- Publicidad -
Opiniones

PRÉSTAMO, VALOR PRESENTE Y VALOR FUTURO DEL DINERO

POR:  DR. RAFAEL FERNÁNDEZ MATOS

Un proyecto de inversión es un plan que, si se le asigna determinado monto de capital y se le proporcionan insumos de diferentes tipos, producirá un producto o servicio, útil a la sociedad.  La evaluación de esta inversión, cualquiera que esta sea, tiene por objeto identificar su rentabilidad económica y social, de tal forma que asegure resolver las necesidades demandadas de manera eficiente, segura y rentable, en tiempo y espacio, aún en las condiciones económicas más difíciles.

 Un préstamo, en un lenguaje simple, es una cantidad de dinero que el acreedor anticipa a un prestatario en condiciones puntuales y predeterminadas. El prestatario se compromete a devolver el dinero en un período de tiempo acordado, corto, mediano o largo plazo; normalmente con intereses determinados por el mercado. Un préstamo puede ser privado (precio de mercado) y público (costo social).   En este orden, también el préstamo puede facilitar los recursos financieros para realizar obras de infraestructura, destinadas a proyectos de inversión gubernamental (sin fines de lucro).  Esto infiere la aprobación obligatoria del congreso nacional, según lo establece la constitución de la república.

 El concepto de valor del dinero en el tiempo es la variación de la cantidad del dinero en un período de tiempo dado y gravado a una tasa de descuento. Dinero llama dinero, porque si hoy decidimos invertir dinero, lógicamente esperamos tener más dinero en el futuro. Si una persona o empresa solicita un crédito hoy, mañana tendrá que pagar más que el capital del préstamo original.

Al determinar una medida de valor, se considera el hecho de que el dinero de hoy tendrá un valor diferente en el futuro, es decir, que se debe tomar seriamente en cuenta el valor del dinero en el tiempo; éste es un concepto muy importante en la toma de decisión económica y financiera.  En la actualidad una inversión inteligente requiere una base que la justifique.  De ahí se deriva la necesidad de someter la solicitud de préstamo, renegociación de deuda o contrato de concesión a un análisis riguroso y la aplicación de una metodología lógica que abarque los riesgos posibles de las operaciones financieras en cuestión.

En los cálculos de estas negociaciones contractuales y operaciones financieras, no están incluidos los factores fortuitos de riesgos. Estos factores también provienen del ámbito económico o político, como es el caso de las drásticas devaluaciones monetarias, la atonía económica, los golpes de Estado, pandemias, conflictos internacionales, la no continuidad de planes gubernamentales u otros acontecimientos que afectan gravemente la rentabilidad y la estabilidad económica de un país.

 En consecuencia, a lo antes planteado, el análisis del valor presente de dinero se estima como la cantidad futura de dinero convertida a su valor equivalente ahora, tiene un monto de valor presente siempre menor que el flujo de efectivo real, debido a que para cualquier tasa de interés mayor que cero, todos los factores tienen un valor presente menor que 1.0. El análisis de valor futuro se puede determinar directamente del flujo de efectivo mediante el establecimiento del valor futuro, a partir de la tasa de descuento establecida. Por lo tanto, el valor futuro es una extensión del análisis del valor presente.  El análisis de un préstamo, renegociación o contrato de concesión, usando el criterio de valor futuro es especialmente aplicable a decisiones con grandes capitales de inversión y período de largo plazo, cuando el objetivo principal debe ser maximizar la futura prosperidad de la sociedad y su bienestar económico.

En ninguna parte del mundo se le debe ocurrir a gobierno alguno realizar préstamo, renegociación de deuda o contrato de concesión con empresas nacionales o internacionales, comprometiendo el patrimonio nacional y endeudando a las generaciones futuras durante períodos de 30 o 60 años, sin explicar detalladamente a la sociedad cuáles serán los beneficios reales, cuantificables, para las partes involucradas.  Además, identificar con un estudio lo más completo posible a cuáles factores de riesgos fortuitos o no estará sometido el país y el acreedor, sobre todo, en estos tiempos de tantas tribulaciones, convulsiones políticas y sociales.

- Publicidad -

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba

Estas usando un bloqueador de anuncios!

Desactiva tu bloqueador de anuncios para poder leer nuestras informaciones. Gracias de antemano!