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Opiniones

LA DOCTRINA LAROUCHE

La Doctrina LaRouche: apliquémosla ya, antes de que sea demasiado tarde.

3 de enero de 2026.  “El fundamento político para una paz duradera debe ser: a) la soberanía incondicional de todos y cada uno de los Estados-nacionales; y b) la cooperación entre Estados nacionales soberanos con el fin de promover oportunidades ilimitadas para participar en los beneficios del progreso tecnológico, en beneficio mutuo de todos y cada uno.

“El aspecto más crucial de la aplicación ahora de dicha política de paz duradera es un cambio profundo en las relaciones monetarias, económicas y políticas entre las potencias dominantes y aquellas naciones relativamente subordinadas que a menudo se clasifican como ‘naciones en desarrollo’. A menos que se remedien progresivamente las desigualdades que persisten tras el colonialismo moderno, no puede haber una paz duradera en este planeta.

“En la medida en que Estados Unidos y la Unión Soviética reconozcan que el progreso de las facultades productivas del trabajo en todo el planeta redunda en el interés estratégico vital de ambos, las dos potencias estarán vinculadas en ese grado y de esa manera por un interés común. Este es el meollo de las políticas económicas y políticas prácticas indispensables para fomentar una paz duradera entre esas dos potencias”.

Así lo escribió Lyndon LaRouche el 30 de marzo de 1984, en un documento que tituló: “La doctrina LaRouche: borrador de memorando de acuerdo entre Estados Unidos de América y la URSS”.

Si la Doctrina LaRouche se hubiera aplicado durante las últimas cuatro décadas, el mundo sería hoy un lugar diferente. En cambio, en los primeros días de 2026, la política exactamente opuesta gobierna el mundo occidental en sus relaciones con Rusia y el Sur Global. La madrugada del 29 de diciembre de 2025, las fuerzas respaldadas por la OTAN en Kiev lanzaron un ataque masivo con drones contra la residencia del Presidente de Rusia Vladimir Putin en la región de Vólgorod, con la intención de asesinar al Presidente Putin. Las autoridades militares rusas han entregado a Estados Unidos las cajas negras de esos drones, que prueban tanto el objetivo como la intención.

El ataque con drones fue mucho más que un intento de interrumpir las alentadoras conversaciones de paz entre Putin y Trump sobre Ucrania, como han argumentado algunos analistas. Fue un intento manifiesto de cruzar la línea roja nuclear de Rusia, de lanzar un “ataque de decapitación” que, según su escenario, obligaría a Rusia a responder con lo que ellos consideran que sería un ataque nuclear táctico contra Occidente, pero que en realidad se convertiría rápidamente en una guerra nuclear total.

Luego, el 3 de enero de 2026, el gobierno de Trump lanzó un ataque militar contra Venezuela, secuestró a su presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, y los trasladó para que enfrentaran cargos por drogas en el Distrito Sur de Nueva York. El Presidente Trump fue descarado en sus comentarios a los medios de comunicación: Estados Unidos tiene la intención de quedarse y gobernar directamente Venezuela de forma indefinida; Estados Unidos se apoderará de las reservas de petróleo de Venezuela (las más grandes del mundo) y exigirá el pago por la nacionalización del petróleo en 1976; y advirtió que lo mismo ocurriría con otras naciones si no se satisfacen plenamente las demandas de Estados Unidos.

Trump se quejó de que Venezuela había acogido a “adversarios extranjeros” de Estados Unidos (tanto China como Rusia tienen importantes acuerdos económicos con Venezuela) y que, en adelante, dichos adversarios serían expulsados violentamente de “nuestra región natal”, tal y como se proclama en el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos del 4 de diciembre de 2025.

“Se trata de un derrumbe total del orden internacional, de cualquier sentido de legitimidad”, advirtió hoy Helga Zepp-LaRouche. Esto significa que la ley de la selva se aplicará en todo el mundo. Señaló que esta atrocidad en Venezuela debe analizarse junto con otros aspectos esenciales de la situación mundial: los ataques liderados por la OTAN contra Rusia; el genocidio en Gaza; el ataque a la libertad de expresión, como el caso de Jacques Baud en la UE; la absoluta ilegalidad que se ha introducido en las relaciones internacionales. Solo así se puede ver con claridad el panorama real.

El trato que se le ha dado a Venezuela ahora se puede aplicar en cualquier lugar, advirtió, a cualquier gobierno o grupo “que no coopere” con las exigencias de la City de Londres y de Wall Street. Brasil, Colombia, México, Cuba, Irán y otros podrían ser objetivos inmediatos, mientras que China y Rusia son el objetivo definitivo.

Hay que revertir esta locura, mientras se pueda todavía. Zepp-LaRouche hizo un llamado a realizar una movilización internacional para detener el actual plan de Estados Unidos de instalar misiles de alcance intermedio con capacidad nuclear en suelo alemán en el transcurso de 2026, una provocación que Rusia ha denunciado repetidamente por reducir el umbral de la guerra nuclear a una cuestión de meros minutos. Y hay que hacer entrar en razón a Estados Unidos en los primeros meses de 2026 —año del 250 aniversario de su independencia— con la ayuda decisiva de las campañas electorales revitalizadas del movimiento LaRouche, como el anuncio que hizo hoy Diane Sare:

Enrique A. Sánchez L.
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