{"id":239472,"date":"2026-08-01T11:59:00","date_gmt":"2026-08-01T15:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/primicias.net\/web\/?p=239472"},"modified":"2026-08-01T11:59:00","modified_gmt":"2026-08-01T15:59:00","slug":"el-espejo-de-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primicias.net\/web\/el-espejo-de-la-ciudad\/","title":{"rendered":"El Espejo de la Ciudad"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Milton Olivo<\/strong><\/p>\n<p>Cuentan que, hace muchos a\u00f1os, exist\u00eda un municipio hermoso llamado Costa del Faro. Ten\u00eda parques, avenidas, escuelas, \u00a0mercados llenos de vida y una alcald\u00eda que trabajaba todos los d\u00edas tratando de mantener la ciudad en orden.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-239473\" src=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-29-300x293.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-29-300x293.png 300w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-29-768x750.png 768w, https:\/\/primicias.net\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-29.png 842w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda un problema. Algunos no \u00a0estaban satisfechos.\u00a0 Si una calle ten\u00eda un hoyo, todos culpaban al alcalde.\u00a0 Si un parque necesitaba pintura, culpaban al alcalde.\u00a0 Si un imbornal se tapaba, culpaban al alcalde.\u00a0 Y si el tr\u00e1nsito se congestionaba, tambi\u00e9n culpaban al alcalde.\u00a0\u00a0 Cada ma\u00f1ana, en alg\u00fan lugar del municipio\u00a0 alg\u00fan vecino repet\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014<strong>\u00ab\u00a1Este alcalde no sirve!\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El alcalde escuchaba en silencio. No respond\u00eda. Simplemente segu\u00eda trabajando.\u00a0 Un d\u00eda lleg\u00f3 al pueblo un anciano de larga barba blanca. Nadie sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00eda. Solo pidi\u00f3 sentarse bajo un gran \u00e1rbol y observar la vida de la comunidad. Despu\u00e9s de varios d\u00edas comenz\u00f3 a caminar por las calles.\u00a0\u00a0 Encontr\u00f3 un hombre que, al terminar de beber un refresco, lanz\u00f3 la botella plastica a una ca\u00f1ada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 hiciste eso? \u2014pregunt\u00f3 el anciano.<\/p>\n<p>\u2014Porque para eso est\u00e1 el Ayuntamiento; que la recojan ellos. Respondi\u00f3.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante vio a una se\u00f1ora colocar una funda de basura en el suelo, justo al lado de un contenedor completamente vac\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no la puso dentro se\u00f1ora? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Porque el personal de la alcald\u00eda la recoger\u00e1. \u2013respondi\u00f3-.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 caminando.\u00a0 Observ\u00f3 varios veh\u00edculos estacionados a ambos lados de una calle estrecha. El paso apenas permit\u00eda circular un autom\u00f3vil.\u00a0 Horas despu\u00e9s, escuch\u00f3 a los mismos conductores decir:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 alcalde tan malo! \u00a1Miren estos tapones!<\/p>\n<p>El anciano sigui\u00f3 recorriendo el pueblo.\u00a0 Lleg\u00f3 al Palacio Municipal y pidi\u00f3 conocer las cuentas del Ayuntamiento. Entonces descubri\u00f3 algo que lo sorprendi\u00f3.\u00a0 De cada cien familias que recib\u00edan el servicio de recogida de basura, solo 5 familias pagaban los arbitrios municipales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El presupuesto del ayuntamiento apenas alcanzaban para mantener funcionando los camiones, pagar el combustible, reparar los equipos y recoger miles de toneladas de residuos cada semana.\u00a0 El alcalde quer\u00eda comprar nuevos camiones.\u00a0 No hab\u00eda dinero. Quer\u00eda reparar todos los parques. No alcanzaban los recursos. Quer\u00eda construir m\u00e1s aceras y contenes. El presupuesto era insuficiente.<\/p>\n<p>Al salir del Ayuntamiento, el anciano reuni\u00f3 a todo el pueblo en la plaza. Llevaba consigo un gran espejo.\u00a0 Sin decir una palabra, comenz\u00f3 a llamar a cada vecino. El primero lleg\u00f3 indignado.<\/p>\n<p>\u2014Ens\u00e9\u00f1eme al culpable de que su barrio est\u00e9 sucio. \u2013dijo.\u00a0 Y \u00a0antes de que el vecino hablara\u2026..<\/p>\n<p>El anciano levant\u00f3 el espejo. El hombre vio su propio rostro.\u00a0 Lleg\u00f3 otro.<\/p>\n<p>\u2014Mu\u00e9streme qui\u00e9n provoca los tapones.<\/p>\n<p>El anciano volvi\u00f3 a levantar el espejo. Y el hombre vio su propio rostro.<\/p>\n<p>Una se\u00f1ora pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n tiene la culpa de que el Ayuntamiento no haga m\u00e1s obras?<\/p>\n<p>Otra vez apareci\u00f3 el espejo. Y los reunidos se vieron en \u00e9l.<\/p>\n<p>La multitud comenz\u00f3 a murmurar.\u00a0 Entonces el anciano habl\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ustedes creen que una ciudad se construye solamente por el alcalde? Se equivocan. Las ciudades tambi\u00e9n se construyen con ciudadanos. Cada basura lanzada al suelo cuesta dinero.\u00a0 Cada imbornal tapado consume recursos que podr\u00edan invertirse en parques, calles o iluminaci\u00f3n.\u00a0 Cada veh\u00edculo mal estacionado fabrica un tap\u00f3n nuevo.\u00a0 Cada persona que recibe servicios p\u00fablicos y decide no pagar los arbitrios reduce la capacidad del Ayuntamiento para servir a todos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s hizo una pausa.<\/p>\n<p>\u2014No digo que los alcaldes sean perfectos. Tambi\u00e9n se equivocan y deben rendir cuentas. Deben administrar con honestidad, eficiencia, transparencia y visi\u00f3n de futuro. Esa es su responsabilidad.<\/p>\n<p>Luego se\u00f1al\u00f3 nuevamente el espejo.<\/p>\n<p>\u2014Pero la responsabilidad de una ciudad nunca pertenece solamente al alcalde. Pertenece tambi\u00e9n al ciudadano.\u00a0 Al hombre que decide respetar las normas. A la mujer que deposita la basura donde corresponde. Al ciudadano que paga sus arbitrios. Al conductor que no bloquea una calle. Al vecino que protege el parque como si fuera el jard\u00edn de su propia casa.<\/p>\n<p>Solo entonces la multitud comprendi\u00f3 algo que nunca hab\u00eda pensado.\u00a0 Mientras todos exig\u00edan derechos, muy pocos hablaban de deberes.\u00a0 Mientras todos se\u00f1alaban al Ayuntamiento, casi nadie examinaba su propia conducta. Mientras buscaban culpables, olvidaban que cada ciudadano escribe, con sus acciones diarias, una parte de la historia de su ciudad.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda ocurri\u00f3 algo extraordinario.\u00a0 Las calles comenzaron a mantenerse limpias por m\u00e1s tiempo. Los imbornales dejaron de obstruirse con tanta frecuencia. Los tapones disminuyeron en las v\u00edas publicas. M\u00e1s ciudadanos empezaron a cumplir con sus arbitrios municipales.\u00a0\u00a0 Y el Ayuntamiento, con mayores recursos y una ciudadan\u00eda m\u00e1s comprometida, pudo hacer mucho m\u00e1s por el pueblo.<\/p>\n<p>El anciano se march\u00f3 una ma\u00f1ana, sin despedirse. Solo dej\u00f3 el gran espejo en la plaza. En su marco hab\u00eda una frase grabada:<\/p>\n<p><strong>\u00abAntes de preguntarte qu\u00e9 hace tu alcalde por la ciudad, preg\u00fantate qu\u00e9 haces t\u00fa por ella.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Porque una democracia madura no nace \u00fanicamente de buenos gobernantes. Nace, sobre todo, de buenos ciudadanos.\u00a0 Y cuando ambas responsabilidades se encuentran, los pueblos prosperan.<\/p>\n<p><strong>Con la bendici\u00f3n de Dios<\/strong>, toda naci\u00f3n puede alcanzar un desarrollo verdadero cuando comprende que el bien com\u00fan no es obra solamente de la autoridad, sino el resultado del compromiso de cada uno de sus ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>El autor \u00a0es escritor, ensayista, novelista y pensador social dominicano. A trav\u00e9s de sus obras promueve la reflexi\u00f3n sobre la gobernanza, el desarrollo, los valores c\u00edvicos y la responsabilidad ciudadana. Su visi\u00f3n humanista impulsa una cultura de trabajo, innovaci\u00f3n y compromiso con el bien com\u00fan, convencido de que, con la bendici\u00f3n de Dios, es posible construir una\u00a0Quisqueya Potencia<\/strong>.<\/p>\n<p><br style=\"font-weight: 400;\" \/><br style=\"font-weight: 400;\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Milton Olivo Cuentan que, hace muchos a\u00f1os, exist\u00eda un municipio hermoso llamado Costa del Faro. Ten\u00eda parques, avenidas, escuelas, \u00a0mercados llenos de vida y una alcald\u00eda que trabajaba todos los d\u00edas tratando de mantener la ciudad en orden. Sin embargo, hab\u00eda un problema. 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