{"id":244285,"date":"2026-08-31T10:39:55","date_gmt":"2026-08-31T14:39:55","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=244285"},"modified":"2026-08-31T10:39:55","modified_gmt":"2026-08-31T14:39:55","slug":"lo-que-aplaudimos-termina-gobernandonos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/lo-que-aplaudimos-termina-gobernandonos\/","title":{"rendered":"Lo que aplaudimos termina gobern\u00e1ndonos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dr. Isa\u00edas Ramos<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No siempre admiramos por complicidad. A veces admiramos porque estamos cansados, porque alguien expresa nuestra rabia o nos hace sentir escuchados, o porque confundimos \u201cresolver\u201d con servir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cansancio puede explicar nuestra admiraci\u00f3n. Pero no debe sustituir nuestro discernimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo es posible que personas seriamente cuestionadas por corrupci\u00f3n sean tratadas como celebridades y respaldadas en las urnas? \u00bfC\u00f3mo aceptamos que quienes ejercieron funciones p\u00fablicas exhiban patrimonios dif\u00edciles de conciliar con sus ingresos sin exigir explicaciones? \u00bfY c\u00f3mo devolvemos la confianza a quienes tuvieron la oportunidad de servir y usaron el poder para servirse?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta m\u00e1s inc\u00f3moda no es solo qu\u00e9 hicieron ellos. Es qu\u00e9 hacemos nosotros despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguna figura se convierte sola en referente. La construimos con atenci\u00f3n, aplausos, fotograf\u00edas y aquello que justificamos porque entretiene, tiene dinero, \u201cresuelve\u201d o pertenece al partido con el que simpatizamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de votar con la c\u00e9dula, votamos culturalmente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La corrupci\u00f3n no siempre se lava en un banco. A veces la lavamos nosotros con aplausos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aparece una fortuna que nadie explica. Llegan mansiones, yipetas, relojes y viajes. Y, en lugar de crecer nuestras preguntas, crece nuestra admiraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No se trata de condenar la riqueza ni de convertir se\u00f1alamientos en sentencias. Una democracia seria respeta el debido proceso y el derecho ciudadano a preguntar, investigar y exigir cuentas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una naci\u00f3n que aspira a progresar debe celebrar a quien trabaja, emprende, innova y prospera leg\u00edtimamente. Por eso debemos preguntar: \u00bfde d\u00f3nde sali\u00f3 todo ese dinero?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Preguntar no es envidia. Es ciudadan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando esa fortuna busca influencia o poder pol\u00edtico, la pregunta se vuelve democr\u00e1tica. Quien quiere administrar el patrimonio de todos debe explicar el suyo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alguien puede apropiarse de recursos para escuelas, hospitales, agua, seguridad y oportunidades y luego regresar, rodeado de opulencia, a repartir fundas, favores o unos cuantos pesos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos quitan derechos y nos devuelven migajas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La necesidad jam\u00e1s deshonra a quien recibe. Deshonra a quien la utiliza para comprar gratitud, silencio o votos. El problema no es solo el saqueo: es convertir al ciudadano en cliente y el derecho en deuda de agradecimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s ocurre algo peor: olvidamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A quien nunca ha gobernado no debemos evaluarlo solo por sus propuestas. Tambi\u00e9n cuentan su trayectoria, la coherencia entre palabras y hechos, la credibilidad, el aporte c\u00edvico y social y el uso de sus responsabilidades, recursos e influencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La candidatura puede ser nueva. El car\u00e1cter no comienza con ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien ya gobern\u00f3 debe responder por su historial: qu\u00e9 hizo, qu\u00e9 permiti\u00f3, c\u00f3mo administr\u00f3, a qui\u00e9n protegi\u00f3 y si dej\u00f3 una instituci\u00f3n mejor o una red de privilegios para allegados y socios pol\u00edticos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien jur\u00f3 cumplir y hacer cumplir la Constituci\u00f3n y las leyes debe responder por la distancia entre aquel juramento y su manera de ejercer el poder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cambian los afiches, las consignas, las alianzas y hasta los partidos. Pero el historial permanece.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las urnas no son una lavander\u00eda de reputaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s de la impunidad, la corrupci\u00f3n tiene otro aliado poderoso: nuestra amnesia ciudadana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esto explica el hartazgo: promesas que regresan cada cuatro a\u00f1os, dirigentes que aparecen cuando necesitan votos y desaparecen cuando necesitamos respuestas, nombres que cambian mientras las pr\u00e1cticas sobreviven.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese hartazgo es leg\u00edtimo. Pero no debemos permitir que tambi\u00e9n nos lo roben.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una sociedad decepcionada puede buscar no a quien mejor la conduzca, sino a quien mejor represente su rabia. Puede confundir irreverencia con car\u00e1cter, agresi\u00f3n con franqueza, espect\u00e1culo con autenticidad y popularidad con capacidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El sistema no siempre combate el cambio. A veces lo captura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Puede cambiar de rostro y de lenguaje, sustituir el mitin por un live y conservar el personalismo, los favores, el dinero sin explicar y el poder sin l\u00edmites.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ser diferente no consiste en parecerse menos a los pol\u00edticos. Consiste en hacer pol\u00edtica de manera diferente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Conectar con millones y recuperar la atenci\u00f3n de ciudadanos desencantados tiene m\u00e9rito. Pero gobernar una Rep\u00fablica exige mucho m\u00e1s: principios, preparaci\u00f3n, discernimiento, car\u00e1cter y coherencia entre discurso, trayectoria y conducta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablar fuerte no es tener car\u00e1cter. Humillar no es ejercer autoridad. Hacer re\u00edr no es saber gobernar. Repartir dinero no es servir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Audiencia no es ciudadan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La popularidad puede abrir las puertas del poder, pero no demuestra qu\u00e9 har\u00e1 alguien cuando la decisi\u00f3n correcta sea impopular, cuando deba decir que no o cuando hacer lo correcto no produzca aplausos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y aqu\u00ed debemos regresar al espejo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez que convertimos dinero en respetabilidad, humillaci\u00f3n en autenticidad, fama en m\u00e9rito, d\u00e1divas en generosidad o notoriedad en liderazgo, estamos ense\u00f1ando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una sociedad educa tambi\u00e9n con sus aplausos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestros hijos observan qu\u00e9 produce respeto, qu\u00e9 abre puertas y qu\u00e9 significa triunfar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el Frente C\u00edvico y Social creemos que cambiar de presidente no basta: la Rep\u00fablica tambi\u00e9n debe transformar su sistema de prestigios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Volvamos a admirar al que cumple, trabaja bien, prospera sin atropellar, sirve sin servirse, ejerce influencia con responsabilidad y conserva sus principios cuando nadie est\u00e1 mirando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No necesitamos apagar nuestra indignaci\u00f3n. Necesitamos convertirla en criterio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Necesitamos memoria para juzgar a quien ya tuvo poder, discernimiento para evaluar a quien aspira a ejercerlo y car\u00e1cter ciudadano para dejar de premiar aquello que despu\u00e9s decimos combatir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Porque mucho antes de llegar al Palacio, el poder comienza a construirse en nuestra cultura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y, al final, una naci\u00f3n termina pareci\u00e9ndose a aquello que premia, a aquello que tolera y, sobre todo, a aquello que decide admirar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Isa\u00edas Ramos No siempre admiramos por complicidad. A veces admiramos porque estamos cansados, porque alguien expresa nuestra rabia o nos hace sentir escuchados, o porque confundimos \u201cresolver\u201d con servir. El cansancio puede explicar nuestra admiraci\u00f3n. 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