- Publicidad -
Opiniones

Qué vivan los niños…, y a la escuela!

Por:Juan Manuel Garcia

Cuando uno observa los niños, nuestros niños dominicanos, cuando están empezando a vivir sus días escolares, no tiene otra alternativa que sonreír. Y sonreír en soledad, y con satisfacción, después de un apagón eléctrico de seis horas.

Es nuestro contraste. Y es lo más emocionante. Es nuestro contraste, porque, afortunadamente, no tenemos otro país. Esta aldea bajo un sol que irradia fuego, calor, en medio de la amenaza de huracán anunciado. Todo coronado por un fulminante apagón eléctrico.

¡Vaya, es el primer día de las clases en las escuelas públicas!

Todos estos chicuelos van sumisos, con su rebeldía de la segunda niñez, a partir de los seis años, cuando los aceptan, y debiera de ser por obligación, si la cantidad de aulas, libros, zapatos, desayuno escolar o como quieran llamarlo, fueran suficientes.Esa pequeña gordita que va con su pechito inflado, asida de la mano de esa sonriente maestra, ambas mulatonas. Con su camiseta azul la pequeña y si pantalón largo de kaki, y sus zapatitos negros; con su blusa también azul, la profesora, o mejor, la maestra. La maestra que también con su carterita juvenil a la moda, en la otra mano lleva su botellita de agua fresca, como el calorazo de la época ordena.

Alrededor, más niños, ésta con su botellita de plástico llena de agua fresca. Zapatitos negros y medias negras. Detrás la bebé sonriente: es que va para la escuela. Le hicieron un cupo de segunda orden, pero sin almuerzo de tanda única, porque sólo hay doble tanda donde se pueda.

Más hermosas niñas dominicanitas sabichosas todas, picarescas. Y, ahora, ese gordito uniformado y bien peinado su pelo lacio como todos, pero con sus lentes recetados.

Hay, este larguirucho, medio de grande el uniforme, porque ya no quedaban otros. Son demasiados niños. Y eso es lo bueno. Son dominicanitos ansiosos que empiezan a vivir en la escuela pública. Con sus maestras tan hermosas por la mañana temprano, y bien arregladitas todas las maestras. Las prefiero maestras, más que profesora, aunque resulte lo mismo y sin apariencias.

La foto es magistral, debieron de firmársela al fotógrafo. Es de colección, con ese público tan selecto, pero tan variado. Porque algunas profesoras no tenían uniformes. Y algunos maestros tampoco ¿serán maestros o profesores?

De lo que no sabe duda es de que sí son dominicanitos. Todos lindos y ansiosos por empezar las clases. Y un buen observador puede apreciar que todos, niños y maestros, lucen su sonrisa tan linda. La sonrisa del futuro. Y del buen porvenir. Si los políticos supieran que ese buen porvenir, están obligados a no dañarlo.

¡Qué vivan los niños…, y a la escuela!

Visited 1 times, 1 visit(s) today
- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!