
Maguá Moquete Paredes
maguamoqueteparedes@gmail.com
Diana es un nombre propio de origen latino deieu que significa princesa, aquella
que es iluminadora, aquella de naturaleza divina o aquella de natura pura. También,
acertar plenamente en algo.
Así pues, el cine es un artificio, que crea una ilusión en movimientos y extensión
fotográfica. Cualquier método cinematográfico presupone el movimiento, pero existen
films, en particular con ciertas formas de dibujos animados, que no necesitan de las
fotografías.
En 1861, William Thomas Shaw había exhibido su estereótropo que usaba ocho
fotografías, correspondiente a un objeto estático en ocho posiciones ligeramente
distintas, con el fin de similar movimientos. La primera cámara cinematográfica técnica
y comercialmente viable fue demostrada en 1892 por William Kennedy Laurie Dickson,
quien laboraba en los laboratorios de Thomas Edison.
El desarrollo de la tecnología cinematográfica demuestra la interdependencia
entre realismo e ilusión. Un invento que anima imágenes tanto si las imágenes son
monocromáticas como a color. La innovación del cine sonoro no fue la película
hablada, sino la película audible. Su advenimiento supuso un progreso del medio, tan
distinto del mecanismo, en el sentido de que se amplió considerablemente el margen de
temas comunicables, así como el de tratamientos y actitudes bien proyectado al público.
En este provocador léxico cinematográfico. Uno de los principales requisitos de
un cineasta en la flexibilidad para improvisar y para adaptar sus concepciones a las
ideas y capacidades de sus colaboradores, es la presión de las circunstancias y
naturaleza concreta de los objetivos fotográficos.
Un film se compone de muchos materiales combinados, interpretados y
transformados a lo largo de una cadena de decisiones, tratamientos y ajustes que no
serán desde el momento de la primera concepción de la obra visual hasta la salida del
espectador de la sala de proyección.
Sus calificaciones, méritos formativos, disciplina, aspectos investigativos y
culturales de la joven estudiante representa un orgullo quisqueyana: En este abordaje del
séptimo arte incluyo a Diana Minerva Parrado Canaán que realiza estudios
especializados en cine, televisión y escritura dramática en Savannah College of Art and
Design (SCAD), que es una prestigiosa universidad privada en Savannah Georgia,
Estados Unidos de América, con sede en Atlanta, Hong Kong, Barranquilla (Colombia)
y Lacoste (Francia). La alta academia tiene su festival de cine, Savannah Film Festival.
Diana Minerva Parrado Canaán, en SCAD, Savannah College of Art and Design,
conlleva un título de artes y es parte de las nueve mil estudiantes de los cincuenta
estados y cien países, donde la historia del cine, comunicación, televisión, dibujo,
animación, teoría del color; diseño, artes liberales e inglés necesarios para la
acreditación en la academia cinematográfica.
En este contexto, la sutiliza, complejidad o inteligencia de un film hallaremos
entre sus significados inherentes. Dichas cualidades pueden verse en su organización
total, o una simple imagen sirve a la vez de reproducción, para mostrarnos qué es lo que
sucede, de recurso expresivo, para recalcar el efecto y la significación de aquello que
vemos.
El cine modela al mundo para revelar un orden más allá de la cronología, según
un sistema espacio-temporal que es a la vez natural y sintético. El film ofrece su
realidad en una secuencia de momentos privilegiados, durante los cuales las acciones
alcanzan una claridad e intensidad que raras veces puede hallarse en la vida cotidiana.
El cine y la televisión son motivos, gestos, acciones y reacciones, causas y
efectos, adquieren relaciones inmediatas dinámicas y reveladoras. El director, el
realizador dan formas a un mundo terráqueo más concentrado y más perfilado que el de
nuestra experiencia habitual. El film debe apelar a la imaginación del espectador para
completar una presentación necesariamente parcial del mundo.
Un film debe decir con su acción la escritura gráfica como medio para analizar y
comunicar ideas. Así como conceptos morales, políticos, filosóficos y de otras órdenes
que pueden alcanzar gracias a la palabra, una claridad y precisión artística. Este discurso
se convierte en la naturaleza humana, entre libertad y obligación en la sociedad
humanizada.
Diana Minerva Parrado Canaán nos describe que “desde joven he interactuado
con la mayoría de las artes con gran facilidad. Las he practicado todas: dibujo, pintura,
fotografía, escritura… Algunas con más interés que otras, apreciando cada una por lo
que es.”
“Originalmente, cuando todavía estaba en primaria, pensaba que sería artista
visual. Me gustaba mucho dibujar y hacer diseños de moda. Fui designada la artista de
la familia y de la clase (lo cual me llevó a recibir muchos marcadores en mis
cumpleaños) y comencé a aprender cómo dibujar independientemente. Para cuando
empecé el sexto grado, este plan lentamente desapareció y fue reemplazado por uno de
ser escritora. Recuerdo que mis primeros escritos eran simplemente nuevas versiones de
canciones que ya existían, le cogí mucho gusto al rap, ya que tenía más letras, rimas
complejas, y un ritmo más divertido, y empecé a escribir mis propios raps.”
“Esto también llevó a mis primeras interacciones con el inglés y la cultura
anglosajona. Para finales de sexto grado me obsesioné con la prosa y escribí mucho fan
fiction (lo cual es ficción escrita sobre un mundo/personaje/historia ya existente, por
ejemplo, una historia corta donde William Shakespeare es transportado al mundo de El
señor de los anillos). Ya en séptimo y octavo empecé a crear mis propias historias
completamente originales, compartiéndolas con amigos y participando en concursos
literarios a lo largo de la secundaria. Llegué a ganar varios de estos, por cortos y
poesía.” Es parte de una historia que ya se convierte en realidad de esta artista
dominicana.
“Fue en décimo que me empezó a gustar el cine. Mi secundaria ofrecía cuatro
artes para los últimos tres años (cine, teatro, danza y artes visuales), y decidí escoger
cine, ya que mezclaba dos cosas que me gustaban mucho: fotografía y escritura.
Rápidamente le cogí gusto a los guiones cinematográficos, y al unirme al club de teatro
de la tarde, también me gustaron los guiones teatrales. En el verano del 2021 escribí una
obra teatral de aproximadamente 80 páginas, simplemente, porque estaba aburrida. En
2022 escribí una película de 73 páginas por esta misma razón. Aunque, había otras
carreras que me interesaban mucho (ciencia forense, psicología, ingeniería aeroespacial,
astronomía). Era obvio que me iría por el cine.”
“En verdad nunca pensé mucho en la universidad. Fue a mitad de mi último año
que dije ¡ay! estoy tarde para aplicar, y, he de admitir, entré con un poco de pánico por
una semana. Quería estudiar fuera, eso lo tenía claro. Me gusta trabajar más en inglés
que en español. Pensé en Toronto, Londres, Los Ángeles y Nueva York, ninguna opción
me convencía. Fue a finales de noviembre que SCAD (Savannah College of Art and
Design) visitó mi secundaria para dar una mini charla e inmediatamente pensé para allá
voy. Era cara, eso lo tenía claro. Pero, mi madre es apoyadora número uno, y me dijo
que sí. Apliqué, me aceptaron, conseguí becas, y ahora estoy empezando mi tercer año
en SCAD, con una doble licenciatura en Film & Television y Dramatic Writing y un
GPA de 3.93. Ya pronto viajaré al campus para completar la carrera.”
Diana Minerva, expresa: “quiero ayudar a la República Dominicana y ser
reconocida mundialmente por su don artístico, es muchas veces abandonado debido a la
falta de inversión y educación en las artes. Quiero ayudar a todos esos artistas que
abandonaron su pasión por un trabajo. Quiero ser más artista, y a través de mi arte,
demostrar que lo que nos hace humano, no es el dinero ni la política, sino la creatividad.
Maguá Moquete Paredes
Periodista, politólogo,
analista internacional



