
TRÁNSITO Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL
Por: Dr. RAFAEL FERNANDEZ MATOS
Todo sistema de transporte, inevitablemente, produce contaminación. También, es cierto que
el sistema de transporte es indispensable para realizar las actividades del hombre dentro del
actual esquema mundial de desarrollo.
Esta contraposición de intereses se convierte en una paradoja que no se puede resolver de
manera total, pero es posible disminuir la contaminación con la aplicación de medidas
técnicas, sociales y políticas.
En la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas, la contaminación atmosférica se
puede atribuir, sobre todo, a fuentes móviles, constituidas por la flota de vehículos de motor.
Las zonas de mayor producción de contaminantes en espacio-tiempo están asociadas
directamente con las zonas de mayor concentración de vehículos y donde exista una alta
congestión, las cuales funcionan como túneles de contaminación atmosférica y sonora, las
intersecciones congestionadas y, en el caso del Gran Santo Domingo, Santiago y otras
ciudadesimportantes del país, la cantidad de vehículos que transitan sin los equipos necesarios
para evitar la contaminación.
El sistema natural colabora con la disminución de los efectos de la contaminación, a través de
las corrientes de aire y los colectores de absorción y transformación de contaminantes; no
obstante, el sistema natural tiene sus límites y en muchos casos estos han sido saturados. Los
contaminantes más dañinos son el plomo, el monóxido de carbono, los ácidos orgánicos y
aldehídos, las partículas en suspensión, los óxidos de azufre, los óxidos de nitrógeno y el
ozono de la troposfera producido por efecto del monóxido de carbono y de los óxidos de
nitrógeno. Entre sus efectos directos en el ser humano figuran la afectación de los sistemas
circulatorios y respiratorios, alergias e irritaciones de los ojos y tejidos. Estos efectos varían
desde los ocasionales a los crónicos y graves. Algunos de estos contaminantes han sido
relacionados con diversas formas de cáncer, muy común en estos tiempos.
Los efectos sobre la biosfera se manifiestan con la contaminación de la atmósfera, de suelos,
recursos hídricos, daños a la vida animal y vegetal, incluyendo los productos agrícolas.
Además, afectan el sistema geo bioquímico terrestre con la proporción de depósitos de azufre
en la troposfera que luego se descargan en forma de lluvias ácidas y la producción de gases
«efecto invernadero», provocando un aumento paulatino de la temperatura media anual y
cambios climáticos.
Otras fuentes de contaminación, producidas por los vehículos de motor son los desechos
líquidos y sólidos como aceites, baterías usadas, neumáticos, carrocerías y otros componentes
desechados denominados chatarras.
Se adicionan, las vibraciones y los ruidos que son una causa de contaminación importante y
sus efectos son muy diversos; van desde el deterioro de las edificaciones hasta inducir la
deformación en el crecimiento de especies y la desorientación de las aves migratorias. Pero
más importante aún, son los efectos producidos en el ser humano, como la pérdida paulatina
de la capacidad auditiva. Las vibraciones y el ruido constituyen, además, los principales
factores desequilibrantes y estresantes; sus efectos sobre la salud humana se expresan a través
de síntomas sicológicos y de la conducta, como lo es el cansancio, dolores de cabeza, jaquecas,
mareos, tensión, angustia, ansiedad e inestabilidad emocional.
Las zonas de mayor producción de contaminantes en espacio-tiempo, están asociadas
directamente con las zonas de mayor concentración de vehículos y donde existe una alta
congestión vehicular.
Conocidos los contaminantes con sus efectos e identificando las fuentes de producción y las
zonas más agredidas, se puede diseñar un plan de acción que procure disminuir estos
problemas.
Estas acciones pueden enfocarse en los siguientes aspectos:
1. Establecer una clara definición de límites máximos permitidos de flujo vehicular, retirar de
circulación los vehículos con vida útil vencida o chatarras, promover educación vial a los
conductores por los diversos medios de comunicación, prohibir tránsito a los vehículos
pesados en los cascos urbanos y sólo transitar de 6 de la tarde a 6 de la mañana, promover el
uso de las señales de tránsito y uso de los carriles correctamente, limitar la agresividad al
conducir y respetar las normas de tránsito, aplicando las penalidades correspondientes, sin
impunidad. Limitar las emisiones de origen industrial y por otras fuentes móviles, de acuerdo
con las necesidades de producción y las condiciones topográficas y climáticas propias del
Gran Santo Domingo y de las diversas regiones del país.
2. Diseñar el entorno urbano-regional, tomando como base tales límites, como por ejemplo,
revisar las normas de construcción, de esparcimientos mínimos, de espacios abiertos, de
siembra de árboles y pantallas naturales de absorción de CO2 y ruidos, zonas de ventilación,
pasos peatonales y facilidades para el uso de medios de transporte no motorizados, protección
de zonas residenciales, rutas claramente definidas para el paso de vehículos privados, de
transporte de materias primas y sustancias peligrosas, y de transporte público masivo.
3. Efectuar un aprovechamiento máximo de la infraestructura vial existente, con una adecuada
administración de los corredores principales de tránsito urbano e interurbano.
4. Establecer un orden de preferencia para la movilización dentro de la ciudad: Dar facilidad
al transporte público, y la última prioridad sería para el transporte privado.
5. Compensar al transporte privado con zonas periféricas seguras para el establecimiento y
facilidad de conexión con medios de transporte colectivo.
6. Redefinir los requerimientos de los automotores en términos tecnológicos: Motores
eficientes, uso de combustibles limpios y de catalizadores.
7. Informar y concientizar a la población sobre los efectos de la contaminación y las formas
para prevenirla, con el fin de lograr la aceptación de las medidas técnicas.
8. Completar las medidas anteriores con otras como el mejoramiento de los sistemas de control
de contaminantes, producidos por fuentes fijas y móviles, sancionando las violaciones.
Mejorar las normas de revisión técnica obligatoria de automotores, sustituyendo el uso de la
gasolina y el diésel con altos niveles de azufre, por combustibles «ecológicos». Además,
dispensar los horarios de movilización vehicular para distribuir las demandas de circulación
en horas «pico» y reducir los tediosos tapones.
¿Cómo mejorar el tránsito vehicular y reducir los oprobiosos tapones?
1. Implementar programas de educación vial dirigidos a los conductores, a nivel
nacional, utilizando los medios de comunicación, televisión, radio, periódicos y redes
sociales.
2. Nombrar personal calificado, con formación en tránsito terrestre, que ingresen al
INTRANT y a la DIGESETT. Preferiblemente, realizar reclutamiento en las escuelas
de ingeniería vial, industrial y de sistemas de las diferentes universidades, y con
dominio en investigación de operaciones, análisis de rutas críticas, logística, software
e inteligencia artificial.
3. La formación de patrullas especiales de tránsito que operen en los puntos de mayor
congestión vehicular, por ejemplo, kilómetro 9 de la autopista Duarte, Pintura, Duarte
con París, autopista las américas y otros puntos nodales, facilitando la movilidad
vehicular. Pagando los incentivos laborales a los miembros de las patrullas.
4. Establecer regulaciones sobre los estacionamientos en las vías en tiempo y espacio,
por carriles. Uso adecuado de los carriles, velocidades y de las luces direccionales.
5. Semaforización en las intersecciones donde sea necesaria, para facilitar el tránsito.
6. Todo vehículo de motor, absolutamente todos, deben tener su placa correspondiente,
por razones de seguridad vial.
La República Dominicana, con el crecimiento económico que exhibe, debe tener un sistema
de transporte terrestre competente, acorde con la demanda de sus ciudadanos y que garantice
los niveles de calidad exigidos en los nuevos tiempos.



