
El imperio regresa por sus colonias, pero la multipolaridad impide colonización vía Escudo de las Américas
Lic. Luis Ma. Ruiz Pou
En política, una colonia es un asentamiento o forma de poblamiento, o bien un territorio sujeto a la administración y gobierno de un país remoto, llamada metrópolis. En una situación colonial, los nativos del territorio colonizado carecen de autonomía —aunque pueden estar políticamente representados en cuerpos gubernamentales— y están sujetos a la soberanía del gobierno metropolitano. El término colonia tiene su origen en la antigua romana.
Con la administración de Donald J. Trump, Estados Unidos, y su Doctrina Monroe, de américa para los americanos, poniendo el practica la Teoría del Garrote, el imperio quiere rescatar sus antigua colonias ubicadas en la zona de su influencia, porque los demás imperios, estaban conquistando los pueblos de américa latina. Washington se dio cuenta de que estaba perdiendo influencia en dicha zona. Hoy hablamos de multipolaridad. El mundo ha pasado de un sistema unipolar, dominado por Estados Unidos, a uno multipolar, donde coexisten centros de poder.
Este cambio se debe a la resistencia de nuevas potencias frente al sistema liberal y a la necesidad de un nuevo orden geopolítico que reconozca la pluralidad ontológica del mundo. La multipolaridad no implica una simple distribución del poder entre Estados, sino un reconocimiento de la pluralidad cultural, política, económica y estratégica de las naciones. Donald Trump y Marco Rubio habla de “competencia entre grandes potencias” con esferas de influencia imperial. China y gran parte del Sur Global tienen una visión antiimperialista: “igualdad entre todos los países, independientemente de su tamaño”.
Cuando China habla de un mundo multipolar, se refiere a uno sin imperialismo y sin hegemonía, con “igualdad entre todos los países independientemente de su tamaño”, donde todas las naciones tengan voz igual en las instituciones multilaterales y puedan seguir su propio camino independiente de desarrollo, sin intervención extranjera. La rivalidad entre las grandes potencias ha traído un desastre a la humanidad”, advirtió el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi.
La igualdad de derechos, la igualdad de oportunidades y la igualdad de reglas deben convertirse en los principios básicos de un mundo multipolar. Es necesario eliminar el colonialismo y lograr una mayor democracia en las relaciones internacionales. Esta es una visión compartida por muchos países del Sur Global. Está naciendo en el mundo un nuevo orden que entierra al imperialismo, entierra a los colonialistas y abre paso a una democracia de naciones. Trump, tratando de hacer grande de nuevo a EUA con su MAGA, quiere mantener su hegemonía a toda costa, incluso a riesgo de hundir su propia economía.
El secretario de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoce que hay otras grandes potencias capaces de desafiar el dominio estadounidense; por lo que, Washington debe reafirmar su esfera de influencia imperial en los países de América Latina. Los halcones de guerra neoconservadores como Rubio, reconocieron a regañadientes esta realidad. Reconoce que hoy, tienen adversarios casi iguales. Estados Unidos vivía en un mundo unipolar, donde era el único actor.
El ministro de Asuntos Exteriores chino ha sostenido que «un mundo multipolar no es solo una inevitabilidad histórica; también se está convirtiendo en una realidad». Al mismo tiempo, ha insistido en que esa multipolaridad no debe traducirse en caos, confrontación ni en la dominación de los grandes sobre los pequeños, sino en un sistema internacional donde prevalezca el respeto mutuo, la soberanía y la cooperación entre los Estados.
La historia demuestra que ningún imperio ha podido detener indefinidamente el curso de los cambios geopolíticos. Durante siglos, las grandes potencias expandieron sus dominios mediante la fuerza militar, la presión económica o la subordinación política. Sin embargo, el siglo XXI está configurando un escenario distinto. La aparición de nuevos polos de poder ha reducido el margen para que una sola nación imponga unilateralmente su voluntad sobre el resto.



