 13 de junio del año 1931. Al día siguiente, sábado 14 de junio, cenó en la residencia de José Brache, ubicada en la esquina noroeste del parque Cáceres, a la cual se trasladó atravesando con su comitiva los pasillo centrales del parque, con la banda presidencial terciada.

Esa residencia perteneció luego al doctor Elías Calac.

En la página 60 del libro citado, se dice: ‘’Una crónica que, con el tiempo, al crecer, escuché de algunas personas, aseguraba que, en la primera visita de Trujillo a Moca, justamente en el solar vacío frente a la residencia de José Brache, en la esquina del parque citado, se encontraban dos jóvenes armados con el objetivo de ultimar a Trujillo. Sus nombres: Tuto Guzmán y Antonio de la Maza. El último logró su cometido treinta años después. Lucas Guzmán, descendiente de Tuto, me ha confirmado haber escuchado comentarios dentro de sus familiares que verifican el dato’’. 

En cuanto a este aspecto nos relataba mi madre, Dafne Rodríguez viuda Guzmán, que Trujillo caminó a paso militar por el centro del parque para dirigirse a la residencia del señor Brache, lo que lo alejó del solar en que años después se instalarían los Caballitos de Monclús, lugar de espera de los dos conjurados. Esto pudo haber influido en que se frustrara el plan de eliminar a Trujillo, tanto porque se desvió del trayecto presumido por los ejecutantes, como porque apareció acompañado de una fuerte comitiva que lo protegía.

Por otro lado, en la obra Trujillo ajusticiado de Eduardo García Michel, tercera edición ampliada y revisada, se cita una entrevista realizada a Danilo Rodríguez Pérez, hermano de mi madre Dafne.

Cito: ‘’Danilo Rodríguez era como un hermano para Eduardo Antonio García Vásquez, por lo cual le participó algunos detalles del complot y contaba con su participación en el momento en que se lo requiriera, junto a Leonte Schott Michel’’. 

En esta entrevista Danilo Rodríguez revela cosas interesantes, por ejemplo, que ya para el comienzo de los años cincuenta Antonio de la Maza manifestaba desafección por Trujillo, antes de que en 1957 el tirano mandara a matar a su hermano Octavio (Tavito) para encubrir el crimen de Jesús de Galindez y del piloto Murphy. 

También Danilo ofrece testimonio de la construcción de un falso piso en la Opel Caravan de Eduardo Antonio García Vásquez para guardar por breve tiempo las armas largas (fusiles M1) que se usaron en el magnicidio, trabajo realizado por su hermano Rinaldo Rodríguez. 

Danilo relata a Eduardo García Michel que: ‘’Yo me entero (del complot) por tu papá, Antonio García Vásquez. Ellos necesitan gentes. Tu padre me hablo. Y yo le digo que sí, que estoy dispuesto. Yo tengo un arma, una pistola 45 que era de mi hermano’’. 

En realidad, su hermano Rinaldo la tenía porque mi padre Lucas de Jesús (Tuto) Guzmán Cabrera, que era su verdadero propietario, le había pedido se la guardara en un escondite pues era peligroso tenerla en su casa, situada justo frente al palacio de la Policía Nacional en Moca.

Dicha pistola le había sido entregada a mi padre por Antonio de la Maza, quien la obtuvo a raíz de un accidente fatal que tuvo un policía (flanqueador) por el municipio de Tamboril, creo que en un motor. Este testimonio lo obtuve de Luis Arturo Rodríguez (Lucho), mi tío.

En mi poder reposan sendos telegramas fechados en febrero de 1933. Uno dirigido a mi madre Dafne Rodríguez con el siguiente texto: ‘’En libertad. Voy esta tarde. Tuto’’. Otro dirigido a su hermana Estela Guzmán (Chichi):‘’En libertad. Voy hoy. Tuto’’. 

Mi padre le narraba a mi madre las crueles torturas que recibió mientras estuvo preso en la cárcel de Nigua. Se suponía que la causa de esa prisión y torturas eran unos ‘’letreros’’ que habían aparecido en Moca en contra del régimen trujillista.

La tarde en que mi padre falleció se presentó Antonio de la Maza a nuestra casa en Moca, situada en la calle del Rosario 73, y le preguntó a mi madre por mi padre Tuto, a lo que ella le respondió: ‘’Ay Antonio, Tuto se está muriendo y si te ve a ti va a revivir tantas cosas’’. A lo que Antonio le dijo: ‘’Pues si no se puede, está bien, me voy’’. Y se marchó. No había llegado a la esquina de la calle cuando mi padre fallecía. 

El autor de estas líneas supone que Antonio de la Maza fue a visitar a su viejo amigo en agonía, por su antigua amistad, y también para procurar el arma que le había facilitado antes, pues la necesitaban para el complot que culminaría en la gesta del 30 de Mayo. 

Mi padre, murió el 28 de julio de 1960, y no tuvo la oportunidad de ver la caída de la tiranía que arruinó al país, ni mucho menos participar en su decapitación, ¡Ironías de la vida!

Visited 1 times, 1 visit(s) today
- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!