
El talento humano recreado a través de Peña Gómez
Por Cándido Mercedes
“Llamo mérito al conjunto de un buen talento y un buen corazón”. (José Cadalso).
Con la asertividad de un reloj suizo, Johan W. Goethe dijo en algún momento “El
talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad”. Educación es la fragua de la
génesis del talento. Esa lámpara es la espina dorsal del escultor que con la rústica
madera logra, a través de un proceso arduo, cincelado, diseñar con esmerada paciencia
de yodación una hermosa obra de arte. La educación como proceso social-cultural,
como creadora del verdadero eje transversal del desarrollo, expresa el baluarte del
capital humano.
Capital humano es conocimiento, habilidades, experiencias. Sin embargo, ese capital
tiene que ser transformado, pues tener personas no significa tener talento en el seno de
una institución, de una organización, de una empresa, de una sociedad. El talento es
sinergia que se dibuja, se expresa en el cuerpo de conocimiento, de habilidades, de una
subjetividad, de una singularidad, que te hace ser especial. El talento es como una
especie de constructo anidando en las condiciones naturales (entorno societal) y la
preparación (capital humano) con la sumatoria del comportamiento.
El comportamiento anida y deriva del carácter, de la capacidad para tomar decisiones en
medio de las adversidades y de las oportunidades. El talento humano logra empatizar
con los demás para crear el verdadero espacio de la transformación, configurando en
unos siameses creatividad con innovación.
El talento humano logra articular los tres tiempos de la temporalidad, otea el pasado en
su contexto con sus matices y sus procesos. Por eso la gente con talento acude a la
historia de manera permanente, como medio que catapulta y matiza los cambios;
internalizando los nuevos actores y las fuerzas sociales que convergen en cada
situación. Milton, en el Paraíso Perdido, decía “La mente es su propio lugar y en sí
misma puede hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo”. El talento humano es
compromiso y dedicación, esfuerzo, destreza, conocimiento y habilidades.
Esa mente que se potencializa con la educación va anidándose en el tiempo en un caudal
que penetrará en los signos de los poros fecundados de las nuevas realidades. La
educación fomenta y alimenta al pensamiento desde la dinámica dialéctica, para la
praxis social-política y cultural que cataliza las expectativas de los cambios. El talento
humano se cristaliza en un:
a) Saber (que es conocimiento).
b) Habilidad (saber hacer, que es la transformación del conocimiento a resultado,
igual a competencia.
c) Actitud (disposición, apertura, para romper la rutina y el pensamiento
obsequioso, adocenado).
d) Juicio (que es la mirada del presente, conjugada en una perspectiva de futuro).
¿Por qué el talento humano constituye la diferencia esencial de una sociedad? Es por
decirlo así, el lugar donde se inician todas las ideas, el pensamiento y, por ende, es el
espacio infinito de la innovación, de la calidad; de las emociones, de las
interactuaciones para agregar valor. El talento humano es, pues, el patrimonio
invaluable que orienta a una sociedad al verdadero desarrollo. Podemos tener progreso
sin inclusión, crecimiento sin cohesión social. Tener talento significa más capital social,
más cohesión social y, por tanto, una sociedad más horizontal, con más equidad y, en
consecuencia, un tejido social más solidario, más colectivo.
Hoy como ayer buscamos a las personas por su calidad, por su capacidad para la
productividad; vale decir, el grado y nivel de empleabilidad de un sujeto social. La
empleabilidad “es la capacidad de una persona para obtener sus empleos y
mantenerlos”. De ahí viene, se deriva, la competitividad que al decir de Idalberto
Chiavenato en su libro Gestión del talento humano “Se refiere al grado en que una
nación puede, en condiciones libres y justas de mercado, producir bienes y servicios que
sean aceptados en los mercados internacionales, mientras que, al mismo tiempo,
mantiene o expande las ganancias reales de sus ciudadanos”.
El Foro Económico Mundial definió la competitividad como “el conjunto de
instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de una
economía”. La productividad real aumenta de manera sostenible y sana a través del
talento humano, no como una exacción, vía el salario bajo de los empleados. Por ello, el
Foro Económico planteaba diversos elementos para alcanzar con éxito los logros en
distintos planos: económicos, políticos, institucionales, sociales (salud, y educación).
Desde una visión holística diseñaron varias columnas o pilares para el logro de la
competitividad y, por lo tanto, medir y evaluar a un país determinado. Esos factores son:
a) Instituciones,
b) Infraestructura.
c) Tecnología.
d) Estabilidad macroeconómica.
e) Salud.
f) Habilidades educativas.
g) Eficiencia del mercado de bienes y servicios.
h) Eficiencia del mercado laboral.
i) Sistema financiero y mercado de capitales.
j) Tamaño del mercado (interno y externo).
k) Capacidad de innovación.
l) Dinamismo empresarial.
El talento humano debe ser la clave nodal para el desarrollo, para que todos y todas nos
sintamos parte de una sociedad mejor. “La igualdad, cuasi es imposible de lograr, sea
cual fuere, los niveles y grados de sofisticación de una sociedad; empero, el empuje de
la EQUIDAD, es la construcción social, más loable de la proeza humana”. La consigna
“Primero la gente”, bellísima, anidada desde el 1990 cuando Peña Gómez fue candidato,
sintetizaba lo que hoy podríamos denominar el triángulo de: fragilidad institucional,
crisis de credibilidad y la necesaria ética social.
Peña Gómez era una verdadera constelación de talento. Trascendió conocimientos,
competencias, comportamientos. Reflejaba, en su ser, el espejo que cruzaba la destreza,
que al decir de Henry Frederic Amel “La destreza ayuda en todo, pero no basta”. Peña
Gómez se sumergió en la capacidad de articular todos los saberes, todos los estratos
sociales. Se reunía con el pueblo y lo escuchaba. Se sentaba con lo más granado de los
intelectuales, los escuchaba y sabía generar espíritu de cuerpo, sinergia acompasada. El,
con sus esfuerzos y denodadas energías, pudo hacer suya la frase de Beethoven cuando
dijo “Todavía no se han levantado las vallas que le digan al talento “De aquí no pasará”.
Atravesó y rompió todas las murallas que l” impuso el entorno desde su nacimiento
hasta llegar a convertirse en el líder más popular. Las barreras eran infinitas, laceradas
en la historia desde 1822. Donde la dictadura (1930-1961) erigió la ideología más
conspicua del racismo (haitianismo) y el doctor Balaguer se cimentó para contemporizar
la doblez humana de la exclusión a partir del color de la piel.
Peña Gómez, artífice e icono del talento más conspicuo, nos llevó a comprender la frase
de Jacinto Benavente “Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte
pueda ser cuestión de tener talento”. Si no hay talento se pueden presentar decenas de
oportunidades y no crear nada nuevo, no poder transformar la realidad en función de los
desafíos de la época. El talento es resultado en acción: coyuntural, estratégico, táctico o
con visión. Es entender la realidad para transformarla, no para acomodarse y tener
miedo al statu quo, al establishment. Es empujar el entorno hacia un círculo más
halagüeño, con signos vitales de la renovación de la esperanza.
¿Cómo se expresa el talento humano de Peña Gómez en una parte de su interregno
medular? Veamos:
1) La llegada del PRD al país en 1961.
2) Su inscripción en esa organización para 1961.
3) Su papel en el ascenso del profesor Juan Bosch a la presidencia en 1963.
4) Su rol, después del derrocamiento del prof. Bosch en septiembre de 1963.
5) Su dimensión estelar en la asunción de Peña Gómez como Secretario General
del PRD y la ausencia de Bosch en el exilio.
6) Se encarga de la Dirección del PRD cuando Bosch se va a España en 1966.
7) Se erige en el líder del PRD después de la salida de Bosch y la fundación del
PLD en noviembre de 1973.
8) La gran alianza forjada del Acuerdo de Santiago para sacar a Balaguer del poder.
Demostró en 1974 que era posible desvincular a Balaguer del poder ya para esa
época. El presidente sacó a los militares con bandera roja de su partido en la
punta de los fusiles.
9) Peña Gómez busca alianza en el exterior para aunar esfuerzos internos y poder
sacar a Balaguer del gobierno. Se funda el Acuerdo de Santo Domingo. Bosch
señaló, desde 1974, que era un “loco, un sinvergüenza”, el que creyera que a
Balaguer se le podía sacar del poder. Que Joaquín Balaguer, con los mataderos
electorales, se quedaría. En 1978, con la táctica de Peña Gómez, comienza la
alternabilidad en el poder y una larga transición en la búsqueda de la calidad
democrática. El PLD no reconoció el triunfo arrollador del PRD y llamó a un
acuerdo nacional, integrando a las fuerzas Armadas
10) En 1982 Peña Gómez se erigió en Síndico de la Capital para evitar la división
del PRD frente a los candidatos Tunty Rutinel Domínguez y Pedro Franco
Badía.
11) En 1986 se divide el PRD y Majluta funda el PRI y Peña Gómez el BIS. En
1990 Peña Gómez recupera el PRD a través de una resolución de la Junta
Central Electoral. Va a las elecciones de 1990 y obtiene un significativo tercer
lugar, con un 23%.
12) En 1994 Peña Gómez ya se sabe palmariamente ganó las elecciones. Balaguer,
referencia fiel de la tramposería electoral, se quedó en el poder. Una crisis
política de mayo de 1994 hasta el mes de agosto. En medio de los más difíciles
obstáculos Peña Gómez logró la Reforma Constitucional, invaluable para
entonces: la no reelección consecutiva, esto es, Balaguer no podía ir a las
elecciones de 1996 y le redujo dos años al “padre de la democracia” de los
fraudes colosales. Se creó el Consejo Nacional de la Magistratura. Una crisis,
con su talento, la convirtió en una oportunidad y evitó una guerra civil en la
sociedad dominicana.
13) En 1998, en medio de su enfermedad, se postuló para Síndico, para nuevamente
evitar la división del PRD. Compitieron para la Sindicatura en ese momento
Miguel Vargas del grupo de Hatuey Decamps, Julio Mariñez del grupo de
Majluta y Eligio Jáquez, representante de Hipólito Mejía. Muere Peña Gómez en
1998. Gana la sindicatura Johnny Ventura. Aun después de su muerte sintetizó
la deuda de un pueblo que no lo vio ascender en la escalinata del Palacio. Sin
embargo, el aura de su talento hizo posible el ascenso del PRD en el 2000.
Peña Gómez fue un aglutinador de esperanza. Creía firmemente en el futuro y nos
ayudó a ver antes de la curva. Como nos dice Byung-Chul Han en su libro El espíritu de
la esperanza “Un presente que no sueña tampoco genera nada nuevo. Un presente así no
tiene pasión por lo nuevo, entusiasmo por lo posible ni ganas de comenzar de nuevo. Si
no hay futuro, es imposible apasionarse. Un presente reducido a sí mismo, sin mañana
ni futuro, no es la temporalidad de la acción decidida a comenzar de nuevo, sino que
degenera en mera optimización de lo que ha hay, e incluso de lo que no debería
existir.”.



