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Opiniones

EL CONFLICTO ENTRE JUDIOS Y ARABES TIENE MILES DE AÑOS. (Y III)

JUDIOS OCUPAN PALESTINA CON APOYO DE INGLATERRA*.

En cuanto a lo que nos narra la historia de Medio Oriente, todo indica que toda potencia que ha existido sobre la tierra, tanto en la historia antigua como en la moderna, no se ha considerado satisfecha de su expansión territorial, si no domina y somete a Palestina.

A partir del siglo XVI y hasta principio del presente sus dominadores fueron los turcos, quienes llegaron allí, tan pronto construyeron el Imperio Otomano, que dominó una buena parte del sur de Europa y el Medio Oriente.

No obstante esto, a los turcos siguieron los ingleses, los cuales ocuparon ese territorio después de echar a los primeros, como consecuencia de su triunfo en la primera guerra mundial. 

Inglaterra no sólo ocupó a Palestina, sino también a Jordania, Egipto, Sudán, Chipre, Irak, Eden, y varios emiratos árabes, como parte del botín que le tocó por su participación en esa primera guerra que envolvió al mundo.

Es necesario detenerse brevemente en este periodo de la historia de Palestina, pues de aquí se originan también muchos de los problemas que aún padece este pequeño, pero valiente pueblo árabe.  

Naturalmente, entrelazando su desenvolvimiento con el discurrir de la historia del pueblo judío, pues desde Abraham, las historias de ambos pueblos parecen estar umbilicalmente ligadas.  

A finales del siglo pasado, aún cuando no fue efectuado nunca un censo, se estimaba que cerca de dos millones de judíos vivían desparramados en todo el mundo, aunque su mayor concentración se registró en Europa. 

Y en 1897, dirigido y organizado por Theodoro Herzl, tiene lugar el Primer Congreso Sionista, cuyo objetivo central era la creación de un ‘’Hogar en Palestina’’ para el pueblo judío.  

En ese momento, los turcos dominaban Palestina y con tal propósito el congreso se dirigió al sultán Abdul Hamid,  ofreciéndole, a cambio de Palestina, ‘’arreglar completamente la endeudada finanzas del Estado turco’’.

El sultán rechazó, sosteniendo que ‘’el imperio turco, no me pertenece, sino que es del pueblo turco’’, *(R. Petai. The Complete Diarie of Theodor Herzl, 1969, New York, pagina 378).

Los dirigentes judíos europeos y americanos no abandonaron la idea de su retorno a Palestina por ese rechazo, y por ello vieron en el estallido de la 1ra. Guerra Mundial en 1914, una excelente oportunidad para reactivar sus propósitos. 

No obstante así, los mismos apostaron en el conflicto a Inglaterra y le ayudaron financieramente.

Por ello, cuando las fuerzas de La Entente (Inglaterra, Francia, Italia, Bélgica, Servia, Portugal, Grecia, Rumania y Persia), derrotaron a los Imperios Centrales (Turquía, Alemania, Austria, Hungría y Bulgaria) los judíos habían conseguido ya la promesa de los ingleses, de que tan pronto fueran expulsados los turcos que ocupaban a Palestina, los nuevos amos permitirían el retorno de los judíos. 

El 10 de diciembre de 1917, entraron los nuevos conquistadores a Jerusalén, a la cabeza de las tropas se encontraba Edmond Allendy, Comandante en Jefe de la Fuerza de su Majestad Británica en Egipto, y dos meses después, en Londres, el Ministro Ingles, Balfour, anuncio a los judíos de Palestina, un ‘’Hogar Nacional’ para los hebreos. 

Hay que señalar, para entender el interés de Inglaterra a favor de los judíos, que estos últimos eran poderosos financieramente, no sólo en Gran Bretaña, sino, en todo Europa  y Estados Unidos. 

Varios altos funcionarios del gobierno inglés, provenían de familias judías. Por ejemplo,  Edwin Montagni, Ministro para  Asuntos de la India, era un prominente miembro de la comunidad judía, y Weismann, quien descubrió la formula de un nuevo procedimiento para la fabricación de T. N. T.  (Trinitrotolueno), poderosos explosivo que originó un viraje en los resultados finales del conflicto, también era judío, y laboraba para Inglaterra en los laboratorios al estudio e investigación; de los materiales bélicos. (Franklin J. Franco, Israel y Palestina: pasado, presente y futuro, edición editora nacional, santo domingo, República Dominicana, octubre 1988,  págs. 29, 30 y s). 

ESTADO ISRAEL OCUPA CON FUERZAS MILITARES TODA PALESTINA.**

La tragedia de los judíos perseguidos y la política de exterminio de Hitler, convirtió sin duda alguna el problema judío en un tema de interés universal.

Muchos países del mundo los aceptaron en su territorio. Tan pronto culmino la Segunda Guerra Mundial (1945) y fue fundada  las Naciones Unidas, la cuestión judía y su deseo de retornar a Palestina, tomó un nuevo giro, pues los grandes magnates de las finanzas judías, no sólo eran fuertes en Inglaterra, sino también en los Estados Unidos.

 Por tanto, con el apoyo de estas dos grandes potencias, se comenzó a hablar, ya no de ‘’Hogar Nacional’’, sino, de la constitución del Estado de Israel en Palestina. 

Llevado el problema a la O.N.U., en noviembre de 1947, se decide allí la partición de Palestina en dos Estados. Los judíos lo aprueban, los palestinos lo rechazan. 

En este tiempo ya, los judíos controlaban una buena parte del territorio palestino, precisamente las zonas más fértiles. 

La resolución de la ONU (No. 181 del 27 de noviembre de 1947) concedió a los judíos el 56.4%  del territorio palestino; pero allí, en ese territorio, si bien se habían establecido ya cerca de medio millo de judíos, la población árabe, también se acercaba al millón. 

En este momento, los judíos ya contaban con una poderosa fuerza militar, La Hagana, organizada a principio de la década del treinta, con el propósito de defender las colonias agrícolas.

La Hagana contó con el apoyo de las fuerzas militares británicas que la entrenaron, e incluso, la utilizaron como una fuerza auxiliar en momentos de dificultades del ‘’orden público’’.

Esto fue así, y contrario a los palestinos los cuales no habían creado aun organización militar alguna. 

En 1948, tiene lugar el fin del mandato inglés en Palestina por resolución de la O.N.U., y los dirigentes sionistas proclamaron luego la fundación del Estado de Israel. 

En respuesta, la Liga Árabe ocupó Jerusalén y amenazó con liberar a sus hermanos palestinos del problema judío; el Estado de Israel, equipado y apoyado por Estados Unidos e Inglaterra, alzó entonces una tremenda ofensiva contra las mal armadas y peor entrenadas tropas árabes, con un resultado sumamente doloroso para el pueblo palestino.

La guerra terminó el año siguiente, con la victoria de Israel.

La O.N.U., demando el cese de la represión; del territorio y el retorno de los palestinos del territorio ocupado por Israel, durante el conflicto, pero el Estado judío permaneció allí., y lo anexó.

A partir de aquí, toda la política de Israel toma sólo dos propósitos: la expulsión de los palestinos y la total ocupación de su territorio. 

Con la creación de la O.L.P., financiada por la Liga de los Países Árabes, la lucha del pueblo palestino tomó un curso diferente, pues se iniciaron los entrenamientos militares y poco después, comenzaron la resistencia y las incursiones contras los territorios ocupados por Israel. 

La respuesta de Israel, de nuevo con el apoyo de Estados Unidos e Inglaterra, fue fulminante. En 1967, desencadenó, sin declaración alguna de guerra, una ofensiva militar contra Egipto. Siria y Jordania, y en seis días, tomó el territorio palestino, el Sinaí y Gaza, de Egipto, las colinas sirias del Golán, y las tierras de Cisjordania y Jerusalén, en el Este.

Pero, de nuevo actuó la O.N.U., y mediante su resolución 242 exige a Israel su retiro y la devolución de los territorios ocupados.

Israel guarda silencio y permanece firme y decidida a quedarse.

Ya para este momento, cerca de millón y medio de palestinos, huyendo de las hordas represivas israelíes, se han visto obligados a abandonar su suelo desesperadamente, para buscar refugio en los países vecinos. (Obra citada: Franklin J. Franco, Israel y Palestina: pasado, presente y futuro, edición editora nacional, santo domingo, República Dominicana, octubre 1988,  págs.. 47, 48 y ss.)

En consecuencia, y por lo tanto, la mayor parte acampa en el Líbano y Jordania, donde en los montes, llanuras, desiertos y también en la periferia de las ciudades; viven en lo que se denomina ‘’campamentos de refugiados’’ supuestamente protegidos por la O.N.U., y donde no existen las mas mínimas condiciones para la existencia humana. 

Por cuanto, desde tales territorios, los palestinos, esta vez dirigidos por la O.L.P., se organizan y reinician la lucha de liberación de su pueblo y el rescate de su territorio. 

La represión allí alcanza tal nivel de horror, que hasta la propia O.N.U., en 1976, emite su resolución No. 3379, equiparando el sionismo con el racismo, con lo que quiso decir, que los judíos aplicaban a los palestinos que aún viven su territorio, los mismos métodos brutales de exterminio que Hitler aplicó contra ellos.

Pero la política de exterminio, no se limita a los territorios ocupados. En varias oportunidades, las fuerzas militares de Israel, con el pretexto de liquidar ‘’bases guerrilleras’’ han invadido y penetrado profundamente en Jordania y el Líbano.

En septiembre de 1982, llegaron incluso, a la capital de este último país, con el fin de aniquilar a la O.L.P., que tenía su sede central en Beirut y tuvo que abandonarla. (Obra citada, páginas 51 y 52, s.).   

Ese año, sólo en lo campamentos de refugiados en Sabra y Chatila, más de 3,000 palestinos, incluyendo, niños, mujeres y ancianos, fueron asesinados.

La masacre contó con el apoyo de una parte de las fuerzas militares libanesas denominadas ‘’falangistas’’ que controlan los cristianos maronitas. 

El Líbano, en verdad, es un verdadero crisol de religiones, lenguas y tendencias políticas. 

Como hemos dicho, su población una parte es musulmana (54%) y otra cristiana (46%) pero ambas orientaciones religiosas también se encuentran divididas.

La musulmana, en sunitas, chiitas y drusos, mientras los cristianos, en cristianos maronitas, ortodoxos griegos y en menor número, católicos romanos. 

T lo que es más conflictivo aún: cada bando tiene su propio aparato militar, ya que en 1975, sus fuerzas armadas nacionales, que dominaban los cristianos falangistas (nombre de un partido político), fue desintegrada luego que se iniciara la guerra civil que aún padece. 

Como hemos podido ver en el recorrido de esta historia, el problema entre Judíos y Árabes, no se le ve aún un fin cercano a resolver sus diferencias, y a que, la misma es más religiosa que política y la humanidad no verá en sí un fin  a este conflicto ya que el mismo es más bien religioso y se encuentra en el primer libro de la Sagrada Escritura.  

Y ya para concluir digamos con Víctor Hugo, a la manera de un postulado permanente en el exergo de una medalla:

‘’De la unión de los hombres de inteligencia surgirá la pacificación de las almas’’.

Que así sea.

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