
Apagones en comunidades rurales de Bayaguana
Por Margarita de la Rosa
A propósito de los apagones en comunidades rurales de Bayaguana.
Es válido el debate, pero no es correcto generalizar. Si existen personas que no pagan el servicio eléctrico, corresponde a la empresa distribuidora identificarlas, suspender el suministro y aplicar la ley. Lo que no es aceptable es que las debilidades de gestión terminen afectando a quienes sí cumplen con sus obligaciones.
En distintas comunidades hay familias, pequeños comercios, campamentos, cabañas y otros negocios que pagan puntualmente su factura y, sin embargo, sufren apagones prolongados y un servicio de mala calidad. Estas personas también invierten, generan empleo y aportan al desarrollo de la zona. No es justo que asuman las consecuencias de quienes incumplen.
También es importante reconocer que muchas familias desean regularizar su situación y llevan años esperando una respuesta o una solución que les permita formalizar su servicio eléctrico. Este proceso pendiente no puede seguir siendo ignorado.
La solución no es justificar un mal servicio con el argumento de que algunos no pagan. La solución es una administración eficiente: cobrar a quien corresponde, suspender a quien no cumple y garantizar un servicio digno a quienes sí están al día. Castigar a todos por igual nunca será justo.
Y, según se ha reportado, esta no es una situación aislada de una sola comunidad; en distintos puntos del municipio también se han señalado problemas similares con el suministro eléctrico. Por eso, más que descalificar las quejas, lo correcto es analizarlas dentro de una realidad que afecta a muchos usuarios responsables. Para poder exigir, hay que cumplir.



