
Cultura de seguros limitada por un impuesto absurdo
La Escuela Económica
Esteban Delgado
@estebandelgadoq
En República Dominicana el sector asegurador tiene una carga impositiva que prácticamente
todos los conocedores del tema consideran absurda, incluso, desde el propio Gobierno que lo
aplica. Sin embargo, nadie se ocupa de cambiar esa condición.
Se trata de lo establecido en el Artículo 383 del Código Tributario (Ley 11-92), en donde se
establece un impuesto selectivo al consumo (ISC) de 16% sobre servicios de seguros contra
incendios, desastres naturales, de automóviles, de vida, de salud y accidentes, marítimos,
responsabilidad y, “en general, cualquier otra variedad de seguro de vida o de bienes de
cualquier naturaleza que se ofrezcan en el presente y el futuro”.
¿Un impuesto selectivo a los seguros? Entonces, ¿contratar un seguro es adquirir un servicio
de lujo o innecesario? Ese es el trato que le da el Estado dominicano a los servicios de seguros,
con la sola excepción de los seguros de salud dentro de la Ley 87-01 de Seguridad Social y los
del sector agropecuario, “siempre que se refieran a pólizas para garantizar actividades
agropecuarias”, los cuales no pagan el 16%.
El punto es que, si bien todos los actores vinculados o no al sector seguros están de acuerdo en
que ese impuesto selectivo no debería existir, toda vez que contratar un seguro no es un lujo,
sino una necesidad preventiva contra afecciones impredecibles, nadie desde el Gobierno se ha
decidido a eliminar eso que se puede considerar una distorsión que frena el crecimiento de la
cultura del seguro y la protección.
Las razones de que este ISC de seguros se mantenga pueden ser diversas, pero, de seguro, la
principal es el nivel de ingresos que ese gravamen representa para las finanzas públicas. En
2025 el ISC de los seguros representó ingresos por RD$15,229.8 millones, de acuerdo con cifras
de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
Pero ¿cuáles implicaciones tiene la existencia de ese seguro? Son varias. Una de ellas es que la
cobertura de seguros en República Dominicana es menos de la mitad de la media de América
Latina. Esto indica que no existe una cultura de seguros, debido a que hacerlo implica un costo
elevado.
Eso va de la mano con el hecho de que el ISC, contrario al impuesto a la transferencia de
bienes industrializados y servicios (ITBIS -IVA-), no es deducible. Esto indica que las empresas,
al momento de hacer sus declaraciones anuales ante la DGII no pueden deducir ese impuesto,
como sí pueden hacerlo con el ITBIS.
La otra desventaja es que las empresas grandes y muchas mediadas optan por contratar
pólizas de seguros en el exterior, donde no se aplica ese impuesto. Es así como muchas
empresas en el país sí están aseguradas, pero no a través de las aseguradoras locales.
En ese aspecto, el Gobierno pierde de vista el hecho de que, si el ISC no existiera, o si la tasa de
16% que se cobra sobre las primas fuera sustituida por un ITBIS, que sí es deducible, más
empresas y personas que no están aseguradas se asegurarían, y las empresas que están
aseguradas en el extranjero tal vez lo hagan aquí.
Esto traería como resultado una mayor cobertura de seguros en el país, pero, además, un
crecimiento en los montos de las primas, que se traduce en más ingresos de las compañías de
seguros que, por ende, tendrían más ganancias y pagarían más impuesto sobre la renta.
Lo anterior indica que, de no existir ese impuesto, los poco más de RD$15,000 millones que se
dejarían de recaudar directamente, se recuperarían con los impuestos que generaría el
crecimiento de las primas de seguro a nivel local y su consecuente compromiso de pagar los
impuestos correspondientes.
Se torna incalculable la cantidad de viviendas, locales comerciales, empresas, bienes y hasta
personas que deberían tener seguros vigentes, pero se mantienen al margen de esa
protección, debido a que las primas tienen costos elevados y poca posibilidad de reducirse, por
lo menos en la proporción del impuesto que pesa sobre el sector.
Mientras tanto, la realidad es la que existe, y no se tiene a la vista ninguna iniciativa tendente a
cambiar ese escenario, por lo que, en República Dominicana, tener un seguro seguirá siendo
tratado como un lujo y gravado con un absurdo impuesto selectivo que solo ha contribuido
con limitar el crecimiento de ese sector y quebrar la posibilidad de que aumente la necesaria
cultura aseguradora en el país.



