
Por. J. Tejera Frias
Una propuesta para defender el bolsillo de los Dominicanoa, la produccion nacional y nuestros recursos forestales.
La situación económica nacional merece nuestra atención y, sobre todo, una respuesta preventiva antes posibles impactos de la guerra en Estados Unidos e Irán.
Como país importador de combustibles, no podemos permanecer indiferentes ante una crisis energética que amenaza con encarecer y reducir la capacidad de compra de las familias.
Por eso considero oportuno que el gobierno evalúe una medida excepcional, temporal y responsable: reducir en un 50% los impuestos al gasoil y al GlP durante un período inicial de 90 días, con revisión al finalizar ese plazo, de acuerdo con la evaluación de los precios internacionales y las condiciones fiscales del pais.
No se trata de eliminar permanentemente impuestos ni de desconocer las obligaciones económicas del Estado.
Se trata de evaluar un sacrificio fiscal temporal que permita aliviar la presion sobre los sectores productivos y las familias.
El gasoil es esencial para el transporte, la agricultura, y la produccion nacional, por eso una reducción temporal podría contribuir a moderar la reducción de los costos, siempre que el beneficio llegue a los consumidores.
También propongo incluir al GLP, por razones fundamentales y sociales, ya que durante décadas se impulso el uso de combustibles alternativos para proteger nuestros bosques y evitar que las familias dependieran de la leña.
No podemos permitir que el alto precio del GLP empuje a las familias vulnerables a volver a la leña, ni en ecarecimiento del Gasoil golpee la cadena de producción de alimentos.
Europa nos ofrece una advertencia: incluso en sociedades desarrolladas, los problemas económicos pueden convertirse en conflictos sociales si no se atienden a tiempo.
En Republica Dominicana, prevenir es preferible reaccionar cuando el malestar ya es difícil de manejar. Propongo que el gobierno, economistas, productores, transportistas y representantes de los consumidores discutan alternativas con cifras, tramparencia y sentido de responsabilidad.
Actuar a tiempo es proteger la estabilidad económica, cuidar los bosques y sostener a las familias. Como dice el refrán, es mejor prevenir que remediar



