
NUEVO CÓDIGO PENAL: CENSURAR, REPRIMIR Y ABUSAR MÁS
Narciso Isa Conde
El nuevo Código Penal -aprobado recientemente por el Congreso-
profundiza la camisa de fuerza contra la creciente indignación y el
crecimiento de la conciencia de una sociedad sistemáticamente vejada y
abusada por el gran capital y sus gobiernos serviles.
Ese código, en materia de censura, coacción de la denuncia, negación de
derechos y libertades, y agresión a la crítica, consagra y potencia la
tradición despótica trujillista en el ejercicio del poder.
-Refuerza la censura al establecer pena de un año de prisión a quien
insulte a un funcionario público, o lo amenace, o le envíe escritos,
imágenes, o “haga gestos” de carácter contrario “a su dignidad personal
y funciones”.
-Penaliza hasta con 30 años de prisión el envío de documentos o
información a cualquier institución extranjera -sin ninguna especificación-
por considerar que podría ser espionaje.
-Establece penas de 4 a 10 años a quien amenaza e intimide a un
funcionario público para que cumpla con sus funciones o se abstenga de
violar las leyes.
-Restablece la jurisdicción militar-policial privilegiada para impartir
justicia en caso de represión, abusos, crímenes, torturas contra la
población civil.
-Criminaliza la protesta al establecer que comete rebelión quien oponga
resistencia violenta contra un funcionario que abuse de su poder y niegue
derechos.
-Sanciona las rebeldías contra la opresión y la arbitrariedad,
universalmente consagradas, imponiendo penas de uno a dos años de
prisión incluso en casos de protestas puntuales.
Esto tiene su razón de ser en la ideología ultra conservadora, la
corrupción del sistema político y la cada vez mayor gansterización del
capitalismo imperante, que gravitan con renovada intensidad sobre este
régimen y sobre la mayoría abrumadora de sus legisladores/as.
Tanto entreguismo y negación de soberanía, tanto racismo, tanta
xenofobia, tanto machismo, tanto abuso infantil, tanta violencia de
género, tantos delitos ambientales, tanta corrupción de Estado, de
partidos e iglesias, tantas y tan brutales desigualdades, y tanta
impunidad…motivan la determinación de intentar cercar y yugular
indignaciones y rebeldías previsibles.
Porque para abusar, discriminar, oprimir, explotar, saquear y robar cada
vez más y en mayor escala, el poder del dinero y poder de las armas
hermanados, necesitan reprimir más; y para hacerlo con más intensidad,
se apela al despotismo como componente relevante del neofascismo en
boga en las potencias imperialistas y en sus neocolonias



