
EL CONFLICTO ENTRE JUDIOS Y ARABES TIENE MILES DE AÑOS. (II DE III)
DAVID CONQUISTO JERUSALÉN.
Pero era necesario detenerse siguiera brevemente con David, segundo rey de los judíos, y padre de Salomón, pues fue durante su mandato cuando ocurrió la conquista de Jerusalén o Jebus, capital del pueblo palestino, hacia el año mil antes de Cristo.
Jerusalén en esos momentos era gobernado y habitado por los jebuseos, pueblo árabe que aun no había alcanzado el monoteísmo, y los judíos entendían que tenían la misión divina de imponer su dominio en toda Palestina, para establecer su religión en todos los pueblos vecinos.
¿Qué empujó a David a la conquista de Jerusalén?
En primer lugar, el pequeño pero ya fuerte Estado judío, llevaba a efecto una lucha feroz por la conquista de un mayor territorio contra todos los pueblos vecinos.
En segundo lugar, Jerusalén era uno de los principales centros urbanos de Medio Oriente; y además, se encontraba situado dentro del territorio de la ‘’tierra prometida’’.
Por cuanto, a que para, David, hablar de la conquista a Jerusalén, significaba la consolidación de su reino, de su religión, y el cumplimiento de la palabra de Jahve, es decir Jehová.
Por ello, a la ocupación de Jerusalén, siguió su conversión en capital política y religiosa del Estado de Israel.
Dicho Rey, dio a Jerusalén un gran esplendor, haciendo llamar para ello a arquitectos, artistas y artesanos fenicios, quienes construyeron allí un gran templo. Casa de Jahveh, en cedro y otras maderas preciosas.
\en consecuencia a esto, ¿Por cuáles motivos llamaron los judíos a los fenicios para la construcción de esa obra y no la dirigieron ellos mismos?
Por cuanto a que, los fenicios, no sólo fueron grandes navegantes, sino también, influidos por la ciencia y la cultura griega, excelentes constructores.
El pueblo judío en cambio, que hacía poco tiempo era un pueblo tribal, nómada, y que apenas recién comenzaba el dominio del estilo de vida urbano, y consolidaba con David su Estado, en el plano del dominio del conocimiento científico y cultural de su época, era muy atrasado.
Los hebreros no produjeron obras sistemáticas, científicas o filosóficas, ni conocían las matemáticas abstractas.
Y a esa situación de atraso contribuyeron dos factores: primero, el propio fanatismo religioso, el cual había contribuido a todo a los milagros y rechazaba el racionalismo, tan presente en la filosofía griega, en los fenicios, persas, etc., y en segundo lugar, la ausencia de términos abstractos en su lengua.
Este último detalle, sin embargo, fue muy favorable para la difusión de su religión entre las masas de los pueblos del Oriente Medio, pues los profetas y religiosos mantuvieron la difusión de las ideas religiosas en términos muy llanos y concretos, y esto permitía una pronta asimilación de parte de las masas.
Esta fue la razón por la cual tanto los Jebuseos como los amoneos y los hititas, todos habitantes de Jerusalén, en gran número se convirtieron bien pronto en judaísmo.
Pero junto con el esplendor que recibió Jerusalén, también llegó la degeneración social y las violaciones, de parte de sus príncipes, a las leyes divinas que los judíos juraban cumplir.
Y asimismo, el abuso y las invasiones a otros pueblos vecinos.
\el fenómeno de la descomposición, se inicia con el propio hijo de David, el rey Salomón.
Sobre este interesante momento, señala el profeta Jeremías: ‘’hurtando, atando y adulterando y jurando en falso, y andando tras dioses extranjeros que no conocisteis, vendréis y os pondréis delante de mi en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre y diré: ‘’librados somos’’, para hacer todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones, delante de vuestros ojos, esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre?
El profeta sacudido en su interior por los ultrajes cometidos contra Dios por los propios dirigentes religiosos y políticos hebreos, siente con nostalgia que se ha manchado la pureza que exhibía su pueblo, cuando se encontraba en el desierto’’, por ello expreso:
‘’Oh, quien me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo y de ello me apartase’’.
Porque todos son adúlteros, congregación de prevaricadores’’.
En cuanto a esto y, por otra parte, del propio seno de la religión judía, ya habían surgido otros cultos, que incluso, partían también de Abraham, para explicar sus origines.
En la Biblia, el ‘’Libro de las Lamentaciones’’ está dedicado a tales acontecimientos:
‘’El Señor llegó a ser como un enemigo, destruyó Israel, destruyó toda la población, destruyó todos sus palacios, destruyó sus fortalezas, y multiplicó en la hija de Juda, la tristeza y el lamento’’.
Por cuanto a ellos, los hebreos vivieron sometidos muchos años en aquel país, hasta que Ciro, rey de Persia, entonces dividida (540-529 A.C.) reunificó bajo su mando todo el territorio de su país, fundó un gran imperio e invadió a Babilonia y luego toda el Asia Menor, y permitió a muchos judíos el retorno a Jerusalén.
Naturalmente, no retornaban para asumir allí el gobierno, pero sí para restaurar con su regreso su fe religiosa y la primera obra en esa dirección fue la reedificación de la ‘’Casa de Jahveh’’, pues Ciro, les permitió seguir sus propias leyes y conservar su propia religión.
En este instante sacude a los israelitas un tremendo conflicto: los que regresaban, sobre todos los ricos, reclamaban las tierras que ya otros poseían, -también judíos y algunos árabes- y no fueron pocas las luchas que entablaron contra campesinos nativos.
Por otra parte, los samaritanos, pueblo descendiente de los colonos que los sirios habían llevado a Samaria,. Antigua capital de Israel, antes que lo fuera Jerusalén, se convirtieron al judaísmo y reclamaron ser las originarias tribus elegidas por Jahveh, y por tanto, también aspiraban a la posesión de las tierras palestinas.
Tal situación de conflicto duro muchos años, concretamente, casi hasta la llegada de Alejandro Magno, (356-323 A.C.) de Macedonia (imperios situado en lo que es hoy Bulgaria, Albania, parte de Grecia y Yugoeslavia), hijo de Felipe y Olimpia, y quien tuvo como preceptor a Aristóteles, invadió a Persia, la conquistó, y extendió su dominio a todo Medio Oriente, y en consecuencia hasta Palestina.
Las tropas de Alejandro tan pronto llegaron a Jerusalén colocaron en la casa de Jahveh la estatua de Zeus Olímpico, prohibieron todos los cultos, tanto arameos, fariseos, como el judío, y bajo la pena de muerte, impusieron los suyos.
La respuesta no se hizo esperar y pronto estalló un movimiento guerrillero dirigido por el sacerdote Matatía, y sus hijos, uno de los cuales era Macabeo.
Jerusalén fue reconquistada y el templo de Jahveh fue purificado y entregado al culto hebreo.,



