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Opiniones

DE LA DÉCADA PERDIDA A LA DÉCADA DESTRUCTIVA: DEUDA EXTERNA Y GLOBALIZACIÓN

Para empezar este artículo quiero hacer una observación al amigo lector de que el mismo fue escrito el domingo 28 de diciembre de 1997. Por eso las observaciones, ya que se habla de los gobiernos de Jimmy Carter, Ronald Reagan, George W, Bush y del gobierno de Bill Clinton, el cual gobernaba los Estados Unidos al momento de publicarse el mismo. 

Cuando culminaba la década de los 80s, los organismos internacionales y todos los responsables del llamado “nuevo orden mundial”, empezaron a llamarla la “década perdida”, pero no por los desastres que provocaron sus imposiciones económicas, sino como fundamento para lanzar abiertamente la globalización del libre comercio, que según ellos iba a corregir ese viejo fardo de concepciones económicas que solo habían provocado atraso en todo el mundo.

Para entender la reciente crisis sistémica de la economía, que se ha empezado a manifestar en el terreno bursátil, hay que seguir la pista a las medidas económicas que prevalecieron en los últimos 25 a 30 años, promovidos por los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial, otras instituciones y gobiernos de naciones desarrolladas controladas por facciones políticas que favorecieron la especulación.

Desde la acción del presidente Nixon de eliminar la libre convertibilidad del dólar en oro en 1972-73, que produjo la primera burbuja financiera en estos casi 30 años de vida económica hasta el brutal despido de un millón de trabajadores en Corea del Sur, como consecuencia del acuerdo hecho con el FMI para sobrellevar su crisis actual, demuestra claramente, como en este periodo histórico, siempre se sacrificó la población con tal de mantener a flote a las instituciones financieras.

En este proceso es claro que los agregados financieros, han absorbido no solo a los agregados monetarios que también han crecido y que le dan sustento, pero en menor proporción, sino que básicamente han tenido un crecimiento hiperbólico a costa de la destrucción de las capacidades productivas y que en estos momentos llegan a una “condición límite”, que se expresa gráficamente con una línea casi totalmente vertical, es decir que se avecina su desintegración.

Las condiciones de pobreza prevalecientes en la llamada “década perdida”, fueron el resultado de un conjunto de políticas económicas, que se manifestaron en los últimos años del gobierno de Jimmy Carter, se acentuaron durante los dos periodos del Presidente Ronald Reagan y se volvieron una locura con George Bush, y se han mantenido así a pesar de estar Bill Clinton en el poder.

Desde las primeras acciones tomadas por el entonces jefe de la Reserva Federal norteamericana Paul Volcker, tendentes a desregularizar el sistema bancario, hasta la privatización de las tasas de interés que tuvieron un impacto terrible en las naciones del tercer mundo, se manifestó en la crisis de la deuda externa, tomemos en cuenta que hasta 1978 las tasas prevalecientes de préstamos internacionales no sobrepasaban el 7.5% a 8% anual.

Sin embargo, al privatizarse éstas, llegaron en algunos casos hasta el 25%, esa diferencia de las tasas de interés, significó una salida neta de capital en Iberoamérica de casi 60 mil millones de dólares, que en esa magnitud incrementó la deuda externa, adicional a esto se pudo observar durante este periodo, llegaban las todopoderosas “misiones del FMI” a exigir eliminación de puestos de trabajo en el aparato estatal, devaluaciones que principalmente afectaban las relaciones de intercambio, porque en ultimas se penalizaban las tasas de cambio para lograr otra forma de saqueo por diferencia en cuanto a los costos de producción.

Muy sencillo, hacer una hogaza de pan, debería costar lo mismo en Estados Unidos, Perú, Brasil o República Dominicana, puede haber algunas diferencias, por asuntos técnicos, sin embargo, estudios comprobaron, por ejemplo, que, por el valor de una hogaza de pan en Estados Unidos, se conseguían tres en Brasil, y así no solo con otros productos, sino que se estableció como política oficial del FMI, obligar a devaluar a la gran mayoría de las naciones de Iberoamérica, que destruyó los términos de intercambio, haciendo que Iberoamérica regalara 148 mil millones de dólares, a través de sus bienes exportados, incrementándose en el nivel de endeudamiento externo.

Otro elemento que aumenta el saqueo, fue que como los sistemas bancarios nacionales quedaron tan debilitados por estas políticas, hubo fuga de capitales, hacia esas economías supuestamente seguros, y en esta etapa se calcula que se fugaron casi 100 mil millones de dólares,

Es decir, si sumamos, los 60 mil millones de la privatización de las tasas de interés y le agregamos los 148 mil millones en relaciones de intercambio, más 100 mil millones de fuga de capitales, hace un total de 208 mil millones de dólares, es decir que el ingreso neto (los datos fueron calculados en el libro “Integración Iberoamericana”- Instituto Schiller) por deuda externa, dinero fresco solo fue 32 mil millones de dólares.

Desde el inicio de los 80s, el aumento de la deuda, durante ese periodo, se tradujo de la siguiente manera.  A principio de los 80s Iberoamérica debía 240 mil millones de dólares, pagó 330 mil millones y debía a principios de los 90s 440 mil millones de dólares, una extraña aritmética de los banqueros.

Este dato demuestra el nivel de saqueo a la que fue sometida en este periodo, cada nación en el mundo, aunque el ejemplo sea de Iberoamérica. Sin embargo, estos organismos internacionales se presentaron como salvadores de las economías y plasmaron la siguiente fase que se llamó, en el preciso momento que George Bush anunció su abusivo ataque a Irak en complicidad con 28 naciones coordinadas por Naciones Unidas.

El “Nuevo orden mundial”, que paso a otro nivel de recolonización. Margaret Thatcher, como portavoz de los intereses del Club de las Islas (centro de la oligarquía financiera mundial, piloteado desde la Casa de Windsor), impulsó conjuntamente su seguidor George Bush, imponer el libre comercio a nivel mundial.

Entrar a la fase de la globalización del libre comercio, apoderarse de los patrimonios de los países a través del proceso de cambio de deudas por activos, llamados ahora privatización y abrir de par en par las puertas de cada país para llevar sus productos.

George Bush, cuando a finales de 1988, lanza su “Iniciativa de las Américas”, era ya la ejecución de lo que ya Margaret Thatcher había impulsado. 

En nombre de esos intereses, había ordenado que hiciera, lo interesante es que esta iniciativa se lleva a cabo o se anuncia en una reunión del Consejo de las Américas, que es la representación de los banqueros, donde participa de manera deliberante Nelson Rockefeller y otros banqueros.

Diría que estuvo completa la trilateral, en la reunión con estos banqueros, en donde se anuncia la iniciativa, basada en comercio, inversión y ecología, no hubo un solo anuncio de cooperación en grandes proyectos de inversión para las naciones de Iberoamérica, solo exigían que abriéramos nuestras fronteras como máximo para el año 2005, la inversión es para zonas francas y si conservamos el ambiente podríamos tener una reducción de deuda, cosa que nunca ha sucedido.

La realidad demostró que este proyecto nació muerto, pero a pesar de esto se sigue insistiendo en aplicarlo en toda Iberoamérica.

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