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Opiniones

EL DOCTOR ZABALA Y EL CORONAVIRUS

Quien esto escribe fue afectado por el asesino COVID-19, un mal que no tiene contemplación ni distingo con ningún ser humano, el cual ataca de la misma manera, ya sea este de las condiciones que sea tanto económica como de color o religión alguna: no distingue ni ricos, ni pobres; vino como un mal para exterminar la humanidad.

Mi ausencia en este medio digital, la misma se debió a que fui afectado, podría decirse que de muerte por el criminal COVID-19; y el cual debo decir que estoy vivo y de vuelta con mis artículos en este espacio por un milagro.

Después de haber visitado varios Centros Médicos Privados los cuales no aceptan pacientes afectados del coronavirus, es decir, no lo internan. Pero es de destacar que en el Centro Médico Real, de esta ciudad de Santo Domingo, donde fui varias veces, donde se me atendió con esmero y mucha satisfacción profesional.

Gracias que el Doctor Galán el mismo me recomendó al Dr. Zabala, quien tiene su Consultorio Médico en el Centro Médico ‘’Dr. Richardson Cruz’’, el cual me indico hacerme inmediatamente la prueba del COVID-19, el que me dio positivo, y el mismo Doctor me indico un tratamiento riguroso para combatir este virus el cual me había infectado los pulmones y las glándulas tiroides de una manera desastrosa.

Gracias de haber caído en manos del Dr. Fausto Hiraldo Zabala, Médico Internista, ese ser humanista el cual me sacó de la Tumba; como a su secretaria.

Donde fui remitido al Hospital de las F.F.A.A., en un estado graves, en el cual no interna a enfermo con el coronavirus, pero donde fui atendido muy bien por los Médicos de Emergencia, los cuales me enviaron al Hospital Dr. Ramón De Lara, donde no había medicina para el coronavirus, ni cama, entonces los mismos me remitieron a Salud Pública, y si había medicamentos pero no habías cama para internamiento.

Al que le de este virus y no tenga suficiente dinero para comprar estos medicamentos que son sumamente caros y no aparecen en Farmacias.

Gracias a mis hijos Jonathan y Pavlova, que se portaron muy bien, a Carolina, que se porto como una enfermera eficiente y, Elizangeles, mis nietas, yal Dr. Zabala que me salvó la vida y me sacó de la caja, porque lo que me esperaba era un desenlace fatal.

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