
Última cita electoral de Lula, ¿final de su carrera política?
Manuel Díaz Aponte
El aporte y liderazgo político de Luiz Inácio Lula Da Silva ha trascendido el vasto territorio de la República Federativa de Brasil, y, por consiguiente, negarlo sería mezquindad sin límites entre quienes conocen su trayectoria.
En pocos días, justo el 25 de octubre de este 2026, estará cruzando el túnel que lo podría llevar al final de su fructífero legado político al frente del Estado brasileño, cuando se enfrente en la segunda vuelta al joven Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro.
El domingo 4 de octubre, Bolsonaro, del Partido Liberal y con 45 años, se impuso en primera vuelta a Lula, tras alcanzar el 47% de los votos válidos, frente al 45% del presidente Lula da Silva, de 80 años.
Con ello, la ultraderecha brasileña se frota las manos acariciando muy de cerca su retorno al poder, aunque todavía los sectores democráticos y liberales del gigante del Cono Sur aspiran a revertir esos resultados en el balotaje del segundo escrutinio.
Lula, ex dirigente metalúrgico y líder del Partido de los Trabajadores (PT), es uno de los políticos más decisivos de América Latina en este siglo y que ha gobernado Brasil durante 11 años.
Abrió las puertas de Brasil al mundo democrático tras décadas de dictaduras militares y aupó relaciones diplomáticas con América Latina, Europa, Asia y naciones africanas.
En sus mandatos, Lula levantó el poder adquisitivo de los trabajadores y fortaleció la clase media enrumbando por niveles de ingresos superiores a la mayoría de las naciones latinoamericanas.
Ese compromiso político y social con las masas desposeídas lo expuso el 23 de septiembre de 2003 en Nueva York, en la apertura de la 58ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Allí, en su alocución en portugués, Lula advirtió como imperativo la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo, proponiendo su erradicación con la creación de un fondo internacional contra el hambre y la pobreza financiado por la cooperación global.
Por igual, criticó la desigualdad internacional caracterizada por el abismo económico entre los países ricos y en desarrollo, e instó a un orden internacional más justo.
El presidente brasileño defendió el papel de la ONU como foro indispensable para resolver conflictos y evitar guerras unilaterales.
Lula y el PT
No tan sólo es fundador y líder, sino que también lo ha mantenido en el poder por varios mandatos, incluida la gestión de Dilma Rousseff, primera mujer en gobernar la República Federativa de Brasil (2011-2015).
Los efectos de la desaceleración económica global impactan negativamente la economía brasileña, erosionando sensiblemente sus estructuras productivas y la simpatía del gobierno del segundo mandato de la economista Rousseff (2015-2016), quien había sido elegida en 2014, pero fue destituida del cargo en agosto de 2016, mediante impeachment del Senado por hallarla culpable de irregularidades en las cuentas fiscales.
El primer gobierno de Lula Da Silva (2003-2007) promovió programas sociales masivos como Bolsa Familia y Hambre Cero, sacando así de la pobreza extrema a 40 millones de brasileños.
Su segunda gestión gubernamental (2007-2011) se caracterizó por notables crecimientos económicos ante la subida de los precios de la materia prima en los mercados internacionales. El zinc, aluminio y madera preciosa extraídos del suelo brasileño fueron vendidos con niveles de rentabilidad a China.
Surge Bolsonaro
Tras la destitución de Dilma Rousseff sectores de la ultraderecha de Brasil preparan el escenario para el arribo al poder del ex capitán del ejército, Jair Bolsonaro, juramentado para el periodo (2019-2022).
Su estilo autoritario y antidemocrático fue rechazado por el pueblo brasileño en los comicios presidenciales del 2022, permitiendo el retorno nuevamente al poder de Lula Da Silva el primero de enero de 2023.
Ahora, su hijo, Flavio Bolsonaro aspira alcanzar la presidencia en Brasil y ha prometido que una de sus primeras medidas será indultar a su padre quien guarda prisión domiciliaria acusado de intentar un golpe de estado contra el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva.
La ultraderecha brasileña quiere retornar a la conducción del gobierno de la nación suramericana y tras salir victoriosa en la primera vuelta electoral está desplegando una intensa campaña de cara a las votaciones de este 25 de octubre.
Expresidentes de América Latina y de España, integrantes del Grupo Libertad y Democracia, de tendencia conservadora, publicaron recientemente un comunicado respaldando a Bolsonaro.
Actualmente, hay una nueva reconfiguración del mapa político en América, predominando los gobiernos derechistas y conservadores.
En sus primeros mandatos, Lula tenía el respaldo internacional de líderes como los expresidentes Fidel Castro, Hugo Chávez Frías y Felipe González, entre otros.
No obstante, Lula, demócrata y militante izquierdista confía en sus gentes particularmente los más desposeídos de Brasil para ganar los comicios presidenciales del domingo 25.
Las recientes encuestas dan un empate técnico entre el presidente Lula y el joven Bolsonaro, quien tiene apoyo de la oligarquía y empresarios del estado de Sao Paulo, donde se concentran las principales industrias y comercios de Brasil.
Así, Bolsonaro tan solo tiene un 46 %, dos puntos de ventaja sobre el actual mandatario y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula Da Silva, 44 %.
El fuerte de Lula a nivel de simpatía sigue siendo las masas trabajadoras y núcleos de clases media, pero fundamentalmente, y los marginados del país de 8.5 millones de Kms2 y más de 214 millones de habitantes.
¿Lula en las cuerdas flojas?
El antiguo líder metalúrgico está lanzado a las calles de las principales ciudades brasileñas, principalmente las más empobrecidas, en la región Nordeste, tratando de convencer a la población sobre la importancia de preservar la democracia, evitando votar en la segunda vuelta electoral por Flavio Bolsonaro, de quien dijo, si alcanza el poder destruirá los avances institucionales en Brasil.
Su destreza política la pondrá en juego en esta segunda vuelta cuando intente captar los votos abstencionistas para neutralizar a su rival, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.
Ha ido de frente advirtiéndole a los brasileños que volver hacia atrás tendría un alto costo político para la nación suramericana. “Flávio Bolsonaro representa la incertidumbre”, sentenció tras lo cual criticó con dureza “las biografías truculentas de los Bolsonaro”, los lazos con milicias parapoliciales y con el caso Master.
En la primera vuelta del 4 de octubre, Bolsonaro obtuvo el 47.03 % de los votos válidos, frente al 45.16 % de Lula.
La cadena de televisión más grande e influyente de Brasil, TV Globo, ha realizado una valoración positiva del mandato de Lula, durante una entrevista.
Datafolha, asociada al influyente diario Folha de S. Paulo, dice que Flávio Bolsonaro obtiene 51 por ciento de los votos válidos para el balotaje presidencial, frente al 49 por ciento del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Los brasileños con derecho al voto hablarán en las urnas y decidirán sobre su futuro inmediato.



