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Opiniones

Santo Domingo Este: el futuro de una visión que apenas comienza

Por Milton Olivo

Hay ciudades que simplemente crecen. Y hay ciudades que, en determinado momento de su historia, deciden hacia dónde quieren crecer.Santo Domingo Este se encuentra precisamente ante esa oportunidad.

Durante mucho tiempo, nuestro municipio fue visto principalmente como un territorio residencial de enorme población. Hoy comienza a emerger una visión diferente: la de una ciudad que puede convertirse en uno de los grandes polos económicos, turísticos, culturales, ambientales y de innovación del Caribe.

La visión de trabajo que viene impulsando el pastor Dío Astacio tiene un elemento que considero fundamental: entender que gobernar una ciudad no consiste únicamente en atender sus problemas cotidianos, sino en imaginar el municipio que queremos construir para las próximas generaciones.Y esa visión merece continuidad.

Porque los grandes cambios urbanos no se producen en cuatro años. Requieren planificación, perseverancia, inversión y, sobre todo, una visión que trascienda los períodos de gobierno.

Imaginar el Santo Domingo Este que todavía no existe.Imaginemos por un momento nuestro municipio dentro de diez o quince años. Una ciudad con un litoral convertido en uno de los principales destinos turísticos urbanos del Caribe.  Una Costa del Faro llena de restaurantes, hoteles, espacios culturales, marinas, entretenimiento y actividades náuticas.

Una ciudad donde el turismo encuentre nuevas experiencias en el Faro a Colón, Los Tres Ojos, el río Ozama, la Avenida España, el Cachón de la Rubia y otros espacios naturales, históricos y culturales.

Imaginemos un sistema de transporte turístico que permita recorrer estos lugares; nuevos parques; centros de entretenimiento; instalaciones deportivas; espacios para grandes eventos; y una infraestructura urbana capaz de recibir visitantes de todo el mundo.  Pero el futuro de Santo Domingo Este no puede depender únicamente del turismo.

Una ciudad que produce. El gran salto será convertir a Santo Domingo Este también en una ciudad productiva.  Una ciudad donde jóvenes puedan encontrar oportunidades en industrias modernas, tecnología, logística, economía circular, manufactura, agroindustria y servicios especializados.

Una ciudad donde los residuos no sean simplemente basura, sino materia prima para nuevas industrias. Una ciudad donde reciclar, transformar y reutilizar genere empresas, empleos y riqueza.

Una ciudad donde la innovación y la inteligencia artificial formen parte de la solución de los problemas urbanos.  Una ciudad capaz de atraer capital nacional e internacional para desarrollar proyectos que hoy apenas comienzan a ser imaginados.

El gran desafío: convertir visión en continuidad  Aquí aparece una responsabilidad que va más allá de una administración municipal.  Si Santo Domingo Este ha comenzado a construir una nueva visión, esa visión no debería detenerse cuando cambie una administración.

Las grandes ciudades del mundo no se construyeron en un período de gobierno. Se construyeron mediante la acumulación de decisiones correctas durante décadas.  Por eso es correcto pensar en un Proyecto de Ciudad Santo Domingo Este 2024–2050, construido sobre consensos fundamentales y capaz de sobrevivir a los cambios políticos.

Que cada administración pueda agregar nuevos capítulos, pero sin destruir lo que ya se ha construido.  Que los parques de hoy sean mejores mañana.  Que las obras de infraestructura se conecten con nuevos proyectos.  Que la promoción de inversiones se convierta en una política permanente.  Que la planificación urbana tenga continuidad. Que cada gobierno municipal reciba una ciudad y entregue una ciudad mejor.

Santo Domingo Este posee algo extraordinario: escala, población, ubicación y territorio para crecer.  Más de un millón de habitantes representan mucho más que una cifra. Representan un enorme mercado, una fuerza laboral, millones de consumidores y cientos de miles de jóvenes que necesitan oportunidades.

El desafío consiste en transformar esa dimensión demográfica en capital humano, emprendimiento, innovación y productividad.  Por eso, la continuidad de la visión que hoy comienza a tomar forma puede producir resultados extraordinarios.  No se trata solamente de construir obras.  Se trata de construir una ciudad.

No se trata solamente de atraer inversiones.  Se trata de atraer inversiones capaces de generar empleos y transformar nuestra economía.  No se trata solamente de embellecer espacios.  Se trata de crear una ciudad donde sus habitantes puedan vivir, trabajar, emprender, recrearse y prosperar.  El Santo Domingo Este que podemos dejar a nuestros hijos

Quizás hoy muchas de estas ideas de la actual administración parezcan ambiciosas. Pero todas las grandes transformaciones comenzaron alguna vez como una idea que parecía demasiado grande.La historia juzgará a nuestra generación no solamente por los problemas que enfrentó, sino por la ciudad que decidió construir.

Tenemos la oportunidad de que Santo Domingo Este deje de ser visto únicamente como una ciudad dormitorio y se convierta en una ciudad productiva, turística, tecnológica, sostenible y generadora de oportunidades.

La visión iniciada durante la gestión del pastor Dío Astacio puede ser el punto de partida de algo mucho mayor: una política de transformación de largo plazo para Santo Domingo Este.  Una visión que no pertenezca exclusivamente a un alcalde, a un partido o a una administración.Una visión que pertenezca a la ciudad.

Porque el verdadero éxito de una gestión municipal no será solamente lo que pueda inaugurar durante su período.  Será aquello que logre poner en marcha y dejar encaminado para que las próximas generaciones puedan llevarlo mucho más lejos.Y quizás ahí esté el verdadero desafío:

No preguntarnos solamente qué Santo Domingo Este podemos construir hoy, sino qué Santo Domingo Este queremos entregarle a nuestros hijos y nietos.  Con Dios por delante, visión, planificación, inversión, trabajo y continuidad, el Santo Domingo Este que hoy imaginamos puede convertirse en la gran ciudad que mañana admirará el Caribe.

El autor es escritor, ensayista, novelista y pensador social dominicano. A través de sus obras promueve la reflexión sobre la gobernanza, el desarrollo, los valores cívicos y la responsabilidad ciudadana. Su visión humanista impulsa una cultura de trabajo, innovación y compromiso con el bien común, convencido de que, con la bendición de Dios, es posible construir una Quisqueya Potencia.

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