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Gobierno, manejo de la crisis y el dinero para los paliativos

La Escuela Económica

Esteban Delgado
@estebandelgadoq

Cada cierto tiempo, por razones internas o externas, o por una combinación de ambas,
se producen en República Dominicana situaciones que afectan seriamente la
economía, con componentes inflacionarios, de limitación de ingresos y de
desaceleración económica.
La actual es una temporada como esa. Hay una situación de incertidumbre económica
y geopolítica por los conflictos bélicos en Medio Oriente, que están impactando en
precios de productos tan importantes e indispensables como el petróleo.
Ante esa situación, el Gobierno, encabezado por el presidente Luis Abinader, ha tenido
que dar respuestas, actuar en consecuencia. Pero muchos se preguntan ¿qué está
haciendo el Gobierno para paliar los efectos de la crisis? Otros puede que pregunten,
no si se está haciendo algo, sino, si lo que se está haciendo es lo adecuado en esta
circunstancia.
La realidad es que, hasta ahora, las medidas que está tomando el gobierno de
Abinader no son distintas a lo que habrían hecho o hicieron, en situaciones casi
similares, presidentes como Leonel Fernández y Danilo Medina, por no mencionar más.
Revisar la política de gastos, hacer ajustes y reasignaciones de partidas para dar
prioridad a determinados subsidios que evitarían alzas mayores en precios de
alimentos y de combustibles, hacer ajustes en los precios de los hidrocarburos que
consumen directamente los ciudadanos, priorizar la asistencia social y evitar recortes
en el área de inversión en infraestructura, son medidas adecuadas para, de un lado
evitar situaciones inflacionarias insoportables y, del otro, evitar que la economía se
contraiga, pues es necesario seguir creciendo.
La oposición política, jugando su rol, ha manifestado en determinados momentos que el
Gobierno carece de un plan para enfrentar esta situación. Pero no es cierto, sí existe y
sí se está aplicando un plan. El mismo plan que se debe aplicar en este tipo de
situaciones. Lo que pasa es que, por más perfecto que sea el plan, va a implicar
sacrificios en todas las direcciones y hacia todos los ciudadanos.

El hecho de tener y aplicar un plan no significa que va a neutralizarse por completo el
efecto de la crisis. Por eso hablamos de “paliar” sus efectos, no de eliminarlos, pues se
trata de algo que escapa al control interno.
En todo caso, el Gobierno tampoco debe quejarse de las críticas. De hecho, la
oposición política ha sido moderada en ese sentido. Y no es para menos. Los líderes
de la oposición son personas que ya han gobernado el país, por lo que saben, aunque
no lo reconozcan directamente, que la respuesta oficial a esta situación es la
adecuada, es “la que manda el librito” y la que ellos mismos, con una que otra
variación, estarían aplicando.
Pero está el aspecto de los recursos disponibles y de la necesidad de dinero para
prioridades. De ahí el siguiente ejemplo y sus resultados. Para este año el Gobierno
tiene previsto un presupuesto de “gastos” por RD$1 billón 622,833.4 millones. Si a ese
monto le descontamos partidas que serían intocables como: RD$324,257.1 millones
para pago de intereses de la deuda pública; RD$309,943.6 millones para pago de
“remuneraciones”, salarios (otros ingresos relacionados sí se pueden recortar en parte),
y RD$215,284.7 millones para gastos de capital, a los fines de no paralizar las obras; el
resultado serían RD$773,248 millones para el resto del aparato estatal.
Si a esa cantidad de RD$773,248 millones se le hiciera un recorte de apenas un 5%, es
decir, que todas las dependencias sepan que van a trabajar con el 95% de los fondos
asignados, entonces el resultado de ese recorte serían RD$38,667.4 millones. Muy
cerca de los RD$40,000 millones que dice el Gobierno necesitar para paliar la crisis.
Eso se puede lograr con solo recortar un 5% a las partidas donde sí puede haber
recortes y sin tocar las tres mencionadas anteriormente que, por razones obvias, no
deben reducirse.
Lo anterior indica que, si el Gobierno tiene la intención real de reducir el gasto público
sin afectar la operatividad del Estado, no tiene que hacer un esfuerzo extraordinario;
basta con apretar apenas un 5% de los recursos disponibles.
Pero ¿por qué no se hace así? ¿Es tan difícil? Realmente no es difícil; más bien se
trata de falta de “voluntad política” de parte del gobernante de turno. Nada más y nada
menos.

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