
La salud comunitaria no es un juego de niños, ni labor para burócratas desconectados
El presidente Luis Abinader debería cuidarse de que sus funcionarios del área de la salud pública, más que ningunos otros, estén a tono con sus mejores decisiones, que emanan de sus facultades de Ejecutivo. Éstas, mostradas sobre la marcha de manera sistemática.
Es que la salud comunitaria no es un juego de niños. Ni labor para burócratas desconectados de su eje central como lo es el Presidente de la República.
En la actualidad, tenemos un caso patente sometido a debate mal intencionado, con raíces politiqueras que buscan generar confusión, y nunca adoquinar las normas en favor del bien común.
La Ley 87-01, la normativa general que ampara los servicios sociales de salud, al amparo de la que surgió el Servicio Nacional de Salud (Senasa) merece que se mantenga vigente a plenitud y descansar sobre la rigidez y disciplina que garantice la utilidad de todo el sector.
Esa Ley se ha dicho con base sólida, ha sido violada desde su inicio y desde adentro, con resoluciones que limitan los beneficios que deben recibir los afiliados a la Seguridad Social. Estos enemigos son los intereses económicos, sin que se pueda indicar un solo sector específico. Es todo el sector económico de área, empeñado en que esa Ley no se cumpla.
Los mejores pensadores y favorecedores de la Ley 87-01 históricamente han incluido en ese grupo de intereses perniciosos al sentido social, a las clínicas, a las aseguradoras y a los médicos quienes son dueños de clínicas y empresas del área.
Pero si hay un enemigo de la salud pública peligroso, lo representan los funcionarios responsables de mantener una excelente gestión, como la débil voluntad política que los ha identificado. Y el común de las gentes los identifica con una clara definición: “no sirven para eso”.
Desde siempre se ha dicho que la ley está pensada para hacer que las clínicas privadas pierdan consultas, lo cual es un absurdo y manipulación, pues las clínicas privadas conocen que están facultadas por la misma legislación para establecer centros de atención de primer nivel, que parece ser una deficiencia para abaratar los servicios generales.
Las protestas y quejas de los dirigentes y miembros del Colegio Médico Dominicano son una manipulación grosera que busca perjudicar a SENASA. Y es que, entre los dirigentes y miembros del Colegio Médico, están, a su vez, los dueños de las clínicas privadas.
Dicen que los procesos de auditorías se demoran mucho y eso genera atrasos en los pagos, no se aplican con regularidad. Pero es que la misma ley tiene todo escrito para que los funcionarios públicos del área sepan y hagan lo que tienen que hacer. Pero no cumplen con la Ley. Son los burócratas de siempre que se manejan como si estuvieran protagonizando un juego de niños, pagado por sus propias gracias, no algo tan trascendental como la correcta ejecución de la legislación social puesta en sus manos.
Las clínicas y hospitales privados que se agrupan en lo que se denomina Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados (Andeclip) son un mal viejo representado en sus actuales ejecutivos, veteranos denunciantes de que van a tener que cerrar por déficit provocado por la falta de cumplimiento del sector público. Viven reclamando aumentos, como en la actualidad, los bárbaros quieren un incremento de un 30 por ciento en los pagos por servicios desde los fondos de SENASA.
Los políticos que arrastran sus muros oxidados y abandonados tras sus fracasos, atribuyen a las vigentes autoridades lo que ellos dejaron como herencia: el clientelismo. Pero están pidiendo algo real que afecta la falta de fondos, es verdad: las auditorías dejadas de lado de parte de los funcionarios y entidades públicas pertinentes. Es decir, el incumplimiento de la Ley, donde está todo escrito y dispuesto de manera expedita. Y es que el ejercicio de la burocracia oficial no es un juego para niños, ni para expertos en medicina privada o mercadotécnica de promoción de alcoholes, que, dicho sea de paso, también es consumo perjudicial a la salud.
Es verdad, el Gobierno tiene una larga hilera de gentes con necesidades de salud que heredó de los líderes políticos recién pasados. Pero, una vez ahí, hay que atenderlos. Y si el presidente Abinader, ejecutor de los fondos pertinentes está diciendo que tiene esos cuartos y los entrega siempre que puede ¿por qué no ponerle caso, en la oposición, y en su burocracia oficial actual?
La verdad de a puño es que SENASA aún no está en quiebra, pero sí enferma. Los beneficios del SENASA han disminuido en los últimos años. Y eso tiene sus causas, y es preocupante, porque se trata de la Aseguradora pública, la mayor del país, que afilia a más de 7.6 millones de dominicanos, el 73% del total de los afiliados, la gran mayoría sin recursos, ni para comer ellos y sus familias llenas de niños. Y están hablando de esto, los expertos desligados del aparato ejecutivo oficial.

Hay mucha preocupación, eso que llaman la SISALRIL sólo ha publicado información hasta enero, con un retraso de 5 meses. El reporte de esta agencia, ocupada por burócratas, también, engloba los resultados financieros del SENASA, sin distinguir entre los regímenes Contributivo y Subsidiado. Sería interesante conocer los resultados de cada régimen, ya que la Ley 87-01 establece contabilidad y resultados financieros separados para cada uno de los regímenes de financiamiento.
La Ley, siempre la Ley que se pisotea
El SENASA subsidiado arroja pérdidas notables, un resultado doblemente preocupante por ser el régimen con mayor afiliación y que concentra a las familias más pobres y vulnerables.
Todo indica que sin una rápida rectificación podría cerrar en rojo este año, con lamentables consecuencias para el Seguro Familiar de Salud, para los afiliados, el Gobierno y el país.
Estos expertos desligados del Poder Ejecutivo tienen toda la razón. Y es que estos asuntos no son juegos para funcionarios que toman las cosas como si se tratara de un juego de niños al estilo burocratismo.
Y debieran darse cuenta que, el presidente Luis Abinader los tiene en la mira. Porque todo tiene su final y dura hasta un día. Si están los cuartos en mano del presidente Abinader, lo mejor es que la burocracia, como se ha señalado, deje de entretenerse en viajes y actos fútiles para la prensa y que debe bajar el lomo. Por solidaridad y lealtad con SENASA Y LA LEY 87-01.Y lealtad con quien los metió en un decreto pa’ cobrar y manejar fondos públicos. ¿Ok?



