
León XIV en una semana de recuperación y gobierno, con la mirada puesta en el Ángelus
Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
León XIV dirigirá este domingo 18 de octubre el Ángelus, según ha confirmado la Santa Sede. Después de una semana marcada por su operación pulmonar y por la atención mundial a su recuperación, el encuentro dominical con los fieles tendrá una significación especial: el Papa mantiene el ejercicio de su misión mientras recibe los cuidados que exige su salud. Las modalidades de su participación todavía no han sido precisadas. (vaticannews.va)
La semana comenzó bajo el impacto del anuncio que el propio Pontífice hizo el domingo 11 de octubre. Con serenidad, comunicó que debía someterse a una intervención para extirpar un nódulo localizado en un pulmón. El martes 13 ingresó en el Policlínico Gemelli, donde fue operado. Desde entonces, la oración de los fieles y las informaciones sobre su evolución han acompañado cada jornada. (cadenaser.com, osservatoreromano.va)
La hospitalización obligó a reorganizar compromisos, pero la vida de la Iglesia continuó bajo su orientación. El miércoles 14, el cardenal Luis Antonio Tagle presidió la misa conclusiva del encuentro por los diez años de Amoris laetitia y leyó la homilía preparada por León XIV. El mensaje del Papa sobre la familia llegó así a los participantes mediante uno de sus colaboradores. (vaticannews.va)
El jueves 15, la recuperación permitió avanzar en las actividades cotidianas y retomar asuntos de trabajo. El Pontífice recibió a monseñor Paolo Rudelli, sustituto de la Secretaría de Estado, mientras los médicos informaban de una evolución postoperatoria regular. La fisioterapia respiratoria y el seguimiento clínico continuaron formando parte esencial de su jornada. (ansa.it)
En ese contexto deben situarse las declaraciones del cardenal Pietro Parolin. Al responder a los periodistas, el secretario de Estado señaló que cualquier eventual adaptación de la actividad pontificia dependería de la recuperación y de las indicaciones médicas. También expresó su confianza en los partes difundidos y su esperanza en una pronta mejoría. (ansa.it)
Sus palabras pueden entenderse como una expresión de prudencia y de solicitud por la salud del Santo Padre. Una convalecencia requiere ajustar esfuerzos, distribuir tareas y respetar tiempos. La continuidad del gobierno y el cuidado de la persona del Pontífice son responsabilidades que deben acompañarse.
El viernes 16 ofreció una imagen particularmente alentadora. Al mediodía, León XIV celebró la Santa Misa en una sala habilitada en la décima planta del Gemelli. Participaron trabajadores sanitarios que se encontraban libres de servicio y miembros de la Gendarmería vaticana. El Papa pronunció la homilía, distribuyó la comunión y agradeció a quienes atienden diariamente a los enfermos, así como los cuidados recibidos durante su hospitalización. (osservatoreromano.va)
Las fotografías del Pontífice de pie ante el altar transmitieron cercanía y esperanza. En aquel espacio hospitalario, la celebración eucarística reunió al pastor con quienes lo acompañan en su fragilidad. La escena recordó que el ministerio también se ejerce desde la experiencia de necesitar ayuda.
Durante la tarde recibió, por separado, a los cardenales Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización y decano del Colegio Cardenalicio, y Baldo Reina, vicario general de la diócesis de Roma. Los controles médicos confirmaron una mejoría constante, mientras continuaba la fisioterapia respiratoria. (vaticannews.va)
La jornada tuvo además una dimensión internacional. León XIV conversó por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, y le planteó la grave situación humanitaria de Oleshky, en la región ucraniana de Jersón. Solicitó una tregua que permitiera la llegada de alimentos y asistencia sanitaria, así como la evacuación voluntaria y segura de los civiles. (vaticannews.va)
El propio Parolin explicó que la iniciativa había partido del Santo Padre y manifestó su esperanza de que la petición se tradujera en medidas concretas. Esa declaración ayuda a comprender la relación entre el impulso personal del Papa y el trabajo de la diplomacia de la Santa Sede: una acción compartida al servicio de una misma finalidad humanitaria. (vaticannews.va)
El Kremlin manifestó disposición a cooperar con la iniciativa. Ahora corresponde observar si esa apertura se convierte en asistencia efectiva y protección para la población. El valor de la conversación deberá medirse también por sus resultados sobre el terreno. (reuters.com)
Con este balance llegamos al Ángelus del domingo. La intervención anunciada del Papa permitirá a los fieles volver a escucharlo en unas circunstancias que otorgan un peso especial a sus palabras. Sin anticipar el contenido de su mensaje, cabe esperar que este encuentro sea vivido como un momento de comunión, gratitud y renovada esperanza.
La próxima semana tendrá dos puntos de atención: la evolución de su convalecencia y la organización gradual de sus compromisos. Cualquier decisión sobre el alta, el ritmo de trabajo o los desplazamientos deberá apoyarse en las indicaciones de los médicos. La prudencia expresada por la Secretaría de Estado conserva, en este sentido, plena pertinencia.
También habrá que seguir la iniciativa humanitaria sobre Oleshky. La llamada a Putin abre una posibilidad cuyo desarrollo exigirá contactos, seguimiento diplomático y voluntad de cooperación. La atención a la salud del Papa convivirá así con la atención a las vidas que su intervención busca proteger.
León XIV cierra esta semana celebrando, recibiendo a sus colaboradores y promoviendo ayuda para quienes sufren la guerra. Este domingo, su palabra en el Ángelus dará continuidad a ese vínculo con la Iglesia y con el mundo. Desde el Gemelli, la recuperación y el ejercicio de su misión avanzan juntos.



