- Publicidad -
Opiniones

Orgazmo político: la culminación del vacío ideológico

Por: Lic. Luis Ma. Ruiz Pou

La metáfora del poder efímero

El “orgazmo político” es la culminación de un ciclo de aspiraciones marcado por la intensidad del deseo de poder y las contracciones de las actividades partidistas. Como en el cuerpo humano, el clímax llega con una descarga de energía que concluye en una respuesta positiva o negativa al final del proceso electoral. Pero en la política dominicana, ese clímax no es fruto de la virtud ni de la ideología, sino del clientelismo y la corrupción que han vaciado de contenido a los partidos.

La ausencia de ideologías y el clientelismo

Los partidos políticos, reconocidos en el artículo 216 de la Constitución dominicana como instituciones fundamentales para la participación política, han renunciado a la construcción de proyectos ideológicos. En su lugar, han abrazado el clientelismo como método de supervivencia.

La política se reduce a la repartición de favores, empleos y contratos, mientras el discurso programático se desvanece. Este vacío abre espacio para que cualquier ciudadano, incluso sin formación integral, aspire legítimamente a un cargo público. El derecho les asiste, pero la degradación institucional convierte esa aspiración en un espectáculo de improvisación.

El derecho a ser elegido

La Constitución, en su artículo 208, reconoce el sufragio como derecho fundamental, y en el artículo 209 establece el sufragio pasivo, es decir, el derecho a ser elegido. Todo ciudadano que cumpla con los requisitos legales puede postularse en condiciones de igualdad.

Como señala José Alberto Cruceta hijo: “El derecho al sufragio pasivo o derecho a ser elegido, es la prerrogativa que corresponde a todo ciudadano, que cumpla con determinados requisitos de elegibilidad, para postularse mediante candidaturas a un cargo público electivo en condiciones jurídicas de igualdad” (acento.com, 27/06/2020). Sin embargo, la igualdad jurídica no garantiza calidad política. La mediocridad se institucionaliza cuando la corrupción y el clientelismo sustituyen el mérito por la conveniencia.

El orgasmo político como simulacro

El clímax electoral, lejos de ser la expresión de la voluntad popular informada, se convierte en un simulacro. Los partidos celebran victorias como orgasmos colectivos, pero detrás de esa euforia se oculta la frustración ciudadana. El poder se ejerce sin proyecto de nación, sin visión de futuro, y la política se reduce a un ciclo de placer efímero seguido de vacío institucional.

Metáforas históricas: la República como cuerpo mutilado

La historia dominicana ofrece metáforas que ilustran este fenómeno. Así como la República de 1844 nació con ideales de soberanía y sacrificio, hoy se ve reducida a un cuerpo mutilado por el clientelismo. El “orgazmo político” es comparable a las efímeras victorias de caudillos que, tras el clímax del poder, dejaron al país en la frustración del atraso. La política se convierte en un ritual de placer inmediato, semejante a la euforia de la ocupación norteamericana de 1916, que prometió orden pero dejó cicatrices de dependencia.

Advertencia final

La patria no puede sobrevivir de orgasmos políticos efímeros. Mientras los partidos carezcan de ideologías y se sostengan en el clientelismo, la política seguirá siendo un ritual de clímax vacío, donde el poder se consume en un instante y la nación queda mutilada en su esperanza.

O recuperamos la virtud ciudadana y exigimos proyectos ideológicos sólidos, o nos resignamos a vivir en un Estado que confunde el placer del poder con la verdadera grandeza de la República. La advertencia es clara: sin ideología, la democracia se convierte en un cuerpo que alcanza el clímax, pero muere en la frustración.

Visited 2 times, 2 visit(s) today
- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!