
La oposición en su oscuro e incómodo laberinto
Por Alexis Almonte
Durante largo tiempo, el presidente Luis Abinader ha estado encabezando los
sondeos de preferencia a cargo de las firmas encuestadoras más acreditadas y
solventes, con números que superan el reglamentario 50 por ciento más uno de
nuestro sistema electoral.
Del mismo modo, la reacción de los partidos de oposición ha sido recurrentemente
la que ha de esperarse siempre de un contrario en este tipo de contiendas: la
satanización y demérito bajo las más diversas argumentaciones.
Algo normal aquí y dondequiera, pero ¿qué sucede? que ahora se han realizado
mediciones virtuales e incontrovertibles que reafirman la aceptación que las
encuestas conceden al mandatario. Me refiero a las elecciones municipales del
domingo 18, cuyos resultados conocemos. 
Y ya no es cómodo ni creíble cuestionar el potencial que las mediciones de las
firmas encuestadoras suelen otorgar al presidente Abinader.
A apenas tres meses para los comicios presidenciales y congresuales, los
resultados de las últimas votaciones, en que la oposición fue duramente
vapuleada por el oficialismo, mete la oposición en un laberinto particularmente
oscuro e incómodo.
Sus posibilidades de maniobras se reducen, son casi nulas. Tienen cinco días,
que vencen el viernes, para una eventual cohesión que les permita competir con
Abinader con una candidatura común.
Pero hay un problema, el doctor Leonel Fernández, que lucía como “líder de la
oposición” y principal contendor del candidato del Partido Revolucionario Moderno,
ha salido muy debilitado y maltrecho y los fríos numeritos colocan su Fuerza del
Pueblo como tercera fuerza, detrás detrás del Partido de la Liberación
Dominicana, que no cederá ni un milímetro a su favor.
Para que se entiendan mejor, citaré lo siguiente: en su primera actividad pública
después de la dura derrota del domingo, pudo verse una dirección peledeista
extrañamente animada, a pesar de los pesares.
Finalizaban el encuentro de su Comité Político con la rumbosa arenga del
secretario general Charlie Mariotti proclamando a viva voz que "El PLD se ha
consolidado como la segunda fuerza política del país y hay PLD para ratos. Abel
Martínez, presidente".
Y como para ponerle más sazón al guiso, el vocero de su bloque de diputados,
Gustavo Sánchez, “aconsejaba” al doctor Fernández olvidarse de sus aspiraciones
y abdicar a favor de su hijo Omar para cuajar su candidatura vice presidencial
como compañero de fórmula de Abel Martínez.
Tengámoslo claro, el PLD está marcando territorio. Si Fernández y su partido
aspiraban a un apoyo de última hora deben apuntar a otro lado.
Recordemos que, ante la denominada “Alianza Rescate” y lo poco que podría
sacársele al engendro, Danilo Medina siempre expresó sus reservas y escaso
entusiasmo. Más bien la desdeñó con aquella declaración despectiva que la
señalaba como “una alianza rara”.
Y dejó claramente sentado que “el objetivo básico del PLD es quedar en primer o
segundo lugar, porque el partido que quede en tercero sería su final en el sistema
de partidos dominicanos”.
Independientemente de los duros efectos del tsunami propinado por el oficialismo,
el PLD celebra su puntuación del domingo que, aunque muy pobre, al menos
garantiza su posición como principal partido de oposición, alejándole la posibilidad
de desaparecer del panorama o convertirse en especie de PRD y PRSC.
Con la salvedad que he planteado, lo cierto es que no es nada halagüeño el
panorama inmediato del PLD, y menos para los otros de la denominada “Alianza
RescateRD”.
Es más bien oscuro. Diría que color de hormigas, para decirlo en término más
llano y entendible.



