
Descontrol de precios
El galopante alto costo de la vida está perjudicando a todos los dominicanos por igual. Es necesario que se establezca una política de protección a los rubros agropecuarios y a los alimentos por igual.
En muchas ocasiones, de hecho en la mayoría, los productos suben por gravitación de mercado, la ley de la oferta y la demanda, unidos al agiotismo, la especulación y el dolo desmedido.
Tiene que haber una clara y tajante posición gubernamental de controlar los precios de los comestibles, y no dejarlos prácticamente flotando.
Hoy los aumentos son casi por horas, sin supervisar costos reales de producción. Esa anarquía perjudica a todos los consumidores por igual.
El descontrol llega a tal nivel que la inestabilidad de los precios es sentida hoy por todos, desde el residente en barrio marginado y que recibe un salario mínimo por la entrega de su dedicación, hasta el gran empresario que se desplaza en carros de lujo.
Los organismos oficiales, en especial los ministerios de Industria Comercio y de Agricultura, tienen la obligación de estructurar un listado de protección con los alimentos fundamentales, los que estarían fuera del agiotismo y la especulación.
Los agroindustriales claman para que se les den mayores incentivos y se prohíba la entrada al país de renglones que ellos producen. Es una petición justa, pero que debe estar frente al contexto real de que muchos de ellos no respetan al pueblo al fijar los precios a como les da la gana.
Las subvenciones no deben ser únicamente para satisfacer exigencias de los grupo-industriales, sino para que se mejore la mesa de los dominicanos. Hay que garantizar una estabilidad de precios, y después ir a las facilidades especiales.
Inclusive se debe estudiar si trayendo desde el exterior productos como el arroz, las habichuelas, los plátanos y otros, llegarían a la mesa de los dominicanos más baratos que los cosechados en el país. La protección tiene que ser amplia, beneficiando tanto a los empresarios como al consumidor.
Hay que comenzar a trabajar con el asfixiante alto costo de la vida. Armonizar con todos los sectores y fijar los precios en base a los costos de producción. Hay que salvar la mesa de los consumidores.



