
En décadas pasadas, cuando se hablaba de la congestión de las vías de la ciudad por el exceso de vehículo, se hacía referencia a las llamadas “horas pico”. Esto, porque se producían más taponamientos en los horarios de entrada a los centros de trabajo, es decir entre 7:30 y 9:00 de la mañana, así como al medio día y en las horas de salida de labores a partir de las 5:00 de la tarde.
Sin embargo, en los últimos años se nota un congestionamiento en el tránsito prácticamente a todas horas del día, con tapones que no respetan horario; es decir, ya no hay “horas pico”, sino que todos los horarios implican taponamientos.
Entonces, en días de mucha lluvia, en ocasiones uno observa que el tránsito, en vez de congestionarse más (depende de ciertas circunstancias) se nota menos apretado en horarios regulares. ¿por qué? Si se supone que es en donde más taponamientos debe registrarse.
Eso guarda relación con un elemento que impacta de diversas formas a República Dominicana: la llamada “economía informal”. Se estima que la informalidad, tanto laboral como económica, en el país es de aproximadamente un 56%.
Esto indica que de todos los bienes y servicios que produce la economía cada año, solo el 44% proviene de actividades formales, mientras el 56% es en la informalidad.
Pero ¿qué tiene eso que ver con el tránsito? Bueno, resulta que si la economía fuera 100% formal, lo cual es prácticamente imposible, no solo aquí, sino hasta en los países más desarrollados, entonces, es posible que solo se registraran tapones en las llamadas horas pico.
Esto así, debido a que se supone que el 100% de los trabajadores, en condición de formalidad, estarían laborando en cumplimiento de horario, además de los estudiantes tanto de nivel básico como universitario, lo cual resultaría en que solamente se congestionaría el tránsito en las llamadas “horas pico”.
El punto es que la informalidad hace que los trabajadores no formales, que cuentan con flexibilidad de horario y que no realizan sus actividades dentro de una empresa, se movilizan en la ciudad a cualquier hora del día. Así, cuando usted ve un tapón en la ciudad a las 10:00 y 11:00 de la mañana, o entre las 3:00 y 4:30 de la tarde, ha de suponer que no se trata de personas que trabajan en la formalidad, pues esos, a esas horas, están en plena labor, es decir, en sus oficinas o empresas para las que prestan sus servicios.
Siendo así, se asume que en “horas no pico” la mayoría de gente que se desplaza en sus vehículos pertenece al segmento de la informalidad, gente que realiza alguna labor de transacción de bienes o de oferta de servicios fuera de la formalidad y por tanto fuera de horario. Y no hay que olvidar que esas son mayoría, pues representan el 56% de la fuerza económica activa del país.
Y esa es, en parte, la razón por la que, a veces, en días lluviosos, no se percibe mucho tapón. Se debe a que, como se trata de personas en informalidad, tienen la posibilidad de posponer cualquier diligencia y servicio para un día en que no esté lloviendo, se quedan en sus casas y reducen la circulación de vehículos y, por ende, de los tapones.
No se puede afirmar que la incidencia de la informalidad económica y laboral sea la razón única de los tapones en horas no pico, pero sí es seguro que se trata de uno de los componentes que incide en esa situación.
Incluso, esa es la razón por la que no existe garantías de que un programa de variación de horarios en las actividades productivas y educativas vaya a reducir los tapones, pues en la informalidad no se podría aplicar y su incidencia en la circulación de vehículos seguiría igual, especialmente en las llamadas horas “no pico”.
Lo anterior es solo una parte de lo que implica la informalidad es un área tan vital como el tránsito, que incide de manera directa en la economía, el tiempo y el estrés de todos los ciudadanos que cada día debemos hacer uso del transporte público o privado para movilizarnos diariamente en las zonas metropolitanas de las principales ciudades del país.



