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Opiniones

Paz mundial, una utopía

Por Felipe Mora

En todas las épocas, la paz mundial ha sido una utopía. Y sin ningún temor, puedo vaticinar que así será por siempre. Los intereses particulares de las naciones más poderosas, lo mismo que el control de lugares estratégicos, están por encima de cualquier otra intención.

De poco han servido las gestiones del liderazgo mundial y/o regionales para dirimir diferencias y arribar a acuerdos entre países en conflicto, o en los casos de crisis internas en distintos países.

Con anteriores y los actuales conflictos bélicos en distintas partes del mundo, Naciones Unidas ha dado muestras de debilidad. Lo mismo se podrá afirmar de organismos hemisféricos, como los que representan a cada continente. Caso contrario es cuando se trata de grupos que representan a las grandes potencias.

Los resultados están ahí, a la vista de todo el mundo, y lo más lamentable es que millones de personas en las distintas latitudes sufren las consecuencias que dejan las guerras.

En estos días he echado mano y pasado lectura al libro “Enviado Especial, una Biografía de Guerra”, del periodista español Arturo Pérez Reverte, trotamundo de máxima expresión, me he puesto a cavilar cómo muchas situaciones de conflictos y guerras en el mundo del último medio siglo siguen prácticamente en punto muerto, con pocos avances o estancados.

Lo peor de todo es el saldo de víctimas que dejaron y siguen dejando esos conflictos, ya sea en su cuota de miles de muertos y heridos, millones de desplazados, comunidades y regiones enteras arrasadas por los efectos de las guerras. Y por si fuera poco, el incremento del hambre entre millones de personas por falta de alimentos.

Desde hace más de 50 años, Medio Oriente lleva la delantera con la permanencia de conflictos entre países. Las guerras allí se intensificaron a finales de los años ’60 y principios de los ’70 de la pasada centuria. Cuando ha transcurrido más de un cuarto del siglo XXI, ahora es que la situación está complicada.

Israel, Palestina, Irán, Líbano, Siria, Yemén, Arabia Saudita, Egipto, Irak cada día tienen presencia en los medios con el terrible ingrediente de guerras y conflictos armados. Nunca habrá tiempo suficiente para hacer frente a las destrucciones provocadas por los distintos armamentos utilizados en los enfrentamientos.

Las grandes potencias, en especial Estados Unidos y Rusia, están involucradas en esas situaciones.

Europa, donde se toman tantas decisiones que repercuten a nivel global, afronta el dilema de la guerra de Ucrania con Rusia, que en cuatro años de contienda deja un saldo de miles de víctimas y destrucción de grandes infraestructuras en ambos países.

Por demás, las protestas recientes en distintas naciones, casos de Francia, Italia, Albania, España colocan a la Unión Europea entre las regiones del mundo en que se hace difícil concertar a favor de la paz mundial.

África, continente tan codiciado en estos tiempos y desde siempre por las grandes potencias (sumado ahora China), ha tenido situaciones de guerras y tensiones en sus fronteras, y una activa migración hacia territorios más avanzados dentro de su geografía y allende los mares.

A eso se agregan las pugnas entre etnias por el control de zonas y regiones. Resaltan las guerras civiles que en las últimas décadas han tenido lugar en Angola, Mozambique, Etiopía, la segregación racial en Sudáfrica, regímenes dictatoriales en Uganda, el antiguo Zaire, Gabón, Guinea Ecuatorial.

América Latina nunca será la excepción. Argentina, que libró con Reino Unido una cruenta guerra hace más de cuatro décadas en un vano intento por recuperar las islas Malvinas, con un alto costo en víctimas y daños materiales, ha mostrado interés en volver a intentarlo.

También están los traumáticos episodios que tienen lugar en Haití, país invivible, donde incluso fuerzas autorizadas por Naciones Unidas no han podido dar garantía de paz interna. Nicaragua, Venezuela y Cuba siguen empantanadas en sus situaciones políticas internas.

Una voz que siempre aboga por la paz mundial y advierte sobre los conflictos y guerras en los más variados lugares del mundo es la del Papa. Pero, “el Vaticano no dispone de divisiones”, para usar el mismo término militar que usó Josef Stalin durante una cumbre de mandamás en plena Segunda Guerra Mundial.

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