
Escasez de agua, incendios forestales y reservas naturales desprotegidas
Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolanco@gmail.com)
Desde hace varios meses, nuestro país está siendo afectado por una enorme
sequía, la que pone en peligro la cosecha de arroz y la de otros rubros agrícolas,
debido al bajo nivel y al poco caudal de agua de las presas, embalses y de
nuestros principales ríos, algunos de ellos ya se encuentran al borde de la desaparición, como son: el
Yaque del Norte, el Yaque del Sur, Bao, Las Palmas, Yuna, Nizao, Camú, Jimenoa y Baiguate, entre
otros. Las causas principales de esta situación son la deforestación y los incendios provocados en las
principales cuencas hidrográficas por manos criminales que fomentan el conuquismo y la quema de
carbón, a la vista de las autoridades y sin que se aplique un régimen de consecuencia.
En la Cordillera Central nacen las 2/3 partes de nuestros ríos y arroyos; aquí se encuentran las
Reservas Científicas de Valle Nuevo o Parque Nacional Bautista Pérez Rancier; los Parques
Nacionales José del Carmen Ramírez, J. Armando Bermúdez y José Luis Armenteros, en el que
existe la única reserva de Ébano Verde del Mundo.
En los actuales momentos nuestro país está siendo azotado simultáneamente en casi en todo su
territorio por más de cincuenta voraces incendios en las principales reservas naturales y parques
nacionales, los cuales han arrasados cerca de treinta mil hectáreas de bosques. Entre las zonas más
afectadas se encuentran: Valle Nuevo (Constanza), Los Haitises, Sierra de Bahoruco, San Juan,
Azua, Dajabón, Santiago Rodríguez, Jarabacoa y Guaigui, los cuales han ocasionado daños
incalculables al país, al equilibrio ecológico y al cambio climático, pues afectan a miles de especies
de nuestra flora y fauna, las cuales toman años en recuperarse.
Dichos incendios deben ser declarados como un crimen de lesa patria, pues están poniendo en
riesgos a las escasas fuentes acuíferas con que cuenta el país, por lo que deben ser severamente
castigados. Hasta ahora el Ministerio de Medio Ambiente, por falta de una política de Estado, no ha
actuado con la responsabilidad y entereza que estos casos ameritan, pues se está actuando como si
nada estuviera ocurriendo.
Para una verdadera protección, preservación y conservación de nuestras reservas y parques
nacionales, es necesario que se establezca una política de Estado y se elabore un plan combinado de
acciones preventivas urgentes entre los Ministerios de Medio Ambiente y el de Defensa (MIDE).
Nuestro país no está en guerra ni está siendo amenazado por país alguno, excepto por la inmigración
de haitianos por nuestra frontera, por lo que una gran parte de los miembros de dicho ministerio, de
todas sus dependencias y que están siendo subutilizados, pueden ser destinados para la protección de
dichas áreas, pero no solo para cuando logren detectar un incendio, sino, colocando brigadas
permanentes en ellas, como ocurre en otros países menos desarrollados que el nuestro.
El MIDE adquirió recientemente numerosos equipos sofisticados y costosos (aviones, vehículos
pesados y livianos, helicópteros, tanques armas, drones, entre otros), que pueden ser utilizados en esa
importante labor, porque de la forma como se viene actuando, desgraciadamente, convertiremos a
este territorio en otro Haití, pues en los actuales momentos, ni se protegen dichas reservas ni la
frontera con ese país, lo que constituye una vergüenza, una falta de voluntad política, de autoridad,
indiferencia e irresponsabilidad.
Ojalá que el señor Presidente de la República, licenciado Luis Abinader, antes que sea demasiado
tarde, tome conciencia de ello, porque, sin bosques no tendremos lluvias, ríos, agua ni mucho
menos, vida. Que así sea.
El Autor es Contador Público Autorizado, CPA
Miembro de la Cámara de Cuentas de la República



