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Cándido Mercedes: “La cultura dominicana es visceralmente machista y violentamente estructurada”

Santo Domingo. – “La República Dominicana tiene una cultura visceralmente machista,
estructurada sobre la violencia, y eso no se cambia solo con leyes ni con más cárcel”, afirmó el
sociólogo y catedrático universitario Cándido Mercedes al abordar el fenómeno de los
feminicidios y la violencia de género.
Para el también analista social, “el principal componente de la violencia en República
Dominicana no es la pobreza ni la desigualdad, aunque son factores relevantes, sino la
cultura”.

Durante su participación en el programa Propuesta de la Noche, que conducen los periodistas
Manuel Jiménez y Carlos Arturo Guisarre por los canales 52 y 22 de Teleimpacto, Mercedes
profundizó en las causas estructurales del feminicidio en el país.
Señaló que más allá del enfoque penal, se requiere una transformación cultural sostenida:
“Aquí estamos penalizando, pero no estamos atacando el origen del problema. Lo que hay que
hacer es reeducar al hombre dominicano desde la niñez”.

El sociólogo describió las distintas formas de violencia que afectan a las mujeres, citando la
violencia económica, patrimonial, sexual, ideológica y vicaria.
“Aquí un hombre sabe que se va a divorciar de su mujer y empieza a despojarla de todo, esa es
violencia patrimonial. O utiliza a los hijos para hacerle daño a la madre, eso es violencia
vicaria”, explicó.

Mercedes sostuvo que la socialización en el país transmite patrones violentos desde edades
tempranas.
“En República Dominicana, si Carlos me habla duro, yo le hablo más duro. Esa es nuestra
lógica social. Aquí todavía hay hombres que creen que la mujer es de su propiedad, y cuando
pierden ese control, apelan a la violencia física”, afirmó.

Al referirse a los cambios en la dinámica de género, apuntó que el avance educativo y
profesional de las mujeres ha generado tensiones con el rol tradicional masculino:
“Actualmente, casi el 70 % de la matrícula universitaria es femenina.
Eso significa que en unos años la mayoría de los puestos gerenciales y de supervisión estarán
ocupados por mujeres. Y cuando una mujer con formación argumenta, el hombre que se ve
acorralado, y que biológicamente tiene más fuerza, recurre a la violencia”.

Aseguró que este patrón no es casual, sino cultural: “Desde 1492, la violencia ha estado
normalizada en nuestra sociedad. Esa herencia de brutalidad se arraigó. Competían hasta por
quién degollaba más rápido”.

Sobre el debate conceptual entre “feminicidio” y “crimen pasional”, Mercedes reconoció que
hay diferencias técnicas, pero insistió en que el eje es la violencia por razones de género.
“Si el móvil es una relación íntima o el control sobre la mujer, es un crimen pasional, pero
también es feminicidio. Aunque la matanza no haya sido en contexto de relación, sigue siendo
violencia de género”.

Lamentó que las propuestas políticas y legislativas se concentren en la penalización y no en la
prevención. “Aquí hay casas de acogida, medidas de alejamiento y penas severas, pero los
feminicidios siguen ocurriendo.
El problema no se resuelve con más cárcel, sino atacando la raíz. Hay que crear mecanismos de
cohesión social, educar en cultura de paz desde la infancia”.

A propósito del caso reciente de un hombre que fue liberado tras cumplir una pena por
violencia doméstica y al día siguiente secuestró y golpeó a su pareja, Mercedes cuestionó el
sistema: “Eso pasó ayer en Montecristi. El tipo había sido condenado, cumplió, salió y fue a
agredirla de nuevo. Entonces, ¿qué estamos haciendo?”.

También vinculó el bajo nivel educativo con los altos índices de violencia. “El promedio de
escolaridad en República Dominicana es sexto grado. Mientras menos educación hay, más
violencia existe.
Aunque claro, también hay casos de profesionales agresores, y ahí entra la salud mental. Hay
más de 400 enfermedades mentales, muchas de ellas invisibles”.

“No es posible que un ser humano, en uso de su racionalidad, cometa un feminicidio. Esas son
acciones dominadas por emociones negativas que ciegan. Cuando se le pasa la ira, muchos se
suicidan. Por eso le digo a la gente: no se tomen decisiones en medio del enojo”.

En otro tramo del programa, Mercedes abordó el tema del endeudamiento público. Rechazó el
enfoque partidista del debate actual entre gobierno y oposición, y afirmó que “los cuatro
últimos presidentes tienen responsabilidad en el nivel de deuda que hoy enfrenta el país”.

Indicó que en el año 2000 la deuda pública no financiera era de aproximadamente 1,200
millones de dólares, y que fue creciendo progresivamente: “Hipólito la llevó a 6,500 millones;
Leonel siguió. Lo que hay que ver no es quién se endeudó más, sino qué hicimos con ese
dinero”.

Criticó la falta de transparencia en el manejo de la deuda: “El pueblo no gana nada con esa
discusión política. No nos dicen en qué se usa la deuda. Hay que tener claro si es deuda para
inversión o para gasto. El país necesita un nuevo modelo de desarrollo”.

Mercedes cerró su intervención planteando la necesidad de inteligencia emocional, salud
mental accesible y una reforma cultural profunda: “Aquí si tú eres supervisor y un subalterno
aporta una buena idea, lo votas por miedo a que te sustituya.
Esa es la mezquindad humana que alimenta la violencia. Hay que aprender a convivir con la
diferencia. La riqueza está en la diversidad”.

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