
Guyana y Surinam: los pequeños gigantes energéticos
Por Roberto Monclus
Una jugada geopolítica interesante del presidente Luis Abinader La reciente estrategia diplomática y comercial de la República Dominicana hacia Guyana y Surinam podría convertirse en una de las apuestas económicas más importantes de las próximas décadas.

Aunque ambas naciones sudamericanas cuentan con poblaciones reducidas, poseen enormes reservas de petróleo, gas y recursos naturales que están transformando rápidamente sus economías. Guyana registra una población cercana a 841 mil habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) estimado en US$33,961 millones para 2026, mientras que Surinam cuenta con alrededor de 645 mil habitantes y un PIB de US$5,908 millones.
En comparación, la República Dominicana supera los 11.6 millones de habitantes y proyecta un PIB de US$136,148 millones.
Los acuerdos de cooperación suscritos por Santo Domingo con ambos países pueden traducirse en importantes oportunidades para el sector empresarial dominicano.
La República Dominicana posee ventajas competitivas en turismo, construcción, servicios financieros, logística, salud, educación y comercio, áreas donde Guyana y Surinam necesitan inversiones y conocimiento especializado para acompañar su acelerado crecimiento económico.
El mercado dominicano podría convertirse además en una plataforma regional para suplir bienes y servicios a estas economías emergentes. El caso de Guyana resulta particularmente atractivo.
Impulsada por la explotación petrolera liderada por grandes consorcios internacionales, su economía ha registrado algunas de las tasas de crecimiento más altas del mundo durante los últimos años y se proyecta que continúe expandiéndose a doble dígito.
La producción petrolera podría alcanzar alrededor de 840 mil barriles diarios durante 2026, generando miles de millones de dólares en ingresos fiscales y una creciente demanda de infraestructura, viviendas, transporte, alimentos y servicios especializados.
Una de las grandes preguntas es por qué las potencias tradicionales no prestaron suficiente atención a Guyana y Surinam durante décadas.
La respuesta parece encontrarse en el tamaño de sus mercados internos y en la limitada relevancia geopolítica que históricamente se les atribuyó. Sin embargo, el descubrimiento de enormes reservas de hidrocarburos frente a las costas guyanesas y el potencial minero y energético de Surinam han cambiado radicalmente el panorama.
La República Dominicana, al establecer relaciones económicas más estrechas en esta etapa temprana, podría posicionarse como un socio estratégico privilegiado en una región que se perfila como uno de los nuevos polos de crecimiento económico de América Latina y el Caribe durante el siglo XXI



