
El documento presenta herramientas para la implementación de los Sistemas de
Administración de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS) en las entidades supervisadas.
Santo Domingo, RD.- La Superintendencia de Bancos (SB) puso a disposición de las
entidades de intermediación financiera la Guía de buenas prácticas para la gestión de
riesgos ambientales y sociales en el sector bancario, una herramienta orientada a
fortalecer las capacidades para identificar, evaluar y gestionar riesgos vinculados al
medioambiente, el cambio climático y los aspectos sociales asociados a las actividades
financieras.
La guía, contenida en la Carta Circular CCI-REG-2026000010, presenta herramientas
prácticas para la implementación de Sistemas de Administración de Riesgos Ambientales y
Sociales (SARAS) en las entidades. Ofrece orientación sobre gobernanza, políticas internas,
debida diligencia ambiental y social, categorización de riesgos, integración de criterios
ambientales y sociales en el ciclo del crédito, así como mecanismos de monitoreo,
capacitación institucional e indicadores de desempeño.
El documento destaca que los riesgos ambientales y sociales merecen la misma atención
que los riesgos tradicionales, pues pueden impactar la calidad de las carteras de crédito y
generar riesgos financieros, legales, regulatorios y reputacionales para las entidades.
La publicación también recoge estándares y referencias internacionales como las Normas
de Desempeño de la Corporación Financiera Internacional (IFC), los Principios del Ecuador,
los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas y las recomendaciones del Grupo
de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD).
Además de presentar metodologías para la evaluación de proyectos, la guía incluye
buenas prácticas aplicables a sectores de alto impacto, como energía, agroindustria,
construcción, minería y turismo, áreas particularmente expuestas a riesgos asociados al
cambio climático, el uso de recursos naturales y los impactos sociales.
La SB señaló que este instrumento tiene carácter referencial y no establece obligaciones
regulatorias. Su aplicación deberá realizarse bajo criterios de proporcionalidad,
gradualidad y adaptación al tamaño, complejidad operativa y perfil de riesgo de cada
entidad financiera.
La elaboración de la guía forma parte de las acciones impulsadas por la Superintendencia
para fortalecer la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en
la supervisión bancaria. Entre estas iniciativas destacan talleres de sensibilización dirigidos
al sector financiero, ejercicios piloto de riesgo climático y la incorporación de la
Taxonomía Verde a los reportes regulatorios del sistema financiero.
Con esta publicación, la SB busca acompañar a las entidades en el desarrollo de
capacidades técnicas que contribuyan a una banca más resiliente, responsable y alineada
con los objetivos de sostenibilidad y desarrollo del país.



