{"id":247362,"date":"2026-10-03T20:03:26","date_gmt":"2026-10-04T00:03:26","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=247362"},"modified":"2026-10-03T20:03:26","modified_gmt":"2026-10-04T00:03:26","slug":"el-partido-con-haiti-y-la-vieja-costumbre-dominicana-de-dejarlo-pasar-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/el-partido-con-haiti-y-la-vieja-costumbre-dominicana-de-dejarlo-pasar-todo\/","title":{"rendered":"EL PARTIDO CON HAIT\u00cd Y LA VIEJA COSTUMBRE DOMINICANA DE  DEJARLO PASAR TODO"},"content":{"rendered":"<p>Por Carlos Romero Polanco<\/p>\n<p>Wilson Isidor: \u201cLa Hispaniola es Hait\u00ed. Esto es Hait\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Comencemos como corresponde, felicidades a Hait\u00ed. Nos venci\u00f3 ampliamente en el<br \/>\nf\u00fatbol, un deporte de enorme arraigo en ese pa\u00eds y en el que Rep\u00fablica Dominicana,<br \/>\naunque viene creciendo y despertando cada vez m\u00e1s entusiasmo, todav\u00eda construye su<br \/>\ncamino.<br \/>\nLamentablemente, la justa deportiva qued\u00f3 empa\u00f1ada cuando Wilson Isidor, futbolista<br \/>\nhaitiano y autor de dos goles, decidi\u00f3 llevar la celebraci\u00f3n fuera de la cancha. Mientras<br \/>\nse\u00f1alaba el suelo dominicano y luego su camiseta, proclam\u00f3: \u201cLa Hispaniola es Hait\u00ed.<br \/>\nEsto es Hait\u00ed\u201d. La Federaci\u00f3n Dominicana de F\u00fatbol (FEDOF\u00daTBOL) calific\u00f3<br \/>\nacertadamente esas expresiones como una afrenta a la soberan\u00eda nacional y anunci\u00f3 que<br \/>\nllevar\u00e1 el caso ante FIFA y Concacaf.<br \/>\nProbablemente se alegue ahora la vieja confiable: que hubo una mala interpretaci\u00f3n, que<br \/>\nel franc\u00e9s, que el creole, que la emoci\u00f3n del momento. Pero hay frases que no requieren<br \/>\nun comit\u00e9 de ling\u00fcistas. En espa\u00f1ol, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, creole o hasta en mandar\u00edn, decir<br \/>\nque LA HISPANIOLA ES HAIT\u00cd tiene un significado bastante dif\u00edcil de disfrazar, mucho<br \/>\nm\u00e1s cuando quien lo dice est\u00e1 en Santo Domingo, acaba de representar a Hait\u00ed en un<br \/>\npartido internacional y se\u00f1ala el suelo de la patria dominicana mientras habla.<br \/>\nLa frase tampoco cay\u00f3 sobre un vac\u00edo hist\u00f3rico. Desde los primeros a\u00f1os del Estado<br \/>\nhaitiano y su Constituci\u00f3n de 1805, aparecieron concepciones pol\u00edticas y<br \/>\nconstitucionales que tend\u00edan a proyectar la idea de dominaci\u00f3n de Hait\u00ed sobre toda la<br \/>\nisla. En textos posteriores, esa vocaci\u00f3n territorial lleg\u00f3 incluso a expresarse de manera<br \/>\nm\u00e1s directa, bajo el concepto de la isla como \u201cuna e indivisible\u201d.<br \/>\nSi bien se tratan de formulaciones sin valor jur\u00eddico alguno en la actualidad, pero<br \/>\nayudan a entender por qu\u00e9 la idea de una isla pol\u00edticamente unificada bajo dominio de<br \/>\nHait\u00ed no es ajena a corrientes del nacionalismo haitiano y por qu\u00e9, todav\u00eda hoy,<br \/>\nreaparece con sus matices, en discursos, redes sociales, consignas y lecturas hist\u00f3ricas<br \/>\nde diversos sectores.<br \/>\nLo curioso es que ni siquiera la Constituci\u00f3n haitiana vigente respalda semejante<br \/>\nafirmaci\u00f3n: su art\u00edculo 8 circunscribe el territorio de Hait\u00ed a la parte occidental de la isla<br \/>\ny reconoce a la Rep\u00fablica Dominicana como su l\u00edmite oriental.<br \/>\nY aun si alguien quisiera prescindir de constituciones y el Derecho internacional,<br \/>\nbastar\u00eda caminar por Santo Domingo o revisar los archivos imperiales de las antiguas<br \/>\npotencias europeas. Ah\u00ed est\u00e1n las piedras, los archivos, las catedrales y las ruinas.<br \/>\nLa Ciudad Colonial de Santo Domingo, Santiago, La Vega, Puerto Plata, Azua y otros<br \/>\npuntos del territorio conservan testimonios de siglos de vida institucional, econ\u00f3mica,<br \/>\nsocial y cultural desarrollada en la parte oriental de la isla bajo dominio espa\u00f1ol, mucho<br \/>\nantes de la consolidaci\u00f3n de la colonia francesa en el oeste, favorecida por el vac\u00edo que<\/p>\n<p>sigui\u00f3 a las devastaciones de Osorio y de la cual surgir\u00eda posteriormente el Estado<br \/>\nhaitiano. La historia puede discutirse, reinterpretarse e incluso intentar manipularse,<br \/>\npero la realidad no se borra.<br \/>\nQuiz\u00e1s el problema principal ni siquiera sean los dichos desafortunados de un futbolista.<br \/>\nEs lo que hacemos nosotros cada vez que ocurre algo parecido. Las autoridades<br \/>\ndominicanas a partir de 1996, se han acostumbrado a dejar pasar demasiadas afrentas y,<br \/>\ncomo sociedad, nosotros tambi\u00e9n. Nos indignamos durante dos d\u00edas, llenamos las redes<br \/>\nde declaraciones patri\u00f3ticas y, cuando baja el ruido, dejamos que el olvido haga el resto.<br \/>\nEl episodio de Isidor tampoco aparece en un vac\u00edo. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas la<br \/>\nrelaci\u00f3n bilateral ha acumulado momentos de tensi\u00f3n que demasiadas veces terminamos<br \/>\ndejando atr\u00e1s sin mayor consecuencia. Situaciones hay m\u00faltiples, desde el intento de<br \/>\nlinchamiento a un ex presidente dominicano, los incidentes constantes en contra nuestra<br \/>\nrepresentaci\u00f3n diplom\u00e1tica, hasta la controversia m\u00e1s reciente por el canal construido<br \/>\nsobre el r\u00edo Dajab\u00f3n pese a las violaciones a tratados binacionales.<br \/>\nAlgo parecido ocurre con la cuesti\u00f3n migratoria. Rep\u00fablica Dominicana lleva a\u00f1os<br \/>\ncargando las consecuencias del colapso institucional y de seguridad haitiano y, sin<br \/>\nembargo, cualquier intento de controlar su frontera o enfrentar los flujos migratorios<br \/>\nirregulares termina con demasiada facilidad reducido a acusaciones de racismo o<br \/>\nxenofobia, promovidos por Ongs, sus colaboradores, y representantes de Hait\u00ed ante<br \/>\nforos internacionales. Naturalmente, el Estado dominicano debe actuar dentro de la ley<br \/>\ny respetar la dignidad humana, pero ning\u00fan pa\u00eds serio puede aceptar que una crisis ajena<br \/>\ntermine desbord\u00e1ndolo.<br \/>\nVisto en perspectiva, las palabras de Isidor son apenas un s\u00edntoma m\u00e1s de una vieja<br \/>\ncostumbre dominicana frente a los agravios o acusaciones que recibe: reaccionar tarde,<br \/>\nhacerlo con timidez y, al final, no hacer nada.<br \/>\nFEDOF\u00daTBOL hace bien llevando la declaraci\u00f3n de Isidor ante FIFA y Concacaf, y<br \/>\ndeber\u00eda agotar el procedimiento hasta sus \u00faltimas consecuencias. El C\u00f3digo<br \/>\nDisciplinario de FIFA contempla expresamente como infracci\u00f3n servirse de un evento<br \/>\ndeportivo para realizar manifestaciones de \u00edndole distinta a la deportiva y, hace apenas<br \/>\nsemanas, la Asociaci\u00f3n del F\u00fatbol Argentino fue sancionada, entre otras infracciones,<br \/>\nbajo precisamente esa disposici\u00f3n.<br \/>\nNo se trata de enemistarnos con Hait\u00ed ni de responsabilizar a todo un pueblo por las<br \/>\nacciones de una o varias personas, pero una relaci\u00f3n entre dos pa\u00edses vecinos, sus<br \/>\nrepresentantes y abanderados necesita basarse en el respeto y l\u00edmites, y, precisamente el<br \/>\nrespeto entre Estados, se conserva dejando claro y a tiempo, aquello que no estamos<br \/>\ndispuestos a tolerar.<br \/>\nNuestro problema es que durante demasiado tiempo hemos confundido prudencia con<br \/>\naguante, hospitalidad con permisividad y evitar conflictos con aceptar<br \/>\ndesconsideraciones. Cuando cada afrenta termina minimizada, el mensaje que<br \/>\ntransmitimos deja de ser tolerancia y empieza a parecerse demasiado a permisividad.<br \/>\nHait\u00ed gan\u00f3 un partido. Felicidades nuevamente.<br \/>\nPero quiz\u00e1s Rep\u00fablica Dominicana tambi\u00e9n pueda ganar algo con esta situaci\u00f3n.<br \/>\nRecuperar una costumbre que, entre afrentas toleradas, excesos minimizados y<\/p>\n<p>acusaciones falsas repetidas, hemos ido perdiendo poco a poco. La costumbre de<br \/>\nhacernos respetar como pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Romero Polanco Wilson Isidor: \u201cLa Hispaniola es Hait\u00ed. Esto es Hait\u00ed\u201d. Comencemos como corresponde, felicidades a Hait\u00ed. Nos venci\u00f3 ampliamente en el f\u00fatbol, un deporte de enorme arraigo en ese pa\u00eds y en el que Rep\u00fablica Dominicana, aunque viene creciendo y despertando cada vez m\u00e1s entusiasmo, todav\u00eda construye su camino. 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