
Ideas de negocios entre pobres para generar dinero extra
La Escuela Económica
Por Esteban Delgado
@estebandelgadoq
Hace varios días fui a visitar a mi madre en una zona residencial de Santo Domingo Este. Pasando por
una de las casas vi un letrero que dice: “Sala de tarea. Horario disponible de 3:00 a 6:00 de la tarde, de
domingo a jueves”. Luego, en unas revisiones que hacía por internet, encontré algunos anuncios sobre
ideas para generar dinero extra, no mucho dinero, pero sí algo adicional.
Entre las ideas que mencionaban están la oferta de servicios de transcripción de documentos, así como
los de generación de contenidos y otros tantos que no representan mucho esfuerzo y demasiado tiempo
para un estudiante universitario, con capacidad suficiente y que necesite algo de dinero, ya sea para
complementar su salario o porque está desempleado.
Hace poco conversé con un señor que trabaja en una empresa de vigilancia, es decir, un “guachimán”,
como se dice en buen dominicano. El asunto es que está de puesto en una empresa que labora de
lunes a viernes hasta las 5:00 de la tarde. Esto indica que ese local, con un favorable parqueo en el área
frontal, está sin uso a partir de esa hora y hasta las 8:00 de la mañana del día siguiente, además de los
fines de semana.
En hombre tiene un salario de apenas RD$20,000 mensuales y una familia que mantener. Pero, resulta
que cerca de la empresa hay varios bares y restaurantes, por lo que, en la noche, cuando él está de
servicio, muchas personas en sus vehículos andan buscando donde estacionarse. Al hombre se le
ocurrió ofrecer los espacios de estacionamiento de la empresa donde labora y ahora resulta que cada
día se lleva para su casa entre RD$1,000 y RD$1,500 de las propinas que recibe de los comensales que
reciben su servicio de “cuido” de sus vehículos.
Algo parecido se le ha ocurrido a uno de los tres vigilantes contratados por una torre de apartamentos
en el sector Piantini de esta capital. Es al que le corresponde el turno diurno. Observó que cada día, de
los viajes que dan los “deliverys” en sus motocicletas para llevar los diversos pedidos a domicilio de los
residentes, la mayoría son por compra de botellones de agua para consumo humano.
Un día el individuo detuvo a un camión distribuidor de agua embotellada de la marca más reconocida en
la actualidad, hablaron sobre la forma en que funciona el negocio. Le dijeron que pueden suministrarse
agua a razón de RD$60 cada botellón, siempre que les compre un mínimo de 10 unidades. Sin pensarlo
dos veces, ubicó parte de sus ahorros y compró 20 botellones vacíos de la marca correspondiente, a
razón de RD$300 cada uno.
Esos botellones salieron por RD$6,000 y la primera llenada por RD$1,200. Su inversión inicial fue de
RD$7,200. Ahora el individuo es el vendedor “oficial” del agua embotellada en la torre de apartamentos
mientras realiza su labor normal de vigilancia del inmueble. Ofrece el agua a razón de RD$100, por lo
que obtiene una ganancia limpia de 40% por cada botellón. No debo decir que ha tenido que comprar
botellones adicionales, pues el edificio consume cada día más de los 20 de que dispone y con los que
recibe un ingreso neto de RD$800.
En apenas nueve días recuperó la inversión. Un mes después ya tenía el saldo del préstamo de los
RD$7,200 que tomó de un prestamista a una tasa abusiva de 20% mensual. Como le saldó el mismo
mes, solo pagó intereses una vez por RD$1,440, para un total invertido de RD$8,640.
Su ingreso neto, a razón de RD$800 diarios, incluidos fines de semana y días feriados es de RD$24,000
mensuales. Esto es adicional a su salario por realizar la labor de vigilancia en el edificio. Y para que el
negocio no le falle y no crear ronchas entre los compañeros, les ofrece una comisión de RD$20 por cada
botellón vendido en el horario en que no está presente, lo que les mantiene conformes, aunque bajo la
condición de que no pueden constituirse en competencia dentro de ese edificio en específico.
Lo anterior son solo algunas de tantas ideas que pueden ser de utilidad para generar dinero extra en un
ambiente de personas que no necesariamente cuentan con las habilidades profesionales o el nivel social
adecuado. Solo se precisa disciplina, perseverancia y, sobre todo, una buena idea.



