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Experiencias, alcances y perspectivas en el deporte dominicano

Por Cándido Mercedes
“Si no tienes confianza, siempre encontrarás una forma de no ganar”. (Carl Lewis).
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe XXV 2026 marcaron un hito extraordinario
para la nación dominicana. Un acontecimiento iconoclástico, significaron un antes y un
después. Una pauta imborrable e imperecedera para toda la sociedad dominicana.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe constituyeron una impronta; un aire fresco,
para hacer, para crear, para inspirar, de cómo podemos, como sociedad, realizar y
construir sueños y cristalizarlos con pasión, con amor, con entusiasmo y, sobre todo,
unidos y coordinados apaciguando los egos, concretizando realizaciones más allá de las
expectativas.
Desde 1926 hasta 2026 se han llevado a cabo XXV ediciones de los Centroamericanos
y del Caribe. Nosotros, como país, no participamos en México (1926), La Habana
(1930), San Salvador (1935) ni en Panamá (1938).
Comenzamos en Barranquilla en 1946, en la quinta edición. Desde entonces, nunca
hemos dejado de participar. En el 2002 y el 2010 habíamos logrado las dos mejores
hazañas en los Centroamericanos: 131 y 133 medallas. Mi hipótesis de trabajo, hasta el
sábado 8 de agosto, era que se debió a que Cuba no participó en esas dos ediciones. En
el 2018 y el 2023 logramos 107 y 111 medallas, respectivamente. Ahora alcanzamos
150 medallas desglosadas de la siguiente manera:
1) Oro 46.
2) Plata 37.
3) Bronce 67.
En 20 ediciones en las que habíamos participado nunca logramos 150 medallas, como
en esta 21ava. edición, ni tantas de oro. Quedamos en quinto lugar como país, donde
México, Colombia, Cuba y Venezuela ocuparon los cuatro primeros lugares. Hay que
acotar que, en el Deporte de alta competición, entran en juego varios indicadores, a
saber:
1) El tamaño del país y su riqueza, expresado en el PIB.
2) La construcción de una cultura que se expresa en la diversidad, en el
aprendizaje, en el respeto a las reglas y en la solidaridad.
3) La visión de la elite en la importancia del deporte para la sociedad y la juventud.
4) La disciplina como sociedad
5) La visión del desarrollo humano; las formas de interactuación humana que se
configura en los deportes.
6) El deporte es una verdadera construcción social, que se anida y fortalece en la
cohesión social, en más y mejor capital social.
7) El deporte constituye la llave más expedita para desdibujar escaleras y
desarticular estereotipos, etiquetados, prejuicios.

8) El deporte es el baluarte más significativo para rupturar la jerarquización de la
pirámide económica y social. Allí donde la caracterización esencial es la vida
humana.
9) El deporte de competición coadyuva a una verdadera referencia social, a un
liderazgo de acción y decisión, sin importar origen económico y social.
Disciplina y transformación. Una transformación al ser humano que compite y la
sociedad como receptora y al mismo tiempo, cautivadora y cultor en el vientre
del individuo que mañana se hace visible.
10) El deporte es el encendedor que enciende las válvulas de la integración y de la
integridad, desarrollando las habilidades blandas de los individuos que
participan a lo largo de varios años: 5, 10, 15, 20, 25 años.
11) No hay nada más intenso en la vida social como la esfera del deporte como
competición. ¡Nada más vinculante, más dialéctico entre lo físico, lo mental, lo
emocional y social como el DEPORTE!
Todas estas caracterizaciones se vieron escoltadas en los Centroamericanos del 2026,
donde 37 países compitieron y participaron más de 6,200 atletas, sin contar
entrenadores, manager y familiares. Desde el 24 de julio, como consecuencia de ese
magno evento deportivo, la industria económica del deporte generó cuatro veces más
que las inversiones que se realizaron desde el Estado para el montaje: 9,000 millones de
pesos, equivalente a US$160 millones de dólares. Movieron o circularon en la economía
no menos de US$350 a US$400 millones de dólares.
La experiencia es y ha sido descomunal. Un éxito esplendoroso, un orgullo colectivo,
donde las lágrimas corrían a raudales de las emociones positivas (14 medallas de oro en
Atletismo, 7 medallas de oro en Boxeo y 5 medallas de oro en Karate), simbolizan el
logro de la organización y coordinación. Todas las dimensiones se alinearon en una
misma dirección: Instalaciones, construcciones, hospedajes, transporte, alimentación,
seguridad y competición. Todo fluyó como si el sol y la luna se pusieran de acuerdo
para salir juntos.
Los deportistas en apenas 15 días ofrecieron lecciones contundentes a la elite política.
La dominicana. Marileidy Paulino, La Gacela de Nizao, subrayó en un momento
“Debemos enfocarnos en lo que uno quiere y no en los problemas”. Cuanta sabiduría
encierran estas palabras y la verdad que engloban, con una partitocracia que es
generadora de su propia tumba y de su propio epitafio, por la creación de desconfianza,
el solo crear el maniqueísmo y difuminación entre lo pasado y el presente, enfocándose,
cuasi siempre, en el sesgo de lo inexpugnable.
Kareem Abdul-Jabar, el gran legendario del Baloncesto, dijo una vez “No puedes ganar
hasta que aprendas a perder”. En los Centroamericanos 2026, 37 países ganaron y
perdieron. Cada competición constituyó momentos y escenarios para celebrar. Los
abrazos se mezclaban entre unos y otros para reforzar el espíritu del deporte, como
fuente inexcusable de las relaciones, del fomento cultural, de la inclusión y del respeto a
la diversidad. Porque el deporte significa una de las herramientas, de las vías, de la
instrumentalización más viable, más expedita para la transformación en diferentes
instancias de la vida humana:
a) Repercute en la mente, en el cuerpo, en el verdadero equilibrio del ser humano.

b) Es una onda, un potencial loable para la salud, individual y pública.
c) Contribuye con los valores: templanza, disciplina, integridad, trabajo en equipo,
humildad, resiliencia, proactividad, actitud positiva y deseo de superación y de
aprender. ¡Un verdadero crecimiento integral conduce al éxito!
d) El deportista de alta competición logra a corto, mediano y largo plazo vivir una
vida con sentido, con propósito. No da espacio a la mediocridad. Sus éxitos son
la expresión y significación de sus esfuerzos. Esos esfuerzos son las palancas
que, merced a la capacidad de transformación y elevación de modelos de
referencia social, apuntarán a una mejor sociedad.
La experiencia ha sido cuasi indescriptible, fabulosa, halagüeña. No hay ni sustantivos
ni adjetivos ni verbos que se puedan expresar en palabras. ¡Solo orgullo por lo bien
hecho! El alcance ha sido maravilloso. Más de 1,039 millones de audiencias digitales.
Seres humanos que pudieron ver tan loable dimensión deportiva. Estábamos más allá
del trayecto del sol. Recibimos, como país, felicitaciones por la organización y por la
calidad de las instalaciones. Por la gran revolución que significó la transformación y
creación física de las infraestructuras.
No hay nada que coadyuve a sacar de la pobreza y de las vulnerabilidades a
adolescentes y jóvenes como el deporte. A visibilizarlos de manera positiva como esa
hermosa actividad social. El 80 – 83% de los que compitieron y ganaron medallas
vienen, en el caso de la República Dominicana, en la pirámide de la jerarquía social, de
la estratificación: pobre, vulnerable y clase media.
La perspectiva y desafío en el deporte dominicano ha de ser:
1) Mantener las instalaciones y crear patronatos para el cuidado y esmero.
2) Seguir construyendo otras que no pudieron ser remozados ni transformados en
este periodo.
3) Aumentar el presupuesto al Ministerio de Deportes y Recreación. Que los
RD$8,634,993.410 pesos del 2026 no sean la mera coyuntura de los
Centroamericanos, pues en los últimos años han sido:
a) 2018: RD$2,604 millones (0.002 del presupuesto y 0.06 del PIB).
b) 2019: RD$2,933 (0.003 del presupuesto y 0.064 del PIB).
c) 2021: RD$2, 844,746 (0.26% del presupuesto y 0.05 del PIB).
d) 2022: RD$2,890,580 (0.3% del presupuesto y 0.05 del PIB)-
e) 2023: RD$4,065 (0.35% del presupuesto y 0.28% del PIB).
f) 2024: RD$4,702,575,674 (0.28% del presupuesto y 0.05% del PIB).
g) 2025: RD$5,502 (con el presupuesto reformulado equivalente a 0.35
presupuesto general y a 0.069 del PIB).
h) 2026: RD$8,634.9 (0.47% del presupuesto y 0.10 del PIB).

Como vemos, en los últimos siete años (no tomamos el 2020 por el COVID) el
presupuesto a este importante Ministerio, que ha de penetrar en los adolescentes y
jóvenes, nunca ha alcanzado más de un 0,1% del PIB y del 0,7% del presupuesto
general. Estos Juegos Centroamericanos y del Caribe deben conllevar a la elite política a
repensar esta importante cartera del Estado, que entiendan e internalicen que el dinero
en deporte es una verdadera inversión en la vida social.

Es el círculo más virtuoso del desarrollo que transforma al individuo y a la sociedad.
Como nos decía William Harrison “Un campeón es alguien que se levanta cuando el
otro no puede”.

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