- Publicidad -
NacionalesOpinionesVoces Nacionales e Internacionales

Noticias Bajo Fuego

El poder oculto de la nueva inquisición en la era de la información
digital.
Por: Pavel De Camps Vargas
En un mundo polarizado por guerras, conflictos y desinformación, el consumo de
noticias digitales define no sólo qué sabemos, sino qué lado apoyamos. La prensa
tradicional pierde terreno, mientras voces independientes emergen como claves para
entender la verdad oculta.
Vivimos una era donde la verdad es disputada en tiempo real. En abril de 2025, el
ecosistema informativo global refleja una revolución: el 77.9% de los usuarios de
internet mayores de 16 años consume prensa digital semanalmente. Este cambio de
hábito marca no solo una transición de formato, sino una profunda alteración en el
equilibrio de poder comunicacional. En tiempos de conflictos bélicos, como los que
afectan a Ucrania, Gaza, Sudán o Haití, la forma en que la población accede a las
noticias tiene implicaciones políticas, sociales y humanas de gran alcance.
Comunicación en tiempos de guerra: información como arma
Hoy, las guerras no solo se libran con drones o tanques, sino también con titulares,
tuits y transmisiones en directo. La propaganda digital ha reemplazado los panfletos de
antaño. Grandes medios de comunicación, bajo agendas económicas, ideológicas o
geopolíticas, suelen presentar una visión parcial del conflicto. Esta narrativa a menudo
invisibiliza el sufrimiento civil o minimiza las violaciones al derecho internacional cuando
son cometidas por “aliados estratégicos”.
El control de la información permite moldear percepciones y fabricar consensos: decidir
qué país es un agresor o una víctima, qué atrocidades merecen atención y cuáles se
silencian. Esto ha vuelto más crucial que nunca el papel de voces independientes:
periodistas de campo, medios emergentes y analistas ciudadanos que, a través de
redes sociales o plataformas descentralizadas, ofrecen contextos omitidos por las
cadenas tradicionales.
Los independientes: una ventana a la realidad completa
Figuras como Bellingcat, Democracy Now!, y múltiples periodistas freelance han
demostrado que los ciudadanos pueden acceder a ángulos más honestos y reales de

un conflicto si diversifican sus fuentes. En muchas ocasiones, los videos grabados por
residentes locales, las transmisiones en directo desde territorios ocupados o los
análisis de académicos independientes terminan contradiciendo los relatos oficiales.
Esa pluralidad informativa —aunque difícil de filtrar en un mar de desinformación—
resulta vital para entender el verdadero impacto de las guerras.
Mientras los medios tradicionales muchas veces reproducen versiones
gubernamentales, estas voces emergentes equilibran el relato. Por eso, cada vez más
personas consumen noticias directamente desde X (Twitter), Telegram o incluso
TikTok, aunque con los riesgos que implica la ausencia de verificación. El dilema ya no
es acceso, sino discernimiento.
El consumo global de noticias digitales en cifras
Los datos lo confirman: los usuarios dedican en promedio 2h56m semanales a la
prensa online, frente a solo 1h37m a la prensa impresa. Países como Brasil (5h45m) y
Grecia (4h52m) lideran este hábito, mientras que Japón y Arabia Saudita no superan
las 2 horas. La frecuencia semanal de lectura digital también aumenta: el promedio
mundial es 2.97 días, aunque en Grecia, Portugal y Brasil supera los 4 días
semanales. A pesar de esta alta exposición, apenas el 9.4% paga por noticias, lo que
amenaza la sostenibilidad del periodismo profesional.
República Dominicana: entre hiperconexión y desinterés
económico
En República Dominicana, el panorama refleja una paradoja: el consumo informativo es
alto, pero el valor otorgado a ese contenido sigue siendo bajo. Entre el 61% y el 83%
de los dominicanos accede cada mes a noticias en línea, lo que equivale a entre 7 y
9.4 millones de personas. El hábito informativo es frecuente —alrededor de 4 a 5 días
por semana— y los usuarios dedican en promedio de 3 a 4 horas semanales a noticias
digitales.
Las redes sociales dominan como canales de acceso: Facebook, WhatsApp y
YouTube lideran, mientras los portales noticiosos tradicionales aún retienen parte de la
audiencia. Sin embargo, menos del 5% de los consumidores está dispuesto a pagar por
contenido informativo. Esto deja a los medios dependientes de modelos publicitarios o
subsidios, reduciendo su independencia editorial y aumentando su vulnerabilidad frente
a intereses económicos o políticos. En tiempos donde la desinformación se viraliza con
facilidad, esta fragilidad del ecosistema informativo dominicano representa una
amenaza seria para la democracia y el derecho a una ciudadanía bien informada.

Un caso reciente lo evidenció con claridad: el artículo publicado por Vatican News el 10
de junio de 2025 titulado “Haití y República Dominicana: dos infiernos para un
mismo pueblo”, provocó una profunda indignación nacional. La pieza, que presentaba
una visión distorsionada y generalizada de la situación en República Dominicana,
acusando al país de ser un “infierno” para los ilegales haitianos, fue interpretada por
muchos como una narrativa injusta, desinformada y parcializada. A pesar de su falta de
rigor, el contenido tuvo una alta visibilidad internacional, generando consecuencias
reputacionales negativas para la nación. Este episodio demuestra cómo una narrativa
internacional errada, al ser amplificada sin el debido contexto ni contraste, puede
afectar la imagen de un país entero, reforzando estigmas y generando polarización. En
este contexto, la necesidad de una prensa nacional crítica, articulada y activa es más
urgente que nunca. Pero lo que el vaticano no vio que decirle a la República
Dominicana que es un infierno, está negando su propia FE, ya que es la única bandera
que posee una biblia, la cruz de cristo y se menciona claramente a Dios.
¿Una victoria de la oscuridad?
La guerra por la verdad no se libra solo en los campos de batalla, sino en nuestras
pantallas. En un contexto donde la propaganda digital intoxica la conversación pública,
el consumo de noticias debe ser más que pasivo: debe ser estratégico, informado y
ético. Los ciudadanos tienen la responsabilidad de buscar múltiples fuentes, contrastar
versiones y apoyar a los medios que aún resisten la presión del clickbait y la censura.
Sin embargo, el reciente episodio protagonizado por el Vaticano pone sobre la mesa
una interrogante inquietante: ¿qué busca realmente una institución religiosa al emitir un
juicio geopolítico tan cargado y desbalanceado? ¿Está participando en una guerra
simbólica para manipular percepciones internacionales sobre la República
Dominicana? ¿O simplemente se ha dejado arrastrar por una narrativa ideológica que
daña en vez de ayudar? ¿O es que la misma iglesia ataca a la única bandera del
mundo que inicia con su emblema Dios, Patria y Libertad, posee una cruz de la fe
católica y además posee la biblia en el versículo Juan 8:32, que dice: "Y conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres", lo que va contra de su propia fe que predica?
Cuando instituciones de tanto peso contribuyen a la desinformación, intencionalmente o
no, contribuyen a debilitar las democracias, a alimentar prejuicios y a deslegitimar
esfuerzos nacionales legítimos. La desinformación no solo distorsiona realidades:
erosiona libertades, manipula emociones y siembra sospechas. Es volver el discurso a
la era de la inquisición.
Si el Vaticano pretende ejercer influencia desde lo moral, ¿puede hacerlo mintiendo o
parcializando la verdad? ¿Y si en lugar de defender la paz está encendiendo fuegos,

como en sus tiempos de la inquisición, con relatos que ocultan más de lo que
muestran? En esta guerra informativa global, cada palabra importa, cada silencio pesa,
y cada omisión construye una realidad paralela.
¿Estamos ante una cruzada espiritual… o frente a una victoria silenciosa de la
oscuridad?

Visited 3 times, 1 visit(s) today
- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!