
¿Es bueno invertir los ahorros? Sí. Pero, ¿en qué
Esteban Delgado
@estebandelgadoq
Siempre que alguien me pregunta cuál es la mejor fuente de inversión de los ahorros, no le pido datos
sobre qué cantidad de dinero tiene o cuáles son sus expectativas, sin antes saber de quién se trata: de
un asalariado o de un comerciante o pequeño empresario.
Además, también visualizo su edad y su condición social, es decir, si es pobre, de clase media o rico.
Aunque los ricos, al menos los tradicionales, no necesitan orientación sobre la mejor forma de invertir los
ahorros.
Pero, en sentido general, si usted le pregunta a una persona pobre: ¿qué harías si te sacaras 20
millones de pesos en la lotería? La respuesta inmediata casi siempre es: “pondría un negocio”. A lo que
casi siempre me detengo a preguntarle: ¿qué negocio pondrías? Ahí, casi siempre la respuesta se
queda en un espacio de reflexión.
Esto es así, porque la gente tiende a pensar que la mejor forma de hacer crecer el dinero es invirtiéndolo
en un negocio que genere la suficiente ganancia como para obtener más dinero del que se tiene. Pero
no se detienen a pensar en varios factores, no solo el tipo de negocio a invertir o emprender, sino, y es
tal vez más importante, ver si usted tiene vocación para hacer negocio.
En economía hay dos tipos de personas: los que saben multiplicar el dinero, que son aquellos con
vocación de negocios, que tienen el talento de emprendedores o empresarios; y los que son
asalariados, aquellos que saben ganar dinero, pero que no tienen vocación de empresarios.
Entonces, si un emprendedor, pequeño empresario o negociante exitoso recibe 20 millones de pesos, es
seguro que los invertirá en alguna área de negocios de las que conoce y comenzará a “multiplicar ese
dinero”, es decir, a sacarle ganancia.
En cambio, si un asalariado, profesional, que trabaja por un sueldo y nunca ha incursionado en los
negocios recibe 20 millones de pesos, lo conveniente para él es invertirlo en lo seguro, en un área que le
genere renta, pero que no implique riesgo. Esto eso, por ejemplo, en certificados bancarios, o en
papeles comerciales o acciones del mercado de valores (puestos de bolsa), así como en alguna
administradora de fondos de inversión conocidas como AFI.
La diferencia está en que, quien tiene vocación de negocios y está acostumbrado a esa vida de
emprendedor o pequeño empresario, cuanta con los conocimientos y las habilidades para colocar el
dinero en áreas donde sabe que va a obtener ganancias y el riesgo es mínimo, porque seguro es un
segmento comercial del cual tiene conocimiento.
En cambio, aquel que logró un buen ahorro u obtuvo un ingreso extraordinario suficiente, pero que
nunca ha incursionado en el mundo de los negocios, debe buscar la forma de obtener rentabilidad con
ese dinero, pero sin asumir el riesgo de invertirlo en un área donde no cuenta con ningún tipo de
habilidad o experiencia, pues, en ese caso, corre el riesgo de perderlo todo, tras la quiebra del negocio
en que habrían incursionado en forma improvisada.
Ahí puedo poner un ejemplo real. Yo tengo un hermano que es pequeño empresario, que tiene una
agencia de cambio y de renta de vehículos en una zona turística del país. Si él recibe 20 millones de
pesos, de inmediato los invertirá en sus negocios y de seguro que obtendrá buenos beneficios.
Sin embargo, yo nunca he incursionado en negocios de actividad empresarial. Soy periodista y en las
últimas tres décadas he vivido de salarios y de otros pagos por servicios de comunicación. Es decir, yo
se ganar dinero, pero no se multiplicar el dinero.
Si me ingresaran 20 millones de pesos, los invertiría en bonos de Hacienda o del Banco Central, a
través del mercado de valores o los colocaría como certificados en entidades bancarias. También
colocaría una parte en una AFI donde haya oportunidad de colocar capital con un buen retorno de tasa
de interés o rendimiento anual.
Otra opción podría ser la inversión en el sector inmobiliario, casas o apartamentos para alquiler o Airbnb.
Sin embargo, esa parte también tiene sus implicaciones de esfuerzo, dedicación y también algo de
riesgo, sobre los que podríamos ampliar en otra entrega.



